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Judiciales ⚖️

Imputan a «Fran» Riquelme por balacera a una seccional de Rosario y lo ligan a amenazas a Pullaro

Riquelme fue imputado ayer por el fiscal Franco Carbone como presunto instigador de la balacera ocurrida el 27 de diciembre último a la seccional 19 de Rosario, ubicada en bulevar Seguí al 5300.

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Un preso llamado Francisco «Fran» Riquelme, vinculado al capo narco de Rosario también detenido Esteban Alvarado, fue imputado por instigar desde una cárcel federal la balacera a la seccional 19 de la ciudad santafesina el 27 de diciembre, y el fiscal del caso no descarta que esté relacionado con algunas de las amenazas que recibió en los últimos días el gobernador Maximiliano Pullaro, informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de Francisco Ezequiel Riquelme, alias «Fran», sindicado como jefe de una banda narcocriminal que opera en tres barrios del noroeste de Rosario, supuestamente apadrinado por Alvarado, el líder narco condenado a prisión perpetua y enfrentado al otro grupo fuerte de la ciudad, «Los Monos».

Riquelme fue imputado ayer por el fiscal Franco Carbone como presunto instigador de la balacera ocurrida el 27 de diciembre último a la seccional 19 de Rosario, ubicada en bulevar Seguí al 5300.

Durante la audiencia, el fiscal le atribuyó al preso, que en ese momento estaba alojado en el penal federal de Ezeiza, haber «planificado, coordinado y congregado desde su lugar de alojamiento» los medios «elementos y personas necesarias para balear la fachada de la comisaría rosarina».

La fachada del edificio policial recibió seis impactos de bala y un automóvil estacionado en la vereda, que había sido secuestrado en un procedimiento, fue destinatario de otro disparo.

Para el fiscal, el ataque fue organizado por Riquelme y estuvo motivado en un incidente que protagonizó cinco días antes en el penal de Ezeiza, cuando personal del Servicio Penitenciario impidió el ingreso de una mujer que fue a visitarlo.

Según Carbone, el preso comenzó a tirar sillas y les advirtió a los guardias: «Prendan la tele esta noche. Voy a cargar a tiros una comisaría de Rosario».

El ataque ocurrió cinco días después y los autores materiales aún no fueron individualizados, explicaron fuentes judiciales.

Tras ese incidente, «Fran» Riquelme fue trasladado al penal federal de Marcos Paz, desde donde ayer siguió la audiencia en forma remota.

«Con su accionar, tanto Francisco Riquelme como las personas de las que éste se valió para la comisión del hecho, tuvieron la clara finalidad de infundir temor y conmoción pública, lo que se evidencia en la selección de un edificio policial como blanco del ataque», sostuvo la Fiscalía.

En esa balacera, los autores dejaron una nota dirigida a un presunto preso: «Mario Pino dejá de batir la cana, plántate gil».

Riquelme también fue imputado por un ataque similar, pero contra un particular a quien, según el fiscal, le reclamaba un arma que le habría prestado a un hermano del habitante de la vivienda baleada.

La jueza de la audiencia, Hebe Marcogliese, aceptó ambas acusaciones y dictó la prisión preventiva de «Fran», a la vez que estableció una serie de restricciones en las comunicaciones y visitas del preso, solicitadas por la Fiscalía, indicaron los informantes.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, dijo hoy que el preso fue «aislado» en el penal en el que se encuentra actualmente alojado.

«Se llama Riquelme de apellido. Es de una de las bandas pesadas y no tiene ninguna comunicación», afirmó en declaraciones a la señal de cable Todo Noticias.

Bullrich agregó que «en pocos días se va a anunciar un protocolo antipresos de alto riesgo, casi todos narcocriminales o de delito complejo».

En la misma línea, la titular de la cartera de Seguridad precisó que dispuso «personal especial» cuya identidad no se dará a conocer para cuidar a los presos calificados de alto perfil.

A la vez, el fiscal Carbone sugirió durante la audiencia que Riquelme estaría detrás de algunas de las amenazas contra el gobernador Pullaro, quien reveló que tuvo que sacar a su familia de Rosario para garantizar su seguridad.

El fiscal hizo referencia a conversaciones que el preso mantenía desde un teléfono celular terminado en 081 con un joven de 18 años llamado Carlos Román Moreno.

«A partir de los jóvenes detenidos, le sumamos al análisis de teléfonos celulares y pudimos determinar que Riquelme estuvo detrás de la balacera a la seccional 19 y la tentativa a una escuela, con amenazas al gobernador», dijo hoy el fiscal en rueda de prensa.

«Riquelme le dictó la amenaza», afirmó el representante del Ministerio Público de la Acusación (MPA), y detalló que ofreció $300.000 por la balacera a una escuela, que fue frustrada por la policía.

Moreno fue detenido la tarde del mismo 27 de diciembre, horas después de la balacera a la seccional, tras tirotearse con la policía en un control rutinario.

El joven de 18 años estaba acompañado por un menor de 16 y ambos fueron detenidos.

