Conectate con El Argentino

Geopolítica 🌎

Cinismo: así presentó EEUU la «Nueva Gaza»

Un proyecto inmobiliario y económico se presentó como oportunidad global mientras la Franja sigue bajo fuego y con una crisis humanitaria genocida.

Publicado hace

#

Lo que tenés que saber

  • Jared Kushner presentó el plan en el Foro de Davos
  • El proyecto propone rascacielos, puerto y aeropuerto
  • La reconstrucción se condiciona a la desmilitarización de Hamás
  • Los bombardeos israelíes continúan pese al alto el fuego
  • Persisten muertes de civiles y restricciones a la ayuda humanitaria

Un anuncio en clave de inversión

En medio de la agenda del Foro Económico Mundial de Davos, el Gobierno de Donald Trump presentó un proyecto para reconstruir Gaza bajo un modelo urbano y económico similar al de Dubái o Singapur. El encargado de exponer la iniciativa fue Jared Kushner, asesor para Oriente Próximo y yerno del presidente estadounidense.

La propuesta incluyó rascacielos turísticos frente al mar, un nodo de transportes con puerto y aeropuerto, y una economía de libre mercado alineada con el enfoque que Trump impulsa en Estados Unidos. “No hay plan B”, dijo Kushner al mostrar las diapositivas del “plan maestro”.

Una Franja bajo fuego

La presentación contrastó con la situación actual en Gaza. Desde la firma del alto el fuego en octubre, la vida cotidiana de más de dos millones de habitantes sigue marcada por bombardeos diarios del ejército israelí. En las últimas 48 horas murieron 16 palestinos, entre ellos tres periodistas que cubrían el conflicto.

Los servicios de rescate también informaron la muerte por hipotermia de una bebé de tres meses, en un contexto donde Israel restringe la entrada de ayuda humanitaria, incluidas caravanas y tiendas de campaña.

Etapas del plan y condiciones

Kushner explicó que el proyecto comenzaría en el sur, con la construcción de más de 100.000 unidades residenciales en la denominada “nueva Rafah”, para luego avanzar hacia Ciudad de Gaza. “En Oriente Próximo se han construido ciudades así, para dos o tres millones de personas, en tres años, así es que muy factible”, afirmó.

El asesor señaló que la reconstrucción solo avanzará en zonas donde el desarme sea completo, lo que implica iniciar las obras en áreas bajo control del ejército israelí, donde vive una pequeña parte de la población gazatí. También mencionó incentivos como amnistías o salidas seguras para promover la entrega de armas.

Desmilitarización y advertencias

La desmilitarización de Hamás se convirtió en una condición central del plan. “Estamos comprometidos a asegurar que Gaza esté desmilitarizada, adecuadamente gobernada y bellamente reconstruida”, dijo Trump, quien prometió coordinación con la ONU. “Será un gran plan”, agregó.

En la víspera, el presidente estadounidense advirtió al movimiento islamista sobre “su final” si no acepta desarmarse por completo. Hamás manifestó disposición a ceder el poder a un comité tecnocrático y a entregar armas ofensivas, pero condiciona cualquier paso a una retirada total de las tropas israelíes.

Imagen

Fuerza internacional y cruce de Rafah

El proyecto contempla una segunda fase con el despliegue de una fuerza militar multinacional, aunque la idea perdió peso ante la falta de países dispuestos a participar. El presidente israelí Isaac Herzog expresó en Davos: “Está claro que nadie quiere entrar en Gaza y combatir, salvo nuestro ejército, nuestros hijos e hijas”.

Mientras tanto, se anunció la reapertura del paso de Rafah la próxima semana. El compromiso fue comunicado por Ali Shaath, responsable del comité tecnocrático palestino, y por Nikolay Mladenov, enviado de la Junta para la Paz presentada por Trump en Davos. Las autoridades militares israelíes todavía no lo confirmaron.

Imagen

Un escenario internacional dividido

Trump inauguró su Junta para la Paz rodeado por líderes de distintos países, sin presencia de representantes de las democracias más avanzadas, que observan la iniciativa con recelo. Entre los asistentes figuraron mandatarios de Hungría, Bulgaria, Argentina, Azerbaiyán, Armenia, Kazajstán, Pakistán, Indonesia y Paraguay. “Me gustan todas estas personas”, dijo Trump. “Son grandes líderes”.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, no asistió al acto. Sobre él pesa una orden de arresto del Tribunal Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza, donde la ofensiva iniciada en octubre de 2023 dejó más de 71.500 muertos y una Franja devastada.

Imagen

Territorio fragmentado y futuro incierto

Actualmente, el 42% del territorio de Gaza permanece bajo control de Hamás y concentra a casi toda la población. El 58% restante se encuentra en manos del ejército israelí, que continúa con demoliciones y restringe el acceso civil.

Kushner reconoció que al inicio se evaluó dividir la Franja en zonas, pero finalmente el plan estadounidense abarca todo el territorio. Netanyahu afirmó que las tropas israelíes permanecerán de forma indefinida en una “amplia zona” de Gaza.

Imagen

Geopolítica 🌎

Trump dijo que podría revisar el apoyo de EEUU a Gran Bretaña en la disputa por Malvinas

Por primera vez, el presidente estadounidense habló en persona sobre la disputa de soberanía del Atlántico Sur. La amenaza no responde a un giro diplomático genuino sino a la presión de Washington sobre sus aliados de la OTAN para que eleven el gasto en defensa al 5% del PBI. El gobierno de Milei eligió la cautela y prudencia.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Donald Trump.
Por primera vez, Trump habló sobre Malvinas y dejó a Gran Bretaña sin la certeza del apoyo estadounidense.

