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Así ven desde China el absurdo cepo al dólar de Milei
Así ven desde China el absurdo cepo al dólar de MileiEl impacto de los controles cambiarios en la apreciación del peso argentino, según expertos
Lo que tenés que saber
- El Gobierno argentino logró mantener un tipo de cambio bajo mediante estrictos controles cambiarios.
- El dólar oficial aumentó un 28% en el último año, mientras que el dólar «blue» solo subió 10 pesos.
- Los analistas coinciden en que el tipo de cambio apreciado es producto de regulaciones como el «cepo cambiario» y las intervenciones del Banco Central.
- La estrategia de apreciación cambiaria podría generar desafíos económicos a largo plazo, especialmente en sectores exportadores.
- Se espera que la devaluación mensual del peso se desacelere al 1% desde febrero de 2025.
Un tipo de cambio más apreciado
En los últimos meses, el tipo de cambio oficial en Argentina ha experimentado una apreciación, gracias a las políticas implementadas por el Gobierno para reducir la inflación. Esta estrategia ha permitido que el dólar se mantenga relativamente bajo, con un aumento de aproximadamente un 28% en el último año. Mientras tanto, el dólar «blue» no ha registrado grandes variaciones, subiendo solo 10 pesos respecto al inicio de 2024.
El papel de los controles cambiarios y el Banco Central
El economista argentino Tomás Canosa explicó que la estabilidad en los mercados cambiarios se debe en gran parte a los controles que el Gobierno y el Banco Central han mantenido desde 2019. «El Gobierno, junto al Banco Central, vino apreciando sistemáticamente el tipo de cambio, logrando que hoy tengamos un tipo de cambio real bastante apreciado en términos históricos», indicó Canosa. Estos controles, conocidos como «cepo cambiario», y las intervenciones del Banco Central en los mercados financieros han permitido la actual apreciación de la moneda.
Desafíos para la economía real
A pesar de la estabilidad del tipo de cambio, los analistas señalan que esta apreciación podría ser insostenible en el largo plazo debido a su impacto en sectores clave como el exportador. Canosa advirtió que «para ciertos sectores es difícil competir contra el resto del mundo con el tipo de cambio que está tan apreciado». La industria exportadora, en particular, se enfrenta a una competencia más difícil, lo que podría afectar el empleo, los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores.
Perspectivas para 2025
El Gobierno ha decidido desacelerar aún más la devaluación mensual del peso, pasando del 2% al 1%. Según Canosa, esta medida refleja la intención del Gobierno de seguir controlando la inflación y mantener el tipo de cambio bajo. Sin embargo, los analistas coinciden en que el contexto económico regional, con la devaluación de las monedas de los países vecinos, presenta un desafío adicional para la competitividad de Argentina.
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El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado
El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.
El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar
Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.
La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.
El mercado ya descuenta una suba del dólar
Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.
El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.
El ancla que sostiene una macroeconomía frágil
El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.
El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.
La contradicción estructural del modelo
La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.
El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.
Puntos clave
- El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
- El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
- El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
- Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
- Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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