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Elecciones

El FIT es único espacio de izquierda que sigue en carrera, con la victoria de Bregman sobre Solano

Según datos oficiales, escrutadas más del 95 por ciento de las mesas, el frente reunió 614.719 votos (2,64%), con 431.823 sufragios para la fórmula victoriosa.

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La fórmula presidencial del Frente de Izquierda Unidad (FIT-U) conformada por Myriam Bregman y Nicolás del Caño se impuso este domingo en las elecciones internas de la coalición con el 70% de los votos, frente a la lista encabezada por Gabriel Solano y Vilma Ripoll que obtuvieron un 30%, y la alianza se consolidó cómo el único espacio de izquierda en superar el 1,5% requerido para presentarse en las elecciones generales de octubre.

Desde el búnker ubicado sobre la calle Bolívar 1128 en la ciudad de Buenos Aires, Bregman se comprometió a «enfrentar a los candidatos del FMI, del ajuste y de la represión» al conocer los resultados electorales.

«Somos el único frente que queda de cara a octubre para enfrentar a los candidatos del FMI, del ajuste y de la represión. Asumimos el desafío de representar la agenda de las mujeres, las demandas socioambientales y de representar las comunidades originarias peleando por sus derechos en todo el país», subrayó.

Según datos oficiales, escrutadas el 95,62 por ciento de las mesas, la coalición reunió 614.719 votos (2,64%), Bregman logró 431.823 votos y Solano 182.896.

Al dirigirse a su militancia que se concentró en San Telmo, la diputada advirtió que el precandidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, «es una expresión rancia conservadora y patriarcal» y que si cree que estos resultados son «un cheque en blanco para avanzar con todo su plan se equivoca».

Por su parte, Solano aseguró que van a acompañar a la lista ganadora de la alianza y también manifestó su preocupación al remarcar que «el dato político» en estas elecciones es el «triunfo» de Javier Milei.

«Hoy el país está hablando del dato político de esa elección que es el triunfo de Javier Milei, una derecha fascista, reaccionaria que se expresa contra trabajadores y plantea una política represiva contra los movimientos que luchan. Veníamos insistiendo que esto podía pasar», afirmó desde el búnker en el club Torquato Tasso, en San Telmo junto a otros precandidatos de su lista.

En la provincia de Buenos Aires, se impuso el precandidato a gobernador Rubén Sobrero sobre Alejandro Bodart, dirigente del MST. «Vamos a estar en cada una de las peleas. Si se cree que nosotros se van a abandonar se equivocan porque nosotros siempre, siempre estamos con la clase trabajadora», subrayó.

A diferencia de lo ocurrido a nivel nacional y en territorio bonaerense, en la Ciudad de Buenos Aires la precandidata a jefa de gobierno por el PO, Vanina Biasi, logró un 2,45% de los votos totales, obteniendo un triunfo frente a Jorge Adaro, el precandidato de la otra lista del FIT-U, que conseguía el 1,23%.

«Vamos a poner mi candidatura al servicio de una campaña que enfrente las políticas de derecha, ayude al pueblo organizarse mejor porque es la única manera de enfrentar este fenómeno», aseveró Biasi en declaraciones desde el búnker donde los militantes del PO y el MST se pararon de las mesas y explotaron en aplausos al conocer los resultados.

Por fuera de la alianza, el Nuevo Más que postulaba como precandidata a Manuela Castañeira no logró superar el piso del 1,5 por ciento de votos necesarios para poder presentarse en las elecciones generales de octubre y obtuvo un 0,36%.

«Batacazo electoral de Milei y giro a la derecha electoral de la Argentina; un escenario esperable a lo (el expresidente Jair) Bolsonaro en Brasil. Sin embargo, ¡las relaciones de fuerzas no están probadas y se probarán en las calles! Enorme campaña electoral del Nuevo MAS apostando a una salida por la izquierda», afirmó Castañeira al conocer los resultados.

La dirigente del Nuevo Más agradeció a toda su militancia que «hizo una enorme campaña desde abajo» y a los votantes de su lista: «Son las calles las que decidirán el destino del país», remarcó.

Finalmente, el precandidato por Política Obrera, Marcelo Ramal, obtuvo un 0,26 porciento del total de los votos y por el momento no expresó ninguna declaración pública al respecto.

Elecciones

La Rural, escaparate de la oligarquía: Milei, Pino y Bullrich blindan la ley de tierras

En la apertura de la 138° Exposición Rural, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, respaldó el proyecto oficial de ley de tierras bajo la bandera del «pleno respeto al derecho de propiedad». La senadora Patricia Bullrich fue más lejos: culpó a una ley impulsada por el kirchnerismo de la caída del valor de los campos y prometió «retenciones cero» junto a un modelo de libre comercio con control de fronteras.

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Detrás del "derecho de propiedad": cómo el oficialismo avanza para desmantelar las restricciones al latifundio extranjero.

El predio de Palermo volvió a funcionar este domingo como el gran escaparate del poder terrateniente argentino. En la inauguración oficial de la 138° Exposición Rural, los grandes propietarios de la tierra recibieron el espaldarazo político que esperaban: el respaldo explícito al proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada impulsado por el oficialismo, de la mano de dos de sus figuras más representativas. El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, y la senadora nacional Patricia Bullrich coincidieron en blindar la iniciativa, cada uno desde su rol, en un escenario que históricamente ha sido el territorio privilegiado de las elites agropecuarias del país.

