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La Justicia frenó el desfinanciamiento de Milei al Banco Nacional de Datos Genéticos

Dos jueces federales ordenaron al Gobierno garantizar el funcionamiento del organismo que identifica a hijos de desaparecidos. La crisis ocurre desde la asunción de Milei, el BNDG sufrió un recorte del 57,3% en términos reales.

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#El ajuste que amenaza la memoria: Milei desfinancia el ADN de los nietos

La Justicia federal tuvo que intervenir para impedir que el ajuste del gobierno de Javier Milei paralizara al Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), el organismo que hace casi cuatro décadas trabaja en la identificación de hijos e hijas de desaparecidos durante la última dictadura militar.

El juez federal Alejo Ramos Padilla dictó una medida cautelar interina, definida en la propia resolución como aplicable solo en «circunstancias graves y objetivamente inaplazables», mediante la cual intimó al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, a que garanticen de forma urgente la continuidad operativa del banco.

En paralelo, el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak ordenó al secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología, Darío Genua, que asegure la continuidad de los cotejos de ADN que él mismo había dispuesto en causas vinculadas al robo de bebés y el tráfico de niños durante el terrorismo de Estado.

Una crisis que no fue sorpresa

La situación no estalló de improviso. El 8 de mayo de 2026, la directora técnica del organismo, Mariana Herrera Piñero, envió notas a los juzgados federales donde se tramitan causas de lesa humanidad para advertir lo que el gobierno nacional se empeñaba en no ver: «No podremos llevar adelante medidas judiciales de toma de muestras biológicas estrictamente por cuestiones presupuestarias».

La nota describia la crisis como «exclusivamente» producto de la «insuficiencia de crédito presupuestario», que comprometía servicios esenciales como la limpieza, la vigilancia, el mantenimiento edilicio y, lo más grave, la preservación de las muestras biológicas almacenadas.

Según documentación oficial del propio banco, el presupuesto aprobado para 2026 cubre apenas el 55,96% de lo solicitado. Pero el problema no es solo del presente ejercicio: desde la asunción de Milei, el BNDG sufrió un recorte del 57,3% en términos reales, distribuido en una secuencia que el grupo Economía, Política y Ciencia (EPC) del Centro Iberoamericano documentó con precisión: 35,1% en 2024, 30,1% en 2025, y una deterioración adicional del 5,8% en lo que va de 2026.

Qué hay en juego

El BNDG fue creado en 1987 durante la presidencia de Raúl Alfonsín, a partir del impulso de Abuelas de Plaza de Mayo, para desarrollar herramientas científicas capaces de identificar a los niños apropiados durante la dictadura. Hoy conserva alrededor de 32.000 muestras genéticas vinculadas a familias que buscan a desaparecidos o a personas que dudan sobre su identidad biológica. Para el juez Ramos Padilla, el organismo constituye un «organismo técnico esencial e irremplazable» para las investigaciones sobre delitos de lesa humanidad.

Las Abuelas de Plaza de Mayo se presentaron como querellantes para reforzar la urgencia de la medida y advirtieron que «cualquier interrupción del Banco afectaría pruebas irreemplazables y comprometería las obligaciones internacionales de Argentina en materia de verdad, identidad y justicia». La cadena de custodia genética no admite interrupciones: si una muestra se degrada o se pierde, no hay reposición posible.

El Gobierno cedió, pero atacó a la Justicia

Acorralado por los plazos judiciales y la presión pública, el Ejecutivo informó ante el juzgado de Ramos Padilla que otorgará una ampliación presupuestaria de 590 millones de pesos para garantizar la continuidad del BNDG. La decisión, en sí misma, constituye un reconocimiento implícito de que el organismo estaba desfinanciado, exactamente como denunciaron Abuelas y la dirección técnica del banco.

Sin embargo, el gobierno de Milei no cedió sin contraatacar. En su presentación judicial, el Ejecutivo calificó la cautelar de Ramos Padilla como un «alarmante avance» del Poder Judicial y del Ministerio Público Fiscal sobre facultades exclusivas del Poder Ejecutivo, y advirtió que ordenar reasignaciones presupuestarias desde los tribunales podría «desbaratar el sistema republicano» y generar un «desequilibrio en las cuentas fiscales».

Además, sostuvo que las dificultades del organismo respondían a «una gestión ineficiente de los recursos actualmente disponibles» y que «no se observa un impedimento presupuestario» real. Es decir: el mismo gobierno que comprometió 590 millones adicionales afirmó que no había problema de presupuesto.

Esta lógica del doble discurso no es nueva en la gestión libertaria. La misma administración que repite «plata no hay» ante los reclamos de personas con discapacidad, universidades o jubilados, encontró fondos de emergencia solo cuando la Justicia amenazó con señalar su responsabilidad directa en la destrucción de pruebas judiciales irreemplazables.

El Ministerio de Justicia también tomó distancia

En un movimiento que revela la incomodidad política del caso, el Ministerio de Justicia encabezado por Mahiques pidió quedar fuera del expediente judicial y argumentó que el conflicto correspondía «exclusivamente al plano presupuestario de un organismo autárquico». La estrategia de correrse del asunto fracasó: la resolución judicial mantuvo la obligación compartida con la Jefatura de Gabinete.

El marco político: ajuste sobre la memoria

La crisis del BNDG no puede leerse en soledad. Se inscribe en el patrón sistemático de desfinanciamiento de organismos vinculados a la memoria, la verdad y la justicia que caracteriza a la gestión Milei. El recorte del 57,3% sobre un organismo que trabaja con pruebas judiciales en causas por crímenes de lesa humanidad no puede describirse como un error administrativo. Es una política.

