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El Banco Nación abandona ABAPPRA: la sombra de la privatización tras una salida estratégica

La decisión fue comunicada oficialmente con la firma de la directora Laura Mabel Fernández. Este movimiento se produce en paralelo a los planes del Gobierno nacional para avanzar en la privatización de la entidad.

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El Argentino Diario-Banco Nación.

En medio de crecientes especulaciones sobre su futuro institucional, el Banco de la Nación Argentina comunicó formalmente su retiro de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA), una decisión que se hará efectiva desde el próximo 1° de mayo y que genera interrogantes sobre el destino de la entidad financiera más importante del país.

Un portazo institucional con firma oficial

La determinación fue transmitida mediante una comunicación dirigida al Directorio de ABAPPRA con la firma de la directora Laura Mabel Fernández. El documento, conciso pero contundente, indica que «mediante resolución N° PC790/210425/DIR, el Directorio de esta Entidad dispuso la renuncia del Banco de la Nación Argentina a la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA), a partir del mes de mayo de 2025».

Esta decisión marca un quiebre significativo en la representación del sector bancario público, considerando que el Banco Nación constituía la institución de mayor peso dentro de ABAPPRA, entidad que nuclea a bancos provinciales, municipales, sociales y de inversión de todo el territorio nacional.

El fantasma de la privatización asoma en la decisión

El retiro del Banco Nación de ABAPPRA no puede analizarse de manera aislada del contexto político y económico actual. Según fuentes del sector financiero consultadas por Ámbito Financiero, esta movida estratégica se alinea con los planes de privatización que el Gobierno nacional ha manifestado abiertamente para la entidad bancaria.

«Es un paso lógico si se piensa en preparar el terreno para una futura venta. Desvincularse de una asociación que históricamente defendió el rol de la banca pública facilita ese camino», indicó un analista del mercado financiero que prefirió mantener el anonimato.

El impulso privatizador forma parte de una política más amplia del actual gobierno, que ha incluido al Banco Nación entre varias empresas estatales destinadas a pasar a manos privadas, según consta en la Ley Bases que se encuentra actualmente en debate parlamentario.

Reacciones y resistencias en el sector

La noticia generó preocupación entre sindicatos bancarios y sectores que defienden el rol de la banca pública. La Asociación Bancaria, principal gremio del sector, ya había manifestado su rechazo a cualquier intento de privatización del Banco Nación a principios de año.

Sergio Palazzo, secretario general del gremio, advirtió en declaraciones recientes a Radio Con Vos que «privatizar el Banco Nación significaría abandonar políticas crediticias fundamentales para sectores productivos, especialmente para las pequeñas y medianas empresas y economías regionales que no encuentran financiamiento en la banca privada».

Por su parte, ABAPPRA no ha emitido aún un comunicado oficial sobre la salida de su miembro más importante, aunque desde el entorno cercano a la asociación señalan que la decisión «debilita la representación colectiva del sector público bancario en un momento crítico».

Implicancias para el sistema financiero argentino

El Banco Nación no solo es la entidad financiera más grande del país, con presencia en cada provincia a través de sus más de 700 sucursales, sino que además cumple un rol estratégico en el financiamiento de sectores productivos y en la implementación de políticas crediticias orientadas al desarrollo regional.

Según un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la eventual privatización del Banco Nación podría generar un vacío crediticio en zonas donde la banca privada no tiene interés comercial, afectando principalmente a pequeños productores rurales y PyMEs de economías regionales.

Puntos clave:

  • El Banco Nación anunció formalmente su retiro de ABAPPRA a partir del 1° de mayo de 2025.
  • La decisión fue comunicada oficialmente con la firma de la directora Laura Mabel Fernández.
  • Este movimiento se produce en paralelo a los planes del Gobierno nacional para avanzar en la privatización de la entidad.
  • La salida del banco público más importante debilita la representación colectiva del sector bancario estatal.
  • Sindicatos y especialistas advierten sobre posibles consecuencias negativas para el financiamiento de sectores productivos y economías regionales.

América Latina

Inflación: Argentina, segunda en América Latina y seis veces sobre sus vecinos

Con un 23,6% acumulado entre enero y septiembre, la Argentina solo quedó detrás de Venezuela en un relevamiento de 15 economías de la región. En el mismo período, Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay rondaron el 4% y Paraguay apenas llegó al 1,9%.

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El Argentino Diario-góndola-supermercado-inflación-consumo.

Entre enero y septiembre, los precios en la Argentina subieron 23,6%. En Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, en esos mismos nueve meses, la suba rondó el 4%. La economía que el Gobierno presenta como un caso de estabilización exitosa acumula casi seis veces la inflación de sus principales vecinos.

El dato surge de cruzar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), con una suba de 1,9% en septiembre, contra los registros de otras 14 economías latinoamericanas con información disponible, según un relevamiento difundido por la prensa local. En esa comparación, la Argentina de Javier Milei ocupó el segundo lugar en la región, superada únicamente por Venezuela.

