Comunidad 👥
Dejaron al bebé en el auto, se fueron a bailar, y la madre apareció borracha
La Policía de Neuquén rescató a un bebé dejado en una camioneta mientras sus padres se divertían en un boliche. Este es el segundo caso en menos de una semana, lo que ha generado preocupación en la comunidad. La Defensoría del Niño interviene para evaluar la situación familiar.
Lo que tenés que saber
- La Policía de Neuquén rescató a un bebé abandonado en una camioneta durante la madrugada del domingo.
- Los padres del niño lo dejaron en el vehículo mientras asistían a un boliche en Centenario.
- Vecinos alertaron a las autoridades alrededor de las 4 a.m. al notar la presencia del menor dentro del auto.
- El bebé fue encontrado cubierto con una manta, dormido, y sin signos de lesiones.
- La madre del niño llegó a la escena en estado de aparente ebriedad.
- El niño fue trasladado al Hospital Natalio Burd para su revisión médica, encontrándose en buen estado de salud.
- La Defensoría del Niño y el Adolescente interviene en el caso para investigar las condiciones familiares del menor.
- Este es el segundo incidente similar en Neuquén en menos de una semana, tras un caso ocurrido el jueves.
Rescate a la madrugada
En las primeras horas del domingo, la Policía de Neuquén recibió una alerta sobre un bebé dejado solo en una camioneta. El vehículo estaba estacionado en la zona de Parcelas de Centenario, cerca de la capital provincial. Los efectivos de la Comisaría 52 llegaron al lugar y encontraron que las puertas del coche estaban abiertas, por lo que lograron sacar al niño sin dificultad.
El bebé estaba dormido, cubierto con una manta, y no presentaba lesiones. En cuanto a los padres, la madre del menor apareció poco después y mostraba evidentes signos de ebriedad. Tras ser rescatado, el niño fue llevado al Hospital Natalio Burd, donde fue revisado por los médicos y se constató que estaba en buen estado de salud. Luego de permanecer en observación, el niño fue entregado a sus padres.
La intervención de la Defensoría del Niño
Ante la gravedad del caso, la Defensoría del Niño y el Adolescente de Neuquén tomó intervención para esclarecer las condiciones familiares en las que vive el menor. Esta organización, junto al Centro Ayutún, que trabaja en temas de violencia familiar, evaluará la situación para determinar si el niño está en un entorno adecuado y seguro. Por el momento, no se han informado medidas legales contra los padres.
El antecedente reciente
Este rescate se suma a un hecho similar ocurrido el pasado jueves en Neuquén capital, cuando una pareja olvidó a su bebé dentro de un auto estacionado. En ese caso, el bebé, que tenía un mes de edad, quedó encerrado en el vehículo cuando sus padres intentaron acomodar la silla del niño en el asiento trasero. Al cerrarse las puertas y quedar la llave dentro, los padres no pudieron volver a abrir el coche.
El rescate se realizó rápidamente por parte de la División Motorizada de la Policía, que rompió la ventanilla para liberar al menor. El bebé fue revisado por personal del Sistema Integrado de Emergencias (SIEN) y se constató que se encontraba en buen estado.
Impacto en la comunidad
Ambos casos han generado gran preocupación en Neuquén, especialmente después de una tragedia ocurrida en marzo de este año, cuando un niño de tres años murió tras quedar encerrado en un auto durante seis horas. Ese caso fue investigado por el fiscal Andrés Azar, quien aplicó el concepto de “pena natural” para resolver la situación sin imponer una condena penal al padre.
Ciencia 🧬
Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre
Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.
Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.
Un diagnóstico que llega tarde, o nunca
Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.
«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».
El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.
Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro
La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.
«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.
Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso
El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.
En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.
El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.
Puntos clave
- El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
- La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
- Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
- La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
- El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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