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Tierra del Fuego

Ushuaia y el desafío de aterrizar entre montañas y viento en el fin del mundo

Al pie de la Cordillera y junto al Canal Beagle, el aeropuerto más austral del país obliga a los pilotos a maniobrar entre montañas, viento y niebla, en un entorno tan hermoso como exigente.

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⬛ Aterrizar en Ushuaia no es lo mismo que hacerlo en cualquier otro aeropuerto argentino. La capital fueguina, rodeada por la Cordillera de los Andes y el Canal Beagle, combina un paisaje espectacular con condiciones meteorológicas que pueden cambiar en cuestión de minutos. Lo que para los pasajeros es una postal del fin del mundo, para los pilotos representa una de las operaciones más complejas del país.

Un entorno tan bello como desafiante

El Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, inaugurado en 1995, se asienta sobre una península ganada al mar, con una pista de 2.800 metros de largo rodeada de montañas, agua y fuertes corrientes de viento. Su ubicación limita las maniobras posibles y obliga a una precisión quirúrgica al momento de aterrizar o despegar.

Según especialistas en aviación, las condiciones meteorológicas —niebla baja, viento cruzado y ráfagas impredecibles— hacen que cada aproximación sea distinta, incluso en un mismo día.

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) clasifica a Ushuaia entre los aeropuertos con operación de “alta complejidad”, junto con Bariloche y El Calafate, donde las condiciones geográficas también influyen en las maniobras.

La aproximación visual: un privilegio poco frecuente

Un detalle que pocos pasajeros conocen es que aterrizar por la Pista 07 del aeropuerto es algo inusual. Este procedimiento solo se autoriza cuando las condiciones de visibilidad son óptimas y el viento sopla del este, ya que implica una aproximación visual: el piloto guía la aeronave a ojo, sin depender de los instrumentos de precisión habituales.

Por norma general, los vuelos comerciales arriban por la Pista 25, que aprovecha el viento predominante del oeste y cuenta con ayudas electrónicas para la navegación.

La maniobra visual por la 07 ofrece una vista imponente de la ciudad, el canal y las montañas, pero exige una experiencia considerable y una coordinación estrecha con la torre de control.

Una postal en movimiento

En redes sociales circula un video grabado por el usuario @GaboAir, conocido en la comunidad aeronáutica local. En las imágenes se observan cuatro perspectivas simultáneas del mismo aterrizaje: desde la cabina del avión, la torre de control, la cabina de pasajeros y el perímetro del aeropuerto.

Las tomas permiten apreciar con nitidez el movimiento del avión al ser afectado por las ráfagas durante la aproximación, y la precisión con la que el piloto logra tocar pista justo en el punto previsto.

El registro, difundido entre entusiastas de la aviación, refleja no solo la destreza técnica requerida, sino también la belleza única del entorno fueguino: una combinación de mar, montaña y cielo que convierte cada vuelo en una experiencia inolvidable.

Puntos clave:

  • El aeropuerto de Ushuaia se encuentra entre los más desafiantes del país por su geografía y condiciones meteorológicas.
  • Su pista está rodeada por montañas y el Canal Beagle, lo que limita las maniobras posibles.
  • Las ráfagas de viento y la niebla frecuente complican las aproximaciones y obligan a máxima precisión.
  • La aproximación visual por la Pista 07 solo se permite con buena visibilidad y viento del este.
  • Videos difundidos en redes muestran el grado de dificultad de estos aterrizajes y la belleza del entorno natural.

Geopolítica 🌎

La paradoja Milei: reivindica Malvinas pero autoriza marines yanquis en Tierra del Fuego por decreto

Ocho integrantes de la Infantería de Marina de Estados Unidos entrenan junto al Batallón de Infantería de Marina N° 4 en Ushuaia desde el 8 de septiembre, en el marco de una cooperación autorizada por decreto presidencial y sin intervención del Congreso. El despliegue estalló como escándalo político en plena reactivación de la Base Naval Integrada y en medio de la agenda de Milei sobre Malvinas.

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Tropas de EEUU en el sur argentino: Milei esquiva al Congreso y pone en jaque la soberanía.

Ocho integrantes de la Infantería de Marina de Estados Unidos llevan más de una semana entrenando en suelo argentino, específicamente en Ushuaia, junto al Batallón de Infantería de Marina N° 4 (BIM 4). La actividad, que comenzó el 8 de septiembre y se extenderá hasta el martes 22, fue confirmada por la propia Armada Argentina a través de su publicación oficial Gaceta Marinera, pero solo después de que medios especializados difundieran imágenes del equipamiento militar estadounidense en el Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas.

El Ministerio de Defensa, bajo la conducción de Carlos Presti, y la Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, estuvieron en Ushuaia el viernes 12 de septiembre para recorrer el predio donde el Gobierno de Javier Milei planea acelerar la construcción de la Base Naval Integrada. Los acompañaron el jefe del Estado Mayor Conjunto, Marcelo Dalle Nogare, y el jefe de la Armada, Carlos Romay. La visita, seguida de inmediato por la revelación de los ejercicios con marines, colocó a Tierra del Fuego en el centro de la agenda geopolítica más sensible del país.

Una presencia que se admitió a regañadientes

La Armada intentó minimizar el impacto político al caracterizar la actividad como un «intercambio de expertos en clima frío» que se realiza desde 2017 en el marco de acuerdos de cooperación bilateral. Las técnicas que se practican incluyen desplazamiento con crampones, raquetas y esquí alpino, cordadas y procedimientos de supervivencia en montaña y frío extremo. Sin embargo, la fuerza no supo responder, ante consultas de la prensa, qué decreto, resolución o acuerdo específico ampara el ejercicio actualmente en curso. El silencio institucional fue elocuente.

