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Casación confirmó la prisión preventiva de Brunello y Sánchez en causas de lesa humanidad

Los imputados permanecieron prófugos durante años y enfrentan acusaciones por delitos gravísimos.

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La Cámara Federal de Casación Penal confirmó la continuidad de las prisisiones preventivas del militar Roberto Carlos Brunello, juzgado en el megajuicio de Bahía Blanca, y del ex prefecto Gonzalo “Chispa” Sánchez, imputado en la megacausa ESMA. El tribunal sostuvo el estándar fijado por el precedente “Acosta”, en contraste con el reciente y cuestionado fallo “Castillo” de la Corte Suprema.

La decisión estuvo a cargo de los jueces Alejandro Slokar, Ángela Ledesma y Guillermo Yacobucci, quienes respaldaron lo resuelto por el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca y por el Tribunal Oral Federal Nº 5 de la Ciudad de Buenos Aires. La mayoría entendió que persisten los riesgos procesales que justificaron el mantenimiento de las medidas cautelares.

Los imputados y la gravedad de los hechos

Brunello permaneció prófugo durante ocho años y enfrentó acusaciones por secuestros, torturas y abusos sexuales cometidos en el Batallón de Comunicaciones 181, dentro de la megacausa “Vto. Cuerpo del Ejército”, un proceso que superó las 150 audiencias y alcanzó a más de 300 víctimas.

Sánchez también eludió la Justicia durante catorce años hasta su captura y extradición desde Brasil. Fue juzgado como integrante del Grupo de Tareas 3.3.2 por 203 hechos de privación ilegal de la libertad agravada en el centro clandestino de detención más emblemático de la dictadura.

Fundamentos del fallo: riesgos procesales y deber reforzado del Estado

En el voto principal, Ángela Ledesma afirmó que las prórrogas se ajustaron a los parámetros del fallo “Acosta” y remarcó la gravedad y complejidad de los delitos en investigación. Sostuvo que la conducta previa de los imputados —ambos con largos períodos en la clandestinidad— evidenció un riesgo concreto de fuga, agravado por los recursos con los que contarían para evadir a la Justicia.

Alejandro Slokar señaló que los tribunales de juicio fundamentaron adecuadamente la continuidad de las prisiones preventivas y recordó que, en procesos de lesa humanidad, el Estado tiene un deber reforzado de garantizar la sujeción de los acusados para evitar escenarios de impunidad. El magistrado advirtió que un retroceso respecto de la doctrina consolidada podría comprometer internacionalmente al Estado argentino.

Slokar también rechazó cualquier intento de reinstalar criterios ya desestimados en precedentes como “Muiña”, sobre el beneficio del 2×1, o “Radice”, referido a medidas cautelares aplicadas a civiles imputados por su participación en la represión ilegal.

Un mensaje judicial sobre la política de Estado en materia de lesa humanidad

El fallo reafirmó que la continuidad de los procesos y de las medidas destinadas a asegurar la comparecencia de los imputados resulta indispensable para sostener la política de Estado en materia de memoria, verdad y justicia. Los magistrados subrayaron que las características estructurales de los crímenes investigados, su planificación sistemática y la prolongada impunidad que los rodeó justificaron el mantenimiento de las prisiones preventivas.

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Palantir, el gran hermano de Trump: la empresa que rastrea migrantes enfrenta una rebelión interna

Empleados de la compañía tecnológica cuestionaron públicamente, en canales internos, los contratos con el ICE y el rol de la firma en operaciones militares. La dirección respondió borrando mensajes y exigiendo acuerdos de confidencialidad.

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Palantir: la empresa de vigilancia masiva que enfrenta una rebelión ética interna

★ La empresa de análisis de datos e inteligencia artificial Palantir Technologies atraviesa una profunda crisis interna. Empleados actuales y exfuncionarios cuestionaron el rumbo ético de la compañía tras conocerse su participación activa en la política migratoria de la administración Donald Trump y su posible involucramiento en operaciones militares con víctimas civiles, según informó la revista especializada Wired.

