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Economía 💲

El BCRA canceló el swap por US$ 20.000 millones con EEUU anunciado en plena campaña electoral

El Banco Central canceló en diciembre las operaciones del acuerdo por USD 20.000 millones con el Tesoro estadounidense, maniobra anunciada en plena campaña electoral. La intervención cambiaria incluyó venta de dólares y compra de pesos para contener la volatilidad antes de los comicios.

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El Argentino Diario-Scott Bessent.

★ El Banco Central de la República Argentina (BCRA) informó que durante diciembre de 2025 completó la cancelación de las operaciones financieras ejecutadas en el marco del acuerdo de swap con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, anunciado el 20 de octubre pasado en pleno fragor de la campaña para las elecciones legislativas nacionales.

El mecanismo, presentado como una línea de estabilización cambiaria por USD 20.000 millones, implicó una intervención directa del gobierno estadounidense en el mercado de divisas argentino durante las semanas previas a los comicios, cuando el tipo de cambio alcanzó el techo de la banda de flotación establecida por la administración libertaria.

Intervención en plena campaña electoral

Según documentos oficiales de ambos países, Argentina utilizó cerca de USD 2.500 millones de la línea acordada. Esos dólares fueron vendidos por el Tesoro estadounidense en el mercado local precisamente en el período preelectoral, cuando el gobierno de Javier Milei enfrentaba una escalada cambiaria que amenazaba con impactar en los resultados electorales.

La operación no se limitó a la venta de divisas. Además de vender dólares en el mercado cambiario oficial, el Tesoro de EEUU participó mediante la compra de pesos en el mercado de «contado con liquidación» con el objetivo declarado de reducir la brecha cambiaria, un indicador clave que el oficialismo buscaba contener de cara a las urnas.

Desde el BCRA insistieron en que «este tipo de operaciones son de extrema confidencialidad» y que por ese motivo no se precisan los movimientos realizados. La autoridad monetaria confirmó que el swap permanece vigente, lo que permitiría al gobierno apelar nuevamente a esos fondos ante futuras turbulencias financieras.

El precio político del auxilio financiero

El respaldo estadounidense no fue incondicional. El gobierno de Estados Unidos vinculó públicamente la continuidad del apoyo a la implementación de «buenas políticas» económicas y al sostenimiento del rumbo desregulatorio impulsado por la gestión de Milei.

El titular del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, declaró en noviembre de 2025 que la operación generó una ganancia financiera para su país, en una defensa dirigida a desactivar críticas internas que calificaban la medida como un «rescate a fondo perdido» a la Argentina.

Este condicionamiento político revela la naturaleza del acuerdo: una asistencia financiera atada a la profundización de la agenda libertaria en Argentina, que incluye desregulación económica, reducción del Estado y apertura irrestricta de la economía.

Un mecanismo bajo reserva

El acuerdo estableció los términos para operaciones bilaterales de swap de monedas entre el BCRA y el Tesoro estadounidense, con una línea de crédito contingente de USD 20.000 millones. La mecánica operativa y los detalles específicos de cada transacción permanecieron bajo estricta confidencialidad, según sostienen desde la autoridad monetaria argentina.

Con la cancelación de estas operaciones, el Banco Central regulariza su posición frente al Departamento del Tesoro y cierra el ciclo de intervención cambiaria activado para contener la volatilidad del peso en el tramo final de la campaña electoral.

El episodio deja interrogantes sobre el grado de autonomía de la política cambiaria argentina y la influencia directa de Washington en decisiones económicas clave, en un contexto donde la administración libertaria profundiza su alineamiento geopolítico con Estados Unidos.

Puntos clave:

• El BCRA canceló en diciembre las operaciones del swap por USD 20.000 millones con el Tesoro de EEUU, anunciado el 20 de octubre durante la campaña electoral

• Argentina utilizó cerca de USD 2.500 millones de la línea acordada para vender dólares en el mercado cuando el tipo de cambio alcanzó el techo de la banda de flotación

• El Tesoro estadounidense también compró pesos en el mercado de «contado con liquidación» para reducir la brecha cambiaria antes de las elecciones

• EEUU condicionó la continuidad del apoyo a la implementación de «buenas políticas» y al sostenimiento del rumbo desregulatorio de Milei

• El swap permanece vigente y puede volver a utilizarse ante futuras turbulencias financieras

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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