Salud 🩺
Los síntomas de Covid: dolor de cabeza, de garganta y mocos, entre los más comunes
«Lo que estamos viendo es que los casos de Covid-19 ahora son muy diferentes a lo que veíamos al principio, incluso a los del año pasado. Hoy vemos más cuadros gripales, esto es congestión nasal, dolor de cabeza, de garganta, decaimiento y dolor muscular», señaló el médico infectólogo Martín Hojman del Hospital Rivadavia de la ciudad de Buenos Aires.
Congestión nasal, dolor de cabeza y de garganta, son los síntomas actualmente más frecuentes de las personas con coronavirus en la Argentina, coincidieron hoy especialistas quienes señalaron que esto se da en consonancia con lo que sucede en el resto del mundo, donde la falta de olfato y gusto ya no aparecen de forma tan común.
«Lo que estamos viendo es que los casos de Covid-19 ahora son muy diferentes a lo que veíamos al principio, incluso a los del año pasado. Hoy vemos más cuadros gripales, esto es congestión nasal, dolor de cabeza, de garganta, decaimiento y dolor muscular», señaló el médico infectólogo Martín Hojman del Hospital Rivadavia de la ciudad de Buenos Aires.
Para Hojman, «hay una menor incidencia sobre las vías respiratorias bajas o sea sobre el pulmón», aunque señaló que «frente a este tipo de cuadros que no se presentan grave, las personas consultan mucho menos».
En el mismo sentido, la médica infectóloga Elena Obieta, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), destacó que «producto de las vacunas ya no vemos esos pacientes que ingresaban con insuficiencia respiratoria, iban a terapia y muchos de ellos se morían».
Obieta indicó que ahora también se presentan menos casos de personas con Covid que tienen manifestaciones en la piel.
«Durante el primer año veíamos muchos pacientes con manchas dérmicas, a veces pruriginosas que picaban, incluso eritema pernio (sabañones) y hoy este síntoma prácticamente no está», detalló.
Al describir el cuadro de Covid actual, la especialista indicó que «se ve un poco de fiebre, mucho dolor de garganta, mucosidad, cansancio, dolores musculares, dolor de cabeza, escalofríos (piel sensible) aún sin fiebre alta».
«Es decir que las nuevas variantes parecen afectar más lo que llamamos vías aéreas superiores», precisó.
No obstante, también observó que «la gente hoy tiene dolor de cuerpo, un poquito de fiebre, dolor de garganta, está toda la familia igual y te dice: ‘tengo gripe’ pero no se testea; con lo cual no sabremos si eso era adenovirus, influenza o coronavirus».
Por su parte, el médico clínico de la División de Urgencias del Hospital de Clínicas, Ramiro Heredia, señaló que a lo largo de la pandemia pudo verse cómo la Covid-19 fue cambiando con el tiempo y dijo que eso «se debe a múltiples causas».
«En primer lugar a la inmunidad de la población. Al principio era un virus nuevo, nadie tenía inmunidad y no existían vacunas; luego las personas se fueron infectando y surgieron las vacunas y se generó un muro de inmunidad en gran parte de la población», recordó.
Y continuó: «En ese contexto, el perfil de síntomas provocados por el virus fue cambiando, quizás por esto o quizás por características propias del mismo virus».
Heredia describió que en la primera ola, que fue causada por la variante original o de Wuhan, había pacientes con síntomas pseudogripales con tos, sensación de falta de aire, dolor de garganta, cansancio, dolores musculares y un porcentaje elevado que tenía neumonía (una infección en las vías inferiores).
El médico precisó que «algunos trabajos de entonces arrojaron que el 70% de las personas que tenían Covid en algún momento presentaban neumonía».
«Con las variantes Delta, Alfa, Gamma (o Manaos como le decíamos) y la que llamábamos Andina se consolidó un síntoma que fue la pérdida de olfato y de gusto que también la habíamos detectado al principio de la pandemia», añadió.
El especialista detalló que en ese momento, la Red de Olfato Argentina (ROA) había observado que el 70% de las personas con Covid en algún momento de la enfermedad habían tenido cambios en el gusto, el olfato o en ambos.
«Con Delta también se habían reportado con más frecuencia síntomas gastrointestinales», apuntó. Pero con la llegada de Ómicron, en diciembre del año pasado, apareció un perfil diferente de síntomas.
«Lo que vimos es que era la variante más contagiosa hasta ese momento pero lo síntomas se presentaban en vías superiores -tipo resfrío- y había menos con neumonía o enfermedad respiratoria grave», describió, y sostuvo que eso se explica en parte por las características propias de la variante pero también por la inmunidad adquirida por las infecciones previas y por las vacunas.
Como consecuencia de su alta transmisibilidad, Ómicron generó una ola de contagios inédita en Argentina y en todo el mundo y surgieron -y todavía surgen- subvariantes.
«En la actualidad, con las subvariantes de Ómicron BA.2, y las más contagiosas BA.4 y BA.5, dominantes en varias regiones del mundo, los síntomas más comunes reportados a nivel global y que coinciden con lo que se observa en Argentina son dolor de garganta, de cabeza, tos seca y síntomas nasales, lo que se ve en el 50 a 60 por ciento de los pacientes», detalló Heredia.
Y continuó: «Un porcentaje un poco menor tienen disfonía, estornudos y cansancio y lo que está reportado como muy poco frecuente es la pérdida de gusto y olfato, presente entre un 10 y un 12 por ciento de los pacientes; también hay muchos menos pacientes con neumonía».