Moreno había descartado el arma con la que se tiroteó con la policía, que le secuestró una nota con amenazas a Pullaro que decía: «Gobernador Pullaro dejá de arreglar con el narco Beto Godoy que está en Piñero porque sabemos todo y te vamos a matar a toda tu familia».

Para los investigadores, los dos jóvenes tenían como objetivo balear una escuela cercana al lugar donde fueron arrestados y dejar la nota intimidante, con el fin de causar conmoción pública.

El fiscal relacionó ese hecho al vínculo telefónico que el joven de 18 años mantenía con Riquelme, quien le «bajaba» órdenes desde Ezeiza para ejecutarlas extramuros.

El propio acusado se defendió de la imputación por el ataque a la seccional, al asegurar durante la audiencia: «Me imputan balaceras en una comisaría sin tener ninguna prueba. Cada vez que balean una comisaría fue Fran Riquelme».

«¿Con qué necesidad voy a mandar a balear una comisaría que está a 150 cuadras de mi barrio teniendo un montón de comisarías en mi barrio?», agregó luego.

Para su abogado defensor, Juan Pablo Audisio, no existen evidencias de que el preso haya dado en forma directa o indirecta la orden de tirotear el edificio policial.

Riquelme está detenido desde abril de 2020, cuando fue acusado por la balacera a Mariana Ortigala, una mujer cercana a Alvarado que en ese momento se había distanciado del capo narco y declaró en su contra en el juicio en el que fue condenado a prisión perpetua.

Ortigala se relacionó más tarde con «Los Monos», y hace pocos días fue acusada de integrar una asociación ilícita junto a su jefe, Ariel «Guille» Cantero, de quien se sospecha que se convirtió en testaferro, recordaron voceros judiciales.

Riquelme también fue formalmente acusado de instigar tiroteos a otra seccional y a una escuela de Rosario, y conduce desde la cárcel un grupo criminal enfrentado por el control territorial ilícito de los barrios Ludueña, Empalme Graneros e Industrial, con una banda liderada por Mauro Javier Gerez y Andy Fabián Benítez, ligados a «Los Monos».

Investigación 🔎

Domiciliaria para Leal: el ex titular de ARSAT sale de la cárcel por adicción

El juez Sebastián Ramos concedió la prisión domiciliaria al ex funcionario detenido hace dos meses con 2,5 millones de dólares en efectivo y drogas. El fallo se apoyó en un dictamen del fiscal Guillermo Marijuán que relativizó la imputación por comercialización y en informes médicos que desaconsejaron el encierro carcelario para tratar su adicción. La Cámara Federal de San Martín aún puede revertir la medida.

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El ex titular de ARSAT sale de la cárcel: el juez le concedió la domiciliaria por su adicción a las drogas.

Facundo Leal, ex presidente de ARSAT y del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), dejó la cárcel de Ezeiza para cumplir la prisión preventiva en su departamento del barrio de Palermo. La resolución, firmada por el juez Sebastián Ramos en carácter de subrogante del juzgado que tramita la causa por tenencia de estupefacientes, se sustentó en la imposibilidad del Servicio Penitenciario Federal de brindar el tratamiento de rehabilitación que el propio imputado requiere. Leal lleva dos meses detenido, desde los allanamientos de mayo de 2026 en los que se secuestraron 128 gramos de ketamina, 164 gramos de cristal MDMA, 72 pastillas de MDMA, 14 gramos de cocaína y, en simultáneo, 650.000 dólares en su domicilio porteño y 1,7 millones de dólares en una propiedad mendocina.

El argumento: adicción de «alta clase» y encierro contraproducente

El fallo de Ramos reprodujo una definición que circuló con incomodidad entre los pasillos de Comodoro Py: la del jefe de la División Precursores Químicos de la Policía Federal, quien al evaluar a Leal sostuvo que «para mí, la persona es un consumidor de alta clase». Esa caracterización fue retomada por el fiscal Guillermo Marijuán, quien emitió el dictamen sobre el que se apoyó la resolución judicial. Para Marijuán, las cantidades de sustancias halladas no eran compatibles con una finalidad de comercialización, lo que tornaba «endeble» la calificación jurídica adoptada al momento del procesamiento. «Nos encontramos en la encrucijada con una persona adicta con síntomas y manifestaciones de ansiedad y abstinencia a quien el Servicio Penitenciario Federal no puede brindar la asistencia médica y psicológica», señaló el fiscal en su dictamen.

La resolución también citó al experto del Cuerpo Médico Forense que sostuvo que «frente a una problemática de esa índole, el encierro carcelario es a la vez inadecuado y contraproducente, no atiende la dependencia, la agrava y desatiende el deber estatal de procurar asistencia». Los informes del Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza describieron que Leal «presenta ansiedad e insomnio por su situación actual». Sobre esa base, el juez Ramos consideró que el tratamiento debía realizarse fuera de la cárcel.