Un ranking que desarma el relato oficial

Venezuela registró en septiembre una inflación mensual de 8,4% y acumula 225,3% en el año, según su Banco Central, un caso excepcional que no admite una comparación directa con el resto. Detrás de la Argentina quedó Guatemala, con 1,18%, y luego un bloque de doce países que no llegaron al 1% mensual: Bolivia (0,85%), Brasil (0,82%), Uruguay (0,54%), Honduras (0,48%), El Salvador (0,45%), México (0,42%), Chile (0,40%), Colombia (0,37%), República Dominicana (0,33%), Perú (0,14%), Costa Rica (0,11%) y Paraguay (0,10%).

Nueve de los quince países relevados tuvieron una inflación mensual inferior al 0,5%. Aun si se dejara afuera a Venezuela, la Argentina encabezaría con holgura el ranking regional, tanto en el mes como en el acumulado del año. El 1,9% local fue más de una vez y media el de Guatemala, más del doble que el de Bolivia y Brasil, y 19 veces el de Paraguay.

Además, el número de septiembre no fue un respiro sino un retroceso: el índice se aceleró respecto del 1,7% de agosto, que había sido la variación mensual más baja en 14 meses. Como informó este medio, la suba estuvo traccionada por los precios regulados (2,3%), con gas, electricidad y prepagas a la cabeza, y por los estacionales (2,9%), mientras que la inflación núcleo fue de 1,7%. Buena parte del empuje vino de tarifas que fija o autoriza el propio Gobierno.

Nueve meses que pesan más que un mes

La distancia no se explica por un mes puntual. En el acumulado de 2026, contra el 23,6% argentino, Bolivia registró 3,88%; Brasil, 3,95%; Chile, 4%; y Uruguay, 4,21%. Paraguay, con 1,9% en nueve meses, mostró el registro más bajo entre los países limítrofes: la Argentina acumuló en el año más de doce veces la inflación paraguaya.

La comparación interanual profundiza el diagnóstico. En los últimos doce meses, los precios argentinos subieron 33,4%, frente al 5,7% de Bolivia, el 4,68% de Uruguay, el 4,58% de Brasil, el 4,3% de Paraguay y el 4,1% de Chile.

El dato incómodo para la Casa Rosada es que la Argentina ni siquiera mejora contra sí misma. En septiembre de 2025, la inflación interanual había sido de 31,8% y el acumulado de los primeros nueve meses, de 22%, según los registros del INDEC. Un año después, ambos indicadores están peor, en lugar de converger hacia los niveles de la región. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.

El costo de la «estabilización» se paga en los hogares

Cada país tiene su propia estructura de consumo, su política monetaria y su metodología estadística, y eso obliga a leer los rankings con cuidado. Pero la brecha es lo suficientemente amplia como para desmentir la idea de que la Argentina ya resolvió su problema de precios. Que el índice mensual esté lejos de los tres dígitos de otros años no convierte a la inflación argentina en un problema menor: sigue siendo una anomalía regional.

El impacto sobre la vida cotidiana depende de cómo evolucionen los ingresos. Cuando los precios suben más rápido que los salarios, las jubilaciones y las prestaciones sociales, los hogares pierden capacidad de compra y terminan ajustando gastos o endeudándose para llegar a fin de mes. Ese golpe es más fuerte cuando los aumentos se concentran en alimentos, transporte y energía, rubros que no admiten recorte.

Ahí está el núcleo del modelo libertario. Según relevamientos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-CONICET), desde diciembre de 2023 la canasta de servicios públicos y transporte acumuló una suba superior al 525%, con el transporte por encima del 900% y el gas por encima del 700%. Y el calendario de aumentos no se detiene: en noviembre llegan nuevas subas de hasta 4% en colectivos y subte del AMBA. Incluso con una inflación mensual por debajo del 2%, la presión sobre los ingresos rezagados sigue siendo asfixiante.

La pregunta de fondo ya no es si el IPC perfora tal o cual umbral, sino cuánto tiempo necesitará la Argentina para acercarse a la dinámica de precios de sus vecinos, y qué pasará con los salarios, las jubilaciones y la actividad mientras tanto. Por ahora, la respuesta la siguen pagando los mismos bolsillos.

Lo que tenés que saber:

  • Con 1,9% en septiembre, la Argentina quedó segunda en un ranking de 15 economías latinoamericanas, solo detrás de Venezuela (8,4%).
  • Entre enero y septiembre, la inflación argentina acumuló 23,6%, frente a cerca del 4% en Brasil, Chile, Bolivia y Uruguay, y 1,9% en Paraguay.
  • En doce meses, los precios subieron 33,4% en la Argentina, contra menos de 6% en Bolivia, Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay.
  • Hace un año, la inflación interanual era de 31,8% y el acumulado de nueve meses, de 22%: ambos indicadores empeoraron.
  • El REM del Banco Central proyecta que 2026 cerrará con una inflación cercana al 30,3%.
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