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Beba robada en hospital: su familia sospecha hubo «venta»

La madre y padre de Aylin, sospechan que la ladrona no actuó sola y apuntan a una organización de venta de bebés.

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“Seguramente acá hay más personas atrás, estaba todo muy organizado” sostuvo Nicole, la mamá de la beba que fuera robada horas después del parto mientras estaba internada en una sala del hospital Oscar Alende de la localidad de Ingeniero Budge, en referencia a que sospechan de una organización dedicada a la venta de niños recién nacidos.

Tras el traumático momento que atravesaron desde que la pequeña Aylín desapareció, al ser llevada por una presunta enfermera y hasta que lograron “recuperarla” cuando estaba en brazos de una mujer en un parador de micros de larga distancia en la zona de Luis Guillón, la joven contó que “en el hospital nos dicen que nunca pasó una cosa así”, agregando que “desde que la Policía me entregó la beba, pienso que esto estuvo todo muy organizado”.

Sobre el estado de salud de su hija, manifestó que “está bien, pero bajó mucho de peso ayer” y al recordar lo sucedido, detalló: “No podría reconocer a la mujer que se la llevó. Me preguntó si las de neo me habían pedido la libreta y para mi era una enfermera. No está loca esta mujer, sabía que decir y qué hacer, antes de llevarse a la beba, me pidió la libreta y un pañal”.

Por su parte, David, el papá de Aylín, aprovechó para disculparse con una mujer con la que se confundieron al observar las imágenes de las cámaras de seguridad y a quien, en principio, se la acusó del robo de la recién nacida, a la que le allanaron su domicilio, cuando había concurrido al hospital para un control de su hija. “Nos equivocamos con una persona que no era. Le pedimos disculpas porque ella no fue. Estábamos nerviosos”, expresó.

En tanto, Luisa, la abuela materna, precisó que “la gente del hospital nos dijo que se está investigando si hubo negligencia del personal o existe alguna complicidad. Que se pusieron a disposición de la Justicia y que tomarán las medidas que correspondan”.

Por otra parte, sobre la marcha de la investigación, a cargo del fiscal Leonardo Kaszewski, trascendió que va a indagar a la detenida Erica Castaño por la sustracción de la menor de edad, luego de difundirse una versión, en la que argumentó que actuó en un contexto de “desesperación personal” al haber perdido un embarazo y ante el reproche de su pareja, ideó el plan para robar a la bebe del hospital de Ingeniero Budge.

Ese relato “extrajudicial” resultó con ciertas contradicciones, en base a los dichos de esta mujer al momento de ser aprehendida en Luis Guillón, cuando pretendía viajar en un micro rumbo a Mar del Tuyú, donde contó que vivía y había tenido a la pequeña, que sostuvo había nacido el último 30 de noviembre.

Otra versión dio cuenta que había sostenido que “vino a buscar a la beba que le habían vendido”, pero resulta inverosímil por sus movimientos en el interior del hospital, al que ingresó y durante su permanencia en horas de la mañana del pasado miércoles se hizo pasar por personal de limpieza. Luego, simulando ser enfermera se llevó a la recién nacida, a la que le cambió la ropa para finalmente escapar, escondiéndola bajo sus ropas.

CABA

Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes

El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.

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El Argentino Diario-Jorge Macri.

Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes

★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.

El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó

La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.

Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.

La subcultura detrás de las amenazas

La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.

El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.

Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias

La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.

La paradoja de la respuesta institucional

La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.

En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.

Puntos clave:

  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
  • El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
  • Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
  • La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
  • Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.

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