La ironía no tardó en circular dentro de los propios tribunales: «¿Qué pasaría si fuera un consumidor de baja clase?», preguntó un funcionario de Comodoro Py al conocer el fallo. La pregunta no es retórica. La abrumadora mayoría de las personas detenidas en causas por drogas presentan cuadros de adicción, y rara vez obtienen el beneficio de cumplir su preventiva o condena en el hogar. La expresión «alta clase», aclararon especialistas consultados, refiere a que Leal no habría cometido delitos para financiar su consumo ni bajo sus efectos, pero la desigualdad de trato sigue siendo el elefante en la sala.

Las otras causas: millones, contratos y espionaje

La domiciliaria alcanza exclusivamente a la causa por tenencia de estupefacientes que tramita en el juzgado federal porteño de Daniel Rafecas. Pero Leal enfrenta un frente judicial mucho más amplio. El fiscal federal Fernando Domínguez, en el juzgado de San Isidro de Lino Mirabelli, conduce la investigación de fondo: el expediente que comenzó con el faltante de equipamiento tecnológico en el depósito de ARSAT en San Fernando y escaló hasta detectar el presunto direccionamiento de contratos a la empresa Argentina Logistic Services (ALS) y el cobro de coimas. Domínguez también abrió un expediente separado por presunto enriquecimiento ilícito.

Domínguez había solicitado la detención de Leal por esas causas, pero el juez Mirabelli señaló que el imputado ya se encontraba detenido por la justicia federal porteña. Ante la domiciliaria, Domínguez y la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), que avanza en la pesquisa patrimonial, apelaron la medida. Esa apelación debe resolverla la Cámara Federal de San Martín, lo que abre la posibilidad de que Leal sea devuelto a una cárcel común si el tribunal así lo dispone.

Un tercer flanco, igualmente relevante, fue cubierto por este medio en julio de 2026: la Comisión Bicameral de Inteligencia citó al secretario de Inteligencia del Estado, Cristian Auguadra, en parte para indagar sobre equipamiento de espionaje que apareció vinculado a la red de Leal durante los allanamientos, junto a los dólares y las drogas. La acumulación de causas sobre un mismo imputado describe un mapa de poder que trasciende el consumo personal de sustancias.

Las condiciones de la domiciliaria y el perfil del domicilio

La Dirección de Asistencia de Personas bajo Vigilancia Electrónica del Ministerio de Seguridad Nacional evaluó el inmueble donde Leal cumplirá la medida: un departamento en la calle Ortiz de Ocampo, en Palermo, que alquila desde hace cuatro años. El informe lo describió como una «localización urbana de tipo barrial residencial» con «gran afluencia de medios de transporte público, espacios comerciales y gastronómicos» y próximo al Parque Las Heras. Leal deberá usar tobillera electrónica, solo podrá salir por «razones de urgencia médica» con notificación previa al tribunal y tiene prohibida la salida del país. Su pareja, Julieta Griffa Berro, quien convive con él desde hace un año y medio, se ofreció como garante.

El propio imputado declaró ante el tribunal su disposición a someterse al tratamiento y mencionó a otros familiares como «soportes afectivos». Su defensor, el abogado Marcelo Rochetti, fue quien peticionó la medida. La ironía del escenario es difícil de soslayar: el departamento de Palermo donde Leal cumplirá su domiciliaria es el mismo que fue allanado en mayo, aquel donde los investigadores encontraron 650.000 dólares en efectivo, drogas y aparatos de escucha.

Un funcionario que sobrevivió a dos gobiernos y ahora enfrenta tres causas

El caso Leal condensa en un solo expediente varias de las patologías más persistentes del Estado argentino: la continuidad de operadores en posiciones estratégicas más allá de los cambios de gobierno, la opacidad en la adjudicación de contratos en empresas públicas clave como ARSAT, y la acumulación de fortunas sin explicación en efectivo en moneda extranjera. Leal fue presidente de ARSAT durante la gestión de Alberto Fernández y luego fue trasladado a la conducción de ORSNA bajo Javier Milei, manteniéndose en la órbita del Estado hasta el momento de su detención.

Que un funcionario de esa trayectoria obtenga la domiciliaria por sus problemas de salud mientras enfrenta investigaciones por corrupción, enriquecimiento ilícito y espionaje encendió señales de alarma dentro del propio sistema judicial. La Cámara Federal de San Martín tendrá la última palabra, al menos por ahora.

Puntos clave

  • El juez Sebastián Ramos concedió la prisión domiciliaria a Facundo Leal, ex titular de ARSAT y ORSNA, detenido desde mayo de 2026.
  • El fiscal Guillermo Marijuán relativizó en su dictamen la imputación por comercialización de drogas, considerando que las cantidades halladas no la justificaban.
  • El Cuerpo Médico Forense y peritos del SPF avalaron que el tratamiento por adicción debía realizarse fuera del ámbito carcelario.
  • La Procuraduría de Investigaciones Administrativas y el fiscal Domínguez apelaron la medida; la Cámara Federal de San Martín puede revocarla.
  • Leal enfrenta además causas separadas por presunto enriquecimiento ilícito y corrupción en contratos de ARSAT ante la justicia federal de San Isidro.
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