Pino: «el pleno respeto al derecho de propiedad»

En su tradicional discurso de apertura, Pino fijó la postura institucional de la entidad que conduce ante el proyecto de ley que el Gobierno de Javier Milei impulsa en el Congreso. La consigna fue precisa: «Toda regulación debe asentarse sobre un principio esencial: el pleno respeto al derecho de propiedad, que comprende la libertad de cada propietario para decidir el destino y uso de su tierra», afirmó el dirigente rural.

Con un tono que buscó presentarse como moderado, Pino aclaró que ese ejercicio debe producirse «siempre dentro del marco de la ley y procurando que no ocasione perjuicios a terceros ni afecte el interés común». Pero a continuación deslizó una crítica directa a las compras de campos patagónicos por parte de fondos o inversores que los destinan a reservas ecológicas privadas, señalando que «no es bueno, como sucede en la Patagonia, que compradores que destinan áreas a creaciones de reservas ecológicas no estén obligados a establecer resguardos que protejan a los vecinos».

El dirigente también argumentó que la ley proyectada debe reconocer las «diversas realidades productivas, ambientales y geográficas» del territorio argentino y concluyó que «es posible armonizar el ejercicio del derecho de propiedad con la protección del ambiente y la seguridad nacional», presentando ese equilibrio como «el mejor camino para cuidar nuestros recursos, fortalecer la producción y generar confianza para invertir».

El mensaje central fue, sin embargo, inequívoco: la SRA quiere una ley que garantice la libertad irrestricta de los terratenientes sobre sus propiedades, sin las limitaciones que hoy establece la normativa vigente sobre la extranjerización de la tierra. Lo que Pino llama «confianza para invertir», en la práctica, se traduce en la apertura de la venta de suelo productivo argentino sin mayores restricciones.

Bullrich apunta al kirchnerismo y promete «retenciones cero»

Antes de que comenzara el acto oficial, la senadora Patricia Bullrich llegó al predio de Palermo y marcó un tono aún más confrontativo. La exministra de Seguridad aprovechó el espacio para apoyar el proyecto de ley de propiedad privada que impulsa junto al bloque oficialista, y construyó su argumento central sobre una comparación histórica que presentó como irrefutable.

«Desde la ley de Máximo Kirchner hemos perdido un 233% del valor de nuestra tierra. Lo queremos recuperar porque la tierra tiene que valer más de lo que vale. Esa ley fue un verdadero desastre», afirmó la senadora. Para ilustrar la supuesta degradación, comparó el precio de la tierra argentina con el mercado canadiense: «En el mismo momento una hectárea valía lo mismo en la zona núcleo argentina que en Ontario. Hoy nosotros aumentamos el valor apenas un 25%, mientras ellos crecieron un 250%».

La ley a la que Bullrich apunta es la Ley 26.737 de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales, sancionada en 2011, que estableció límites a la extranjerización del suelo productivo y a la concentración de la propiedad en pocas manos. Para los grandes propietarios y sus aliados políticos, esa norma fue siempre un obstáculo; para quienes defienden la soberanía sobre los recursos estratégicos del país, representó un piso mínimo de protección que el actual proyecto gubernamental busca desmantelar.

Bullrich también vinculó el proyecto con una visión más amplia de política económica. Definió al campo como «el lugar de mayor producción de dólares del país» y planteó un modelo de libre comercio combinado con control de fronteras para combatir el narcotráfico. «Vamos a cuidar las fronteras, vamos a cuidar todo el territorio fronterizo porque siempre ahí hay riesgo de narcotráfico», sostuvo. Y al ser consultada sobre la eliminación de los derechos de exportación, fue categórica: «Retenciones cero es posible«, respondió.

Una ley para los dueños de la tierra

El proyecto que tanto Pino como Bullrich respaldaron en La Rural busca reformar el régimen de propiedad privada para facilitar la libre disposición de los inmuebles, incluyendo los rurales, y combatir las usurpaciones. Sin embargo, los sectores críticos advierten que, bajo esa retórica, se esconde la intención de derogar o vaciar de contenido la normativa que hoy limita la concentración y extranjerización de la tierra.

En un país donde la estructura de la propiedad agraria es históricamente concentrada, donde el latifundio ha sido una constante desde la época colonial y donde la reforma agraria nunca fue una política de Estado sostenida, la Exposición Rural de Palermo funciona cada año como el escenario donde los grandes propietarios marcan la agenda política que esperan que el Gobierno ejecute. Este domingo no fue la excepción.

La presencia de Milei, Bullrich y el conjunto del gabinete en el acto inaugural confirma que el Gobierno ve en la SRA y en los grandes terratenientes uno de sus pilares de apoyo más sólidos. Y que la ley de tierras, lejos de ser una política de soberanía, apunta en sentido contrario: a facilitar que el suelo argentino, con todo lo que produce y lo que guarda bajo tierra, sea un bien de mercado sin restricciones.

Puntos clave

  • Nicolás Pino respaldó el proyecto de ley de tierras del Gobierno con la consigna del «pleno respeto al derecho de propiedad» para «generar confianza» a los inversores.
  • Bullrich responsabilizó a la Ley 26.737 de protección de tierras, impulsada durante el kirchnerismo, de una caída del 233% en el valor de los campos argentinos.
  • La senadora oficialista volvió a defender la meta de «retenciones cero» para el sector agropecuario.
  • Pino cuestionó las compras de campos patagónicos destinados a reservas ecológicas privadas sin obligación de proteger a los vecinos linderos.
  • La apertura de la 138° Exposición Rural concentró a toda la cúpula del Gobierno de Milei y al bloque del PRO como respaldo al sector terrateniente.
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