Donald Trump irrumpió este lunes en la histórica disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas. Consultado por la prensa en el Despacho Oval de la Casa Blanca sobre si Washington podría retirar su apoyo a la posición británica, el mandatario respondió con una frase que encendió las alarmas en Londres y generó expectativa contenida en Buenos Aires: Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas. Se trata de la primera ocasión en que Trump se expresa en persona sobre el conflicto.

Una herramienta de presión, no un cambio de política

El contexto de la declaración es inseparable de la batalla que el gobierno de Trump libra contra sus aliados de la OTAN en materia de gasto en defensa. La semana pasada, el diario británico The Telegraph reveló que funcionarios del Pentágono amenazaron al primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, con modificar la postura estadounidense sobre las Malvinas si Londres no elevaba su inversión militar hasta el 5% del PBI, en línea con las exigencias que Washington impone a toda la alianza. El plan de Burnham, que apenas se compromete a llegar al 3% del PBI en defensa para 2030, quedó muy por debajo de las expectativas de la administración republicana.

Cuando fue consultado específicamente sobre si esperaba que el gobierno británico incrementara sus compromisos, Trump fue explícito: El Reino Unido tiene algunos problemas, pero se resolverán. La frase, leída en conjunto con la anterior, traza una línea directa entre el apoyo histórico de Washington a Londres en el conflicto austral y el cumplimiento de las metas de gasto militar.

Antecedentes: del correo filtrado al Despacho Oval

No es la primera vez que el tema aparece en la agenda de la administración Trump. En abril pasado, la agencia Reuters filtró un memorando interno del Pentágono que evaluaba la suspensión del respaldo al Reino Unido en la disputa como parte de potenciales represalias contra aliados que, según Washington, no habían acompañado suficientemente las operaciones estadounidenses contra Irán. En aquel momento, el secretario de Estado Marco Rubio intentó quitarle peso al episodio: Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado, declaró, presentando la filtración como una simple idea interna sin trascendencia institucional.

Lo que en abril era un correo sin firma oficial es ahora una declaración presidencial desde el corazón del poder norteamericano. La escalada es innegable, aunque los analistas advierten que la distancia entre una amenaza táctica de negociación y un giro real en la política exterior estadounidense sigue siendo enorme. El propio Departamento de Estado aclaró también el viernes pasado que la posición estadounidense sigue siendo de neutralidad: reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos entre la Argentina y el Reino Unido, no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía de ninguna de las partes, indicó un vocero.

Buenos Aires en modo expectante: cautela y prudencia

En la Casa Rosada, el gobierno de Javier Milei eligió la mesura. La evaluación oficial, según trascendió, es que el movimiento de Washington debe interpretarse dentro de la estrategia de presión a los aliados de la OTAN y no como un cambio formal de la política exterior estadounidense respecto del conflicto de soberanía. La postura oficial es de cautela y prudencia, un tono llamativamente bajo para una administración que durante meses intentó instalar la narrativa de que su relación privilegiada con Trump podría traducirse en un apoyo explícito al reclamo argentino.

El contraste con episodios previos resulta elocuente. En agosto de 2025, el propio embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, fue tajante al cerrar esa especulación: Los Estados Unidos tienen una posición de neutralidad sobre las islas y eso no ha cambiado, declaró ante una consulta televisiva, desactivando el globo que el oficialismo había inflado durante semanas. Ahora, paradójicamente, es Trump quien vuelve a poner el tema sobre la mesa, aunque desde una lógica completamente distinta: no como favor a Milei, sino como palanca de presión sobre Londres.

El Atlántico Sur como moneda de cambio en la OTAN

La dinámica que describe este episodio es más propia de la lógica transaccional de Trump que de un giro doctrinario en la política exterior de Washington. El proyecto de la denominada OTAN 3.0 busca que Europa y Canadá asuman la mayor parte del costo de su propia defensa convencional, reduciendo la carga financiera y militar de Estados Unidos sobre la alianza. En ese esquema, las Malvinas no son un asunto de justicia histórica ni de soberanía latinoamericana: son una ficha de negociación. Una palanca más en el tablero de presiones que Washington despliega sobre sus socios para que paguen más por su seguridad colectiva.

Para la Argentina, la situación abre un escenario geopolítico inédito desde 1982, aunque cargado de incertidumbre. La posibilidad de que la potencia que avaló el control británico del archipiélago desde la guerra no solo deje de respaldar a Londres sino que eventualmente incline la balanza hacia Buenos Aires depende, en este caso, no de la voluntad soberana argentina sino de cuánto decida gastar el gobierno laborista de Burnham en aviones y fragatas. Una ironía histórica que habla más de la lógica imperial de Trump que de ningún reconocimiento genuino al reclamo argentino.

Puntos clave

  • Trump afirmó en el Despacho Oval que siempre revisa todas las posiciones, en la primera declaración presidencial directa sobre Malvinas.
  • La amenaza de retirar el apoyo a Gran Bretaña se enmarca en la presión de Washington para que Londres eleve su gasto en defensa al 5% del PBI dentro de la OTAN.
  • El Departamento de Estado ratificó el viernes que su posición sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía.
  • En abril, Marco Rubio minimizó un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como simplemente un correo con algunas ideas.
  • El gobierno de Milei optó por la cautela y prudencia y lee el episodio como parte de la estrategia de Trump hacia los aliados de la OTAN, no como un giro formal.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo