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Desastre con las criptomonedas: se perdieron más de US$ 200 mil millones en 24 horas

El bitcoin, la criptomoneda más utilizada en el mundo, cayó 11,3% en las últimas 24 horas y se situó en alrededor de US$ 28.000, alcanzando por momentos valores inferiores a los US$ 27.000, borrando casi un año de ganancias y ubicándose en el nivel más bajo desde diciembre de 2020.

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Una venta masiva de tenencias de criptomonedas produjo una salida de capitales de US$ 200 mil millones en dicho mercado en el último día y el bitcoin perdió mas del 11% regresando a los niveles de 2020, en un contexto de desprendimiento de los activos de riesgo frente a la suba de tasas por parte de los principales bancos centrales.

La caída generalizada en el mercado de criptomonedas produjo una salida de más US$ 200 mil millones en su capitalización en las últimas 24 horas, según la agencia de noticias Bloomberg y el portal CoinMarketCap.

Por su parte, el bitcoin, la criptomoneda más utilizada en el mundo, cayó 11,3% en las últimas 24 horas y se situó en alrededor de US$ 28.000, alcanzando por momentos valores inferiores a los US$ 27.000, borrando casi un año de ganancias y ubicándose en el nivel más bajo desde diciembre de 2020.

En tanto, otras de las principales criptomonedas registraban descensos aún más profundos como Ehter (-20%), Solana (-30%) y Dogecoin (-25%).

Uno de los principales motivos de las bajas es la salida de capitales de los activos de riesgo en general por las perspectivas económicas negativas y la suba en las tasas de interés, que produjo caídas que ascienden a más del 15% y 30%,en bolsas como el S&P 500 y el Nasdaq, respectivamente,

Pero, además de ello, las criptomonedas se vieron particularmente afectadas por las corridas de los últimos días en las denominadas «stablecoins», que generó una pérdida de confianza en las monedas digitales en general.

Las «stablecoins» son monedas digitales utilizadas como reserva de valor cuyo valor está atado en una relación de paridad al precio de otra moneda o activo, generalmente (y de allí su nombre) más estables, como el dólar, el oro u materias primas; pretendiendo eliminar, de esta forma, la volatilidad intrínseca que poseen las criptomonedas.

Entre las principales «stablecoins», cuyo valor de mercado asciende a más de US$ 100.000 millones, se destacan Tether y TerraUSD las cuales, en los últimos días y frente a una corrida, perdieron ambas la paridad uno a uno que poseían con el dólar.

En el caso de TerraUSD, la tercera de mayor volumen en el mercado, su valor cayó hasta 80%, ubicándose a menos de 30 centavos por dólar para luego recuperarse hasta los 62 centavos, mientras que Tether, la más utilizada, bajó ligeramente a 97 centavos por dólar.

Uno de los motivos del desplome es el creciente escepticismo acerca de si estas monedas poseen las suficientes reservas como para poder sostener la paridad con el dólar.

A diferencia de Terra, cuya paridad depende de complejos cálculos algorítmicos, en el caso del Tether, la empresa propietaria (del mismo nombre) subrayó que cada una de sus monedas se encontraba respaldadas por dólares equivalentes.

No obstante, tras la publicación de un acuerdo judicial con la fiscalía de Nueva York, se reveló que, en realidad, Tether dependía de otros activos, incluyendo deuda a corto plazo; y el mercado teme que dicha «stablecoin» no posee las reservas suficientes como para atender una corrida.

De acuerdo con Edul Patel, CEO de Murdex, una plataforma de inversión de criptomonedas, «el desplome de las stablecoins impactó al mercado cripto» y, frente a ello, el bitcoin podría tener aún más margen para caer.

Frente a la situación, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, reiteró el pasado martes su llamado al Congreso para desarrollar un “marco regulatorio adecuado” para las «stablecoins».

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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