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Franco Colapinto y su conexión argentina: mate, Messi y Fórmula 1

En las fotografías, se observa que el termo del argentino luce un adhesivo de Lionel Messi.

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La escudería francesa Alpine compartió recientemente imágenes de su piloto de reserva, Franco Colapinto, disfrutando de su mate. En las fotografías, se observa que el termo del argentino luce un adhesivo de Lionel Messi. El equipo acompañó las imágenes con el mensaje: «Mate antes o después de entrenar? ¡Siempre antes y después!».

Un ascenso meteórico en la Fórmula 1

Franco Colapinto, de 21 años, se unió al equipo Alpine como piloto de pruebas con un contrato de varios años. Después de debutar en la Fórmula 1 con el equipo Williams en 2024, donde participó en nueve grandes premios y obtuvo su mejor resultado en Azerbaiyán al terminar octavo, Colapinto se mostró emocionado con este nuevo reto. Sus actuaciones como novato en la Fórmula 1 han sido impresionantes, lo que llevó a Alpine a llegar a un acuerdo con Williams para ficharlo.

Posible reemplazo en Alpine

Este año, Colapinto será el piloto de reserva de Alpine, que tendrá como titulares al francés Pierre Gasly y al australiano Jack Doohan. Sin embargo, se especula con la posibilidad de que el argentino ingrese en lugar de Doohan si este último no consigue los resultados deseados tras los primeros Grandes Premios del año. Flavio Briatore, asesor ejecutivo de Alpine, destacó el talento de Colapinto y la apuesta del equipo por los jóvenes pilotos para el futuro desarrollo y éxito.

Primeros tests con Alpine en Barcelona

Este miércoles, Colapinto se subió por primera vez a un Alpine para realizar pruebas en Barcelona con los modelos de 2022 y 2023. Estas sesiones de test son cruciales para que el piloto argentino se familiarice con el monoplaza y aporte feedback al equipo de cara a la temporada.

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Los 100 años de Amadeo Carrizo: el arquero que inventó el puesto y una fecha

Este 12 de junio se cumplen 100 años del nacimiento de Amadeo Carrizo, el arquero rufinense que revolucionó el puesto, defendió el arco de River durante 23 años y legó su nombre al Día del Arquero Argentino, instituido por el Senado de la Nación en 2011.

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El 12 de junio de 1926 nació en Rufino, Santa Fe, el hombre que cambió para siempre la forma de entender el arco en el fútbol argentino. Un siglo después, Amadeo Carrizo sigue siendo reverenciado como pionero absoluto: fue el primero en usar guantes, el primero en salir a cortar centros, el primero en patear largo desde el arco. El Senado de la Nación lo inmortalizó en 2011 al declarar el 12 de junio como el Día del Arquero Argentino. River Plate lo despidió este viernes con una sola frase en sus redes: «Pionero en su puesto y gloria riverplatense».

El chico de Rufino que cambió todo

Cuando Amadeo Carrizo nació, los arqueros vivían condenados a esperar sobre la línea del gol. Atajar, despejar y poco más: así era el rol del guardameta en la Argentina de los años veinte y treinta. Carrizo llegó al fútbol profesional con una idea radicalmente distinta y la impuso contra viento y marea. Salía, gambeteaba, anticipaba a los delanteros rivales y despejaba a metros del arco. Le criticaron ese estilo, le advirtieron que era un exceso, hasta se rieron de él. Pero el tiempo le dio la razón.

El legado de Carrizo de generación en generación.

Con apenas 16 años realizó una prueba exitosa en River Plate y su destino quedó sellado. Según relató el propio arquero en una entrevista con la revista El