Este martes, la Legislatura porteña convocó una reunión de trabajo sobre la situación del BNDG a cargo de Andrés La Blunda, presidente de la comisión de Derechos Humanos y uno de los nietos restituidos por la búsqueda de Abuelas de Plaza de Mayo, lo que subraya la dimensión política y simbólica del conflicto.

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La foto de Bussi en el Congreso: quién es el diputado libertario que rinde culto al represor tucumano

El diputado nacional de La Libertad Avanza por Tucumán, Gerardo Huesen, honra con una imagen de gran formato al comandante del Operativo Independencia, condenado por crímenes de lesa humanidad. El escándalo estalló en plena sesión cuando Tailhade lo expuso públicamente y Pietragalla cruzó el recinto para confrontarlo.

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El culto libertario al represor: la imagen de Bussi en el Congreso y lo que revela sobre LLA

★ Una sesión especial en la Cámara de Diputados destinada a debatir el proyecto de modificación del régimen de Zonas Frías se convirtió el miércoles en el escenario de uno de los cruces más ásperos de la gestión libertaria, cuando el diputado kirchnerista Rodolfo Tailhade expuso públicamente que su colega de bancada adversaria, el tucumano Gerardo Huesen (La Libertad Avanza), tiene una gigantografía del represor Antonio Domingo Bussi colgada en su despacho del Palacio Legislativo.

El chispazo: Huesen interrumpe a Tailhade

El incidente se desencadenó cuando Tailhade usó una cuestión de privilegio para comparar las condiciones de detención de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner con las que gozan varios represores de la última dictadura cívico-militar (1976-1983). En plena intervención, Huesen irrumpió a los gritos desde el fondo del recinto.

«¿Quién es el facho que habla?«, reaccionó Tailhade, interrumpiendo su discurso. Al reconocer a su interlocutor, el diputado de Unión por la Patria no cedió y redobló la apuesta con una denuncia que sacudió la sesión: «Tiene que decirle al diputado por Tucumán que baje la gigantografía de Bussi que tiene en el despacho. ¡Basura!«, cargó, y remató: «Hacete el vivo, vos«.

El presidente de la Cámara baja, Martín Menem, intentó restablecer el orden sin éxito inicial.

Quién fue Bussi

Antonio Domingo Bussi fue el militar que comandó el denominado Operativo Independencia en Tucumán a partir de 1975, una de las primeras experiencias de represión sistemática previa al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que sirvió como laboratorio del terrorismo de Estado que luego se extendió a todo el país. Fue condenado por crímenes de lesa humanidad, aunque murió en 2011 durante el desarrollo de su juicio oral. Su figura encarna, para los organismos de derechos humanos y gran parte de la sociedad argentina, la memoria más oscura del genocidio cometido por la dictadura. Que un legislador en funciones lo honre con su imagen en el espacio público del Congreso Nacional constituye, en ese contexto, un gesto político de enorme gravedad simbólica e institucional.

Pietragalla cruza el recinto

Mientras Tailhade retomaba el hilo de su exposición, su compañero de bancada Horacio Pietragalla, ex secretario de Derechos Humanos de la Nación durante la gestión de Alberto Fernández, salió disparado hacia donde se encontraba Huesen y se puso de frente a frente con el legislador libertario. Varios diputados de La Libertad Avanza se interpusieron para separar a ambos, mientras Menem reclamaba enfáticamente a Pietragalla que regresara a su banca. El diputado Mario Manrique también se desplazó hacia el sector donde se desarrollaba el tenso intercambio, aunque para ese momento la situación ya estaba siendo contenida.

La memoria en el cuerpo de la política

El episodio no es un hecho aislado en el marco de la gestión libertaria. Desde que asumió en diciembre de 2023, el gobierno de Javier Milei ha protagonizado una serie de gestos y decisiones que los organismos de derechos humanos y amplios sectores de la oposición interpretaron como una reivindicación solapada o abierta del pasado dictatorial: desde la polémica con el número de desaparecidos hasta el desfinanciamiento de organismos como el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), cuya operatividad fue amenazada por los recortes presupuestarios de la actual administración y solo preservada a través de una medida cautelar judicial.

Que un diputado de la fuerza gobernante exhiba una imagen de gran formato del responsable del Operativo Independencia en su lugar de trabajo dentro del Congreso Nacional representa, para quienes trabajan en la defensa de la memoria, la verdad y la justicia, mucho más que una anécdota: es la expresión más elocuente de un corrimiento ideológico que el kirchnerismo y el peronismo denuncian desde el inicio del mandato libertario.

Huesen no realizó declaraciones públicas sobre la denuncia de Tailhade al cierre de esta edición.

Puntos clave

  • El diputado nacional de LLA por Tucumán, Gerardo Huesen, tiene una gigantografía del represor Antonio Domingo Bussi en su despacho legislativo, según denunció el diputado Rodolfo Tailhade en sesión.
  • Bussi comandó el Operativo Independencia en Tucumán (1975) y fue condenado por crímenes de lesa humanidad; murió en 2011 durante su juicio oral.
  • El cruce ocurrió mientras Tailhade comparaba las condiciones de detención de Cristina Kirchner con las de represores de la dictadura.
  • El ex secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, cruzó físicamente el recinto para confrontar a Huesen, y debió ser contenido por legisladores libertarios.
  • El presidente de la Cámara, Martín Menem, debió intervenir para restablecer el orden en el recinto.
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