Comunidad 👥
“La Toretto de Villa del Parque”: la joven que denunció a un jubilado y se grabó manejando a 160 km/h
Agustina denunció a su vecino por agresión, pero videos en redes mostraron su conducción a 160 km/h bajo la lluvia y encendieron la polémica.
Lo que tenés que saber:
- El hecho ocurrió en la calle Terrada al 2600, en Villa del Parque.
- Agustina denunció que su vecino, un jubilado de 70 años, la golpeó en la cara.
- El agresor fue demorado por la Policía, pero recuperó la libertad horas después.
- Se viralizaron videos donde la joven conduce a alta velocidad y filma mientras maneja.
- En televisión, admitió su gusto por la velocidad y pidió: “Mi papá me va a matar”.
Una denuncia que se volvió viral y abrió debate
El barrio porteño de Villa del Parque se convirtió en escenario de un hecho que escaló de la denuncia policial a la viralización en redes. Agustina, una joven conductora, denunció haber sido golpeada por su vecino, un hombre de 70 años, durante una discusión por un auto mal estacionado. El episodio ocurrió sobre la calle Terrada al 2600 y el agresor fue demorado por efectivos de la Comisaría Vecinal 11B, aunque recuperó la libertad pocas horas más tarde.
Según su relato, el conflicto comenzó cuando estacionó su vehículo frente al garaje del vecino. “Escuché ruidos, miré por la ventana y lo vi golpeando mi auto. Bajé a pedirle explicaciones y empecé a filmar”, contó Agustina en diálogo con A24.
La situación escaló rápidamente: “Le dije que iba a llamar a la Policía y ahí fue cuando me pegó una piña en la cara. En el medio de los dedos tenía la llave del auto, así que me cortó el labio y me lastimó la pera”, relató.
Videos que generaron controversia en redes
Mientras la denuncia ganaba repercusión, distintos usuarios comenzaron a compartir clips en los que Agustina aparece conduciendo a gran velocidad y filmándose. El periodista Mauro Szeta publicó en su cuenta de X fragmentos donde se la ve manejando con una sola mano, incluso bajo la lluvia.
En uno de los videos, la joven dice: “No te preocupes cuando maneje con una mano. Preocúpate cuando maneje con dos”. Según Szeta, “Agustina, la denunciante, se grabó manejando a 160 kilómetros por hora en la autopista y con una mano”, al difundir el material.

Las imágenes provocaron reacciones encontradas. Algunos usuarios criticaron la exposición del material por considerarlo irrelevante frente a la denuncia de violencia, mientras otros reclamaron que se le retire la licencia de conducir.
“160 km/h con lluvia y filmando videos. Hay que sacarle el registro ya”, escribió un usuario. Otro agregó: “Estas son las que después matan inocentes. Sáquenle el carnet”.
Las infracciones y el apodo “La Toretto de Villa del Parque”
En paralelo, un internauta mostró una captura del registro de infracciones donde figuran multas por mal estacionamiento. “Adivinen si no tiene una multa por estacionar mal”, publicó junto con la patente del vehículo.

La historia dio otro giro cuando Szeta la entrevistó en Lape Club, donde la increpó con los registros difundidos. “Te describen como ‘La Toretto de Villa del Parque’ porque te gusta la velocidad, los autos y tenés infracciones por mal estacionamiento y por pasar los peajes sin pagar”, le dijo. Agustina negó los señalamientos: “Yo no estacionó mal el auto nunca”.
Durante la entrevista, al enterarse de que sus videos saldrían al aire, la joven pidió: “Mi papá me va a matar”, y explicó entre risas: “Le oculto las historias”, en referencia a su cuenta de Instagram. Pese a ello, reconoció su pasión por los autos y la velocidad, aunque negó manejar sin casco o infringir las normas de tránsito.
Ciencia 🧬
Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre
Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.
Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.
Un diagnóstico que llega tarde, o nunca
Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.
«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».
El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.
Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro
La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.
«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.
Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso
El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.
En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.
El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.
Puntos clave
- El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
- La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
- Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
- La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
- El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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