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Sociedad

Parte de Grillo: «Pablo estuvo con los ojos abiertos, atendiendo a lo que hablábamos»

El padre de Pablo Grillo, fotoperiodista atacado en el Congreso, compartió detalles sobre su recuperación en terapia intensiva, destacando su receptividad.

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Lo que tenés que saber:

  • Fabián Grillo informó sobre la evolución de su hijo, internado en terapia intensiva.
  • Pablo está receptivo, aunque algo cansado y con síntomas de fiebre.
  • El padre destacó que su hijo muestra reacciones visuales y de entendimiento.
  • Se le mostró un video de Ricardo Bochini y un saludo de Dalma Maradona.
  • El equipo de salud continúa estimulando a Pablo para su recuperación.

Nuevo parte médico de Pablo Grillo: mejora en su estado de salud tras el ataque policial

Fabián Grillo, padre del fotoperiodista Pablo Grillo, quien resultó gravemente herido durante la represión policial en el Congreso, ofreció un nuevo parte médico sobre el estado de salud de su hijo. En una entrevista con C5N, Grillo detalló cómo se encuentra Pablo, quien permanece internado en la unidad de terapia intensiva del Hospital Ramos Mejía, donde lleva nueve días de internación.

El padre explicó que, si bien su hijo se mostró más cansado durante la visita, se encontraba «receptivo» y atento a lo que le decían. «Estaba un poco más cansado, porque tuvo un poco de fiebre, unas dos líneas. Le cambiaron la sonda de lugar, por el tema de las posibles infecciones. Se tapó él mismo, se ve que tenía frío», relató Fabián Grillo. A pesar de estos detalles, se mostró impresionado por la evolución de Pablo, especialmente considerando el grave estado inicial de salud en el que llegó al hospital.

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Pablo Grillo muestra signos de mejora: reacciones visuales y de entendimiento

A pesar de los momentos difíciles, Fabián destacó que su hijo muestra signos positivos, como la recepción visual y la capacidad de entender lo que le dicen. «Es asombroso que esté receptivo, dado el cuadro inicial. Además de la recepción visual y entendimiento, me miraba la remera, el collar, se lo mostraba. Le contaba ‘no te imaginas el lío que armaste’«, relató el padre, quien sigue el progreso de su hijo de cerca.

Además, Grillo mencionó que Pablo tuvo la oportunidad de ver un video enviado por Ricardo Bochini, ídolo del fútbol argentino, quien lo saludó durante su internación. «Le mostré el video que nos mandó Ricardo Bochini y le gustó, me dijo que sí, que está contento que el Bocha lo saludó. Además, Dalma Maradona también le mandó un saludo», comentó el padre, demostrando la conexión emocional que estos gestos han generado en su hijo.

Un avance en su recuperación: el apoyo del equipo de salud y la familia

Fabián Grillo subrayó la importancia del apoyo constante que su hijo recibe del equipo de salud. «Nosotros lo vemos un momentito del día, por ahí está más sedado, es una hora de 24. Hoy estaba más cansado, las enfermeras nos dijeron que es normal», explicó el padre, quien también mencionó que el personal de salud se muestra muy atento con Pablo. Las enfermeras incluso indicaron que «el personal de limpieza le habla, lo estimulan», lo que es un claro indicio de la dedicación y esfuerzo que se pone en su recuperación.

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Finalmente, Grillo concluyó que, aunque los avances son pequeños, cada día representa una mejora significativa. «Una semana de grandes noticias», señaló, con la esperanza de que su hijo continúe evolucionando favorablemente.

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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