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La dolarización de Milei “cada vez está más cerca”

“Tenemos acumulados cerca de US$ 7.000 millones en reservas y la base monetaria es de US$ 8.000 millones. Quiere decir que estamos en un 87,5%», remarcó el libertario.

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El Argentino Diario-Dolarización-Javier Milei.

El presidente Javier MIlei manifestó este domingo que el país está cada vez «más cerca de poder dolarizar», reafirmó que no va a negociar «de ninguna manera» el programa económico, y reiteró que la inflación está en un sendero a la baja por las medidas adoptadas en materia fiscal, monetaria y cambiaria.

«Cada vez estamos más cerca de poder dolarizar. Tenemos acumulados cerca de US$ 7.000 millones en reservas y la base monetaria es de US$ 8.000 millones. Quiere decir que estamos en un 87,5%», remarcó Milei esta mañana en diálogo con Radio Mitre desde Roma, donde cumple una visita oficial.

El mandatario aclaró que, más allá de esta cuestión, como condición para dolarizar se necesita «terminar de limpiar los pasivos del Banco Central» y realizar «reformas en el sistema financiero como para que sea apto para un sistema dolarizado», lo cual hará que demande «un poco más de tiempo».

En cuanto a la inflación, Milei ratificó que está a la baja, aunque «pueden ocurrir cuestiones puntuales que hagan que transitoriamente haya un salto en los precios».

En ese sentido, enfatizó que el índice de precios bajará «si seguimos con este sendero en el cual tenemos equilibrio fiscal».

«Todavía tenemos el problema de la emisión endógena por sistema financiero y, aún así, la base monetaria no se mueve porque contraemos por fisco y por (los bonos) Bopreal», señaló.

El Presidente subrayó que «cuanto más saneado esté el balance del Banco Central, más bajo será el nivel de precios subyacente de la economía, bajando la tasa de inflación».

«Con lo que estamos haciendo en materia fiscal, monetaria y cambiaria, nosotros estamos bajando la tasa de inflación. La (inflación) mayorista ya se está desplomando», remarcó el mandatario.

Milei responsabilizó a la anterior administración por sus «desmanes», que considera que provocaron el actual nivel de precios.

«El Gobierno anterior dejó plantada una hiperinflación con una inflación que venía corriendo al 15.000% anual. ¿Me van a echar la culpa de los 15 puntos de déficit fiscal con 10 en Nación y 5 en el Banco Central? Seamos serios, por favor», criticó el Presidente.

Respecto al programa económico en su conjunto, remarcó que no lo va a negociar «de ninguna manera» y señaló que las reformas del DNU, junto con las propuestas de la Ley Bases, permitirían que Argentina «entré en un sendero en el cual en 20 años se convertiría en un país como Alemania».

«No voy a negociar bajo ningún punto de vista la meta del déficit cero, el saneamiento del Banco Central e ir liberando el mercado de cambios. La economía va a salir adelante. Yo voy a exterminar la inflación, voy a terminar con la inseguridad y, en el medio, voy dejando en evidencia quiénes son», sostuvo.

Por último, respecto del nivel de los salarios, indicó que cae «por la falta de productividad» generada por la «caída de la inversión».

«La inversión viene destruyéndose hace 20 años. Hoy los salarios en Argentina oscilan entre US$ 200 y US$ 300. En la convertibilidad eran de US$ 1800 y si se hubiera mantenido un sendero razonable estaríamos en US$ 3600. El populismo de los últimos 23 años nos costó 91,5% de nuestros ingresos», concluyó Milei.

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El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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