«Otro punto importante es que se vio que la Ómicron infecta más a la población pediátrica que las otras variantes. Si bien los cuadros son leves; esto también es un incentivo para vacunar a niñas y niños», explicó.
En este contexto, Heredia enfatizó que toda persona que tiene un cuadro viral, que parece un resfrío común, una gripe o una angina, podría tener el SARS-CoV-2 que está circulando ampliamente, y del que hay un importante subregistro.
«Entonces es clave extremar los cuidados mientras se está con síntomas y testear a las personas que tiene indicación según las recomendaciones del Ministerio de Salud, para no contagiar a las poblaciones más vulnerables frente al virus», recomendó.
Por ultimo, insistió en la necesidad de cumplir con la vacunación, tanto primaria como los refuerzos. «Actualmente se está dando la tercera y cuarta dosis a toda la población, y la quinta a los inmunocomprometidos y los mayores de 50 que habían recibo las dos dosis iniciales con la vacuna de Sinopharm», concluyó.
Inflación
Prepagas por encima de la inflación: Swiss Medical lidera con el mayor aumento
Las empresas de medicina privada ajustarán sus cuotas en septiembre entre 1,9% y 3,11%, superando o igualando la inflación de julio. En lo que va del año acumulan subas de entre 20% y 21%, frente al 19,3% del IPC, y el sector corre con una ventaja de 1,7 puntos porcentuales sobre el costo de vida.
Con el ingreso de septiembre llega un nuevo aumento para los afiliados a las empresas de medicina prepaga. Lejos de ceder, el sector consolida su posición como uno de los pocos rubros que le ganó a la inflación en lo que va de 2026, acumulando subas de entre el 20% y el 21% desde enero, frente al 19,3% que registró el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el mismo período. La ventaja del sector sobre el costo de vida es de 1,7 puntos porcentuales.
Los incrementos para el noveno mes, ya informados a la Superintendencia de Salud, variarán entre el 1,9% y el 3,11% según la compañía, manteniéndose en línea o por encima de la inflación de julio, que fue del 2,1%.
Empresa por empresa: quién sube más
Swiss Medical encabeza la lista con el mayor aumento ya confirmado: 3,11%, el único que supera con claridad el IPC del séptimo mes. Le siguen Omint con el 2,9% y Galeno con subas que irán entre el 2,3% y el 2,8%. El Hospital Alemán ajustará un 2,36% y el Hospital Italiano un 2,1%, en tanto que OSDE registrará las menores variaciones del grupo, con rangos que van del 1,9% al 2,3%.
El esquema reproduce una lógica que se instaló con fuerza desde que el gobierno de Javier Milei desreguló el sector a comienzos de su gestión: las empresas fijan sus propios aumentos mensualmente y los informan a la Superintendencia de Salud sin necesidad de autorización previa. La desregulación, presentada oficialmente como un beneficio para la competencia, derivó en la práctica en incrementos sistemáticos que erosionan el acceso a la salud privada de los sectores medios.
Un año de ajuste sostenido: tres meses por encima de la inflación
El dato anual muestra con mayor claridad el impacto acumulado. Desde enero, solo tres meses registraron aumentos de prepagas por encima de la inflación mensual correspondiente: abril (2,9% frente a 2,6% del IPC), mayo (3,4% frente a 2,1%) y junio (2,6% frente a 1,9%). Septiembre se perfila como el cuarto mes en superar o igualar el costo de vida, dependiendo de la compañía.
El fenómeno se inscribe en un escenario más amplio de presión sobre los ingresos populares. Desde diciembre de 2023, cuando inició la gestión libertaria, el rubro de servicios y transporte público acumuló subas superiores al 525%, según datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA (IIEP-UBA). En ese contexto, las prepagas se consolidan como un gasto fijo que consume una porción creciente del salario disponible, en particular para trabajadores en relación de dependencia cuyos empleadores no cubren la totalidad de la cuota o que cuentan con planes individuales sin aporte patronal.
La desregulación como marco: sin techo ni control
Antes de la llegada del gobierno de Milei, los aumentos de prepagas debían ser autorizados por la Superintendencia de Salud. La desregulación eliminó ese requisito y transfirió a las empresas la facultad de fijar libremente sus tarifas, con la obligación de informarlas con un mínimo de antelación. El resultado es un mercado en el que las empresas ajustan todos los meses, sin techo formal y con escasa capacidad de respuesta estatal ante subas que los afiliados consideran abusivas.
La situación genera un dilema concreto para millones de argentinos: sostener la cuota implica resignar otros gastos básicos; abandonar la prepaga implica quedar supeditado a un sistema público de salud que, según denuncian gremios del sector y organizaciones de usuarios, también sufre el recorte presupuestario del ajuste libertario. Las dos alternativas son el resultado de una misma política.
Puntos clave
- Swiss Medical confirmó el mayor aumento de septiembre: 3,11%, informado a la Superintendencia de Salud.
- Las prepagas acumulan entre 20% y 21% de aumento en 2026, frente al 19,3% del IPC.
- El sector le lleva 1,7 puntos porcentuales de ventaja a la inflación acumulada del año.
- La desregulación implementada por el gobierno de Milei eliminó la autorización previa para fijar cuotas.
- Solo tres meses del año los aumentos superaron la inflación mensual correspondiente; septiembre se perfila como el cuarto.
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