Desde el inicio del segundo mandato de Trump, Palantir se convirtió en una pieza clave del aparato represivo del gobierno estadounidense. La empresa firmó contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y su tecnología, en particular la aplicación denominada ELITE, se usa para identificar, rastrear y deportar a inmigrantes en situación irregular, según reveló en febrero el portal especializado Hipertextual en base a material interno del ICE.

La chispa que encendió el debate

Las tensiones escalaron en enero de 2026, tras la muerte de Alex Pretti, un enfermero abatido por agentes federales durante una protesta contra el ICE en Minneapolis, según reportó DiarioBitcoin en base a fuentes internas de la empresa. A partir de ese hecho, trabajadores de distintos equipos empezaron a exigir explicaciones a la dirección sobre el alcance real del vínculo de Palantir con esa agencia.

En un canal interno de Slack, un empleado escribió que la relación con el ICE había sido ocultada durante la era de «Trump2» y reclamó transparencia sobre el uso del software en tareas de identificación y apoyo a deportaciones. Otro trabajador fue más directo: «En mi opinión, ICE son los malos. No me enorgullece que la empresa para la que tanto disfruto trabajando forme parte de esto», declaró según reprodujo Wired.

La respuesta de la empresa fue reveladora: Palantir eliminó los mensajes varios días después, bajo el argumento de evitar filtraciones. Luego organizó sesiones de preguntas y respuestas, pero condicionó el acceso a información sensible a la firma de contratos de confidencialidad. Según los propios empleados consultados por Wired, la medida fue percibida como un intento de silenciar las críticas, no de afrontarlas.

De socialista a ideólogo del autoritarismo

El giro de la empresa es inseparable del giro ideológico de su CEO. Alex Karp, cofundador de Palantir, se definía hasta hace pocos años como socialista y apoyó candidatos demócratas como Joe Biden. Sin embargo, desde 2024 se convirtió en un aliado estratégico de Trump y comenzó a defender públicamente políticas de corte autoritario y militarista.

En los últimos días, Karp publicó un manifiesto de 22 puntos en X (ex Twitter) desde la cuenta oficial de la empresa, con un fuerte contenido nacionalista y militarizado, que volvió a generar malestar interno. Varios empleados expresaron vergüenza en canales de Slack y relataron que conocidos les preguntaban al respecto, según Wired.

Un historial que no engaña

La crítica interna llegó tarde, aunque no deja de ser significativa. Palantir fue fundada en 2003, en el contexto posterior a los atentados del 11 de septiembre, bajo la narrativa del antiterrorismo. Desde entonces acumuló denuncias por violaciones a los derechos humanos.

Ya en 2020, Amnistía Internacional alertó sobre las prácticas de la empresa. La consultora MSCI le otorgó una puntuación de 2 sobre 10 en libertades civiles. Y su fundador, Peter Thiel, declaró abiertamente que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles», según reportó El País.

La tecnología de Palantir también fue señalada como parte de operaciones militares en las que murieron civiles. La firma tuvo participación en acciones bélicas con víctimas mortales, entre ellas niños.

La pregunta que no debería sorprender

Que los empleados de Palantir se pregunten hoy si son «los malos de la película» revela, antes que una crisis de conciencia colectiva, la profundidad del autoengaño que sostiene a ciertas corporaciones tecnológicas. La empresa eligió su nombre, palantir, de las piedras videntes que en El Señor de los Anillos usa el villano Saruman para comunicarse con Sauron. Esa elección, lejos de ser inocente, fue siempre una declaración de intenciones.

La pregunta relevante no es si son los malos. La pregunta es cuánto tiempo más podrán seguir haciéndose esa pregunta sin responderla con hechos.

Puntos clave

  • Palantir firmó contratos con el ICE y su tecnología se usa activamente para rastrear y deportar migrantes en Estados Unidos.
  • Empleados cuestionaron internamente la relación de la empresa con el ICE; la dirección eliminó los mensajes y exigió acuerdos de confidencialidad.
  • El CEO Alex Karp publicó un manifiesto de 22 puntos con contenido nacionalista y militarista desde la cuenta oficial de Palantir.
  • Amnistía Internacional ya alertó en 2020 sobre las prácticas de la empresa; la consultora MSCI le dio 2 sobre 10 en libertades civiles.
  • El fundador Peter Thiel declaró que no cree que «la libertad y la democracia sean compatibles».

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