El antecedente más próximo es el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 697/2025, por el cual el Gobierno autorizó el ingreso de hasta 30 integrantes del Naval Special Warfare, el cuerpo de fuerzas especiales de la Marina de Estados Unidos, para participar del ejercicio «Tridente». La actividad se desarrolló entre octubre y noviembre de 2025 en las bases navales de Ushuaia, Mar del Plata y Puerto Belgrano. En aquella oportunidad, la Casa Rosada argumentó que había enviado la solicitud al Congreso pero que este no la había tratado, razón por la cual recurrió al DNU. En abril de 2026, el Decreto 264/2026 habilitó el ejercicio «Daga Atlántica» con unos 50 efectivos estadounidenses en Puerto Belgrano, Córdoba y Moreno, más el paso del portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley por la Zona Económica Exclusiva argentina. El Gobierno convirtió el DNU en el instrumento habitual para eludir el debate parlamentario sobre la presencia de tropas extranjeras en suelo argentino.

La Constitución dice otra cosa

La crítica más contundente provino del intendente de Río Grande, Martín Pérez, quien publicó un cuestionamiento directo al despliegue: «La presencia de personal militar de una potencia extranjera en Tierra del Fuego es preocupante. ¿Tienen aprobación del Congreso como exige nuestra Constitución Nacional? El Poder Ejecutivo Nacional debe informar con precisión la situación denunciada por el medio Agenda Malvinas». El jefe comunal exigió además que el Parlamento ejerza sus facultades de control y verifique «el posible incumplimiento de lo dispuesto por la Constitución Nacional en el artículo 75 inciso 28», que establece que es atribución del Congreso autorizar el ingreso de tropas extranjeras al territorio de la Nación.

Pérez fue cuidadoso en separar ambas cuestiones: la construcción de la Base Naval Integrada, que respaldó en sus objetivos, y la presencia de militares extranjeros en el territorio provincial. «La Base Naval Integrada debe ser 100% para nuestras Fuerzas Armadas, no para fuerzas extranjeras. Tiene que fortalecer nuestra presencia en la Antártida y el Atlántico Sur. Milei no puede confundir los intereses de Estados Unidos con los intereses de la Argentina», sostuvo el intendente.

La Base Naval Integrada: obra vieja, discurso nuevo

El proyecto de la Base Naval Integrada de Ushuaia no es una creación de la gestión libertaria. Concebido hace más de una década, el complejo tiene como objetivos estratégicos aumentar la capacidad de control argentino en el Atlántico Sur y transformar a Ushuaia en la principal plataforma logística para la proyección antártica del país. Las obras comenzaron formalmente en 2022, durante la gestión de Alberto Fernández, con recursos del FONDEF y bajo la conducción del entonces ministro de Defensa, Jorge Taiana. Cuando Milei asumió, los trabajos quedaron prácticamente paralizados durante casi tres años. En septiembre de 2026, a través del DNU 867, el Gobierno reasignó unos 217.959 millones de pesos (aproximadamente 142 millones de dólares) del Presupuesto nacional al Estado Mayor Conjunto, con el objetivo prioritario de retomar la construcción.

Lo que cambió respecto de intentos anteriores no es la obra en sí, sino el contexto geopolítico y el socio elegido para encuadrarla. El Gobierno de Milei descartó la participación de capitales chinos y profundizó el alineamiento con Washington. Estados Unidos considera estratégico el extremo sur argentino por su proximidad con la Antártida y por la creciente competencia con China en la región. El vínculo bilateral con ese objetivo de fondo ya estaba asociado al proyecto antes del anuncio. En agosto, una comitiva de senadores opositores que viajó a Tierra del Fuego no obtuvo autorización para ingresar al predio de la futura base, lo que agravó las sospechas sobre la opacidad del proceso.

El Atlántico Sur como escenario de tensión

Los ejercicios con marines transcurren en una semana particularmente densa en el plano internacional. El Gobierno de Milei acaba de anunciar sanciones contra empresas que operen en Malvinas y una batería de medidas vinculadas al reclamo de soberanía sobre las islas, cuya administración permanece en manos del Reino Unido. Argentina rechazó además una guía de negocios emitida por el gobierno británico sobre inversiones en Malvinas. En ese escenario, la imagen de marines norteamericanos entrenando en el extremo sur del país genera una contradicción difícil de disimular: el mismo gobierno que reivindica la soberanía argentina sobre las islas acepta, por decreto y sin control parlamentario, la presencia de tropas de una potencia que históricamente apoyó al Reino Unido en el conflicto de 1982.

Lo que tenés que saber

  • Ocho integrantes de la Infantería de Marina de Estados Unidos entrenan en Ushuaia junto al BIM 4 desde el 8 de septiembre; la actividad concluye el 22 de septiembre.
  • La Armada confirmó la presencia solo después de que medios especializados difundieran imágenes del equipamiento en el aeropuerto de Ushuaia.
  • Los ejercicios fueron autorizados por decreto presidencial, sin intervención del Congreso, en línea con los antecedentes del DNU 697/2025 y el Decreto 264/2026.
  • El intendente de Río Grande, Martín Pérez, cuestionó la legalidad constitucional del despliegue y exigió que el Parlamento verifique el cumplimiento del artículo 75 inciso 28 de la Constitución Nacional.
  • El Gobierno reactivó la Base Naval Integrada de Ushuaia vía DNU 867 con una reasignación de unos 142 millones de dólares, pero la obra permanece sin financiamiento integral y sus principales etapas siguen pendientes.
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