Milei y Bullrich lanzan “reforma histórica” de la Policía Federal, recortan suboficiales y la sacan de las calles
El Gobierno derogó un decreto con más de seis décadas de vigencia para instaurar un nuevo estatuto que reorienta la misión de la PFA. En el marco de una fuerte reestructuración presupuestaria, se priorizarán tareas investigativas, con eje en crimen organizado, narcotráfico y ciberdelitos.
Con el Decreto 383/2025, publicado este martes en el Boletín Oficial, el gobierno de Javier Milei formalizó una reforma profunda de la Policía Federal Argentina (PFA). El nuevo estatuto pone fin al decreto-ley 333/58, vigente desde 1958, y redefine el perfil institucional de la fuerza, que dejará de operar de forma sistemática en tareas de seguridad ciudadana, sobre todo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, para enfocarse en delitos de competencia federal.
Según el texto oficial, la Policía Federal tendrá como misión central la investigación de delitos complejos: crimen organizado, tráfico de estupefacientes, redes de trata, corrupción y ciberdelitos. Esta redefinición viene acompañada de un plan integral de modernización, que contempla desde cambios estructurales hasta el uso de nuevas tecnologías forenses y de información criminal.
Menos suboficiales, más profesionales
Uno de los puntos más polémicos del decreto es la creación del Programa Presupuestario “Modernización de la Policía Federal Argentina”, que será financiado, entre otros mecanismos, mediante la reducción progresiva del ingreso de nuevos suboficiales. Esta medida implica una baja sostenida en la incorporación de personal de base, mientras se proyecta fortalecer la formación universitaria dentro de la fuerza.
Además, se habilita al Ministerio de Seguridad a convocar personal retirado, reorganizar los escalafones internos y exceptuar del retiro obligatorio a oficiales superiores, en un intento por mantener cuadros de experiencia frente a una transición institucional compleja.
El FBI como modelo: un giro hacia la inteligencia criminal
La ministra Patricia Bullrich, principal promotora del cambio, aseguró que la reforma busca consolidar “una fuerza ágil, inteligente y profesional”, inspirada en organismos como el FBI estadounidense. Según declaraciones de la funcionaria, la Policía Federal será “una herramienta estratégica del Estado nacional en la lucha contra el crimen organizado y el terrorismo”.
El nuevo enfoque, sin embargo, no está exento de críticas. Especialistas en seguridad advirtieron que el retiro progresivo de la Policía Federal de las calles, combinado con una formación centrada en tareas técnicas y forenses, puede generar vacíos operativos en zonas urbanas densamente pobladas, en particular en CABA, donde aún persiste una superposición de competencias entre fuerzas federales y la Policía de la Ciudad.
Un anuncio con tono de campaña
El presidente Javier Milei encabezará esta tarde, desde las 15, el acto de presentación formal del nuevo estatuto, junto a Bullrich, en la sede del Cuerpo de Policía Montada de la PFA. El evento se desarrollará bajo el lema “Hacia una PFA moderna y orientada a la investigación”, y se transmitirá por redes oficiales. La puesta en escena y el discurso previsto anticipan un intento de capitalizar políticamente la medida en medio de la caída sostenida en los índices de imagen del Gobierno.
Si bien el Ejecutivo intenta posicionar la reforma como un hito modernizador, persisten interrogantes sobre la capacidad de implementación efectiva en un contexto de recorte presupuestario, congelamiento salarial y tensiones internas en la fuerza.
Puntos clave:
El Gobierno derogó un decreto de 1958 y aprobó un nuevo estatuto para la Policía Federal Argentina.
La fuerza dejará de participar en tareas de seguridad urbana y se enfocará en delitos federales complejos.
Se creará un programa de modernización financiado con recortes en el ingreso de nuevos suboficiales.
Patricia Bullrich afirmó que el modelo adoptado se inspira en el FBI.
Críticas por posibles vacíos operativos en CABA y falta de recursos para aplicar los cambios.
EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.
En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación.
“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
“Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.
La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.
“La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.
El día “D”
El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.
No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.
Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.
Lo que lo sostuvo
En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).Fotos: Lu del Mármol (@ludelmarmol) https://www.instagram.com/ludelmarmol
Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.
A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.
Contar y ser contado
La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.
Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.
También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.
Violencia institucional y la búsqueda de justicia
Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.
Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.
En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.
Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Lo que viene
Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.
No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.
“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Ping pong con Pablo Grillo
¿Messi o Maradona?
“Maradona”
¿Música?
“El rock and roll… y el reggae”
¿Qué es el barrio para vos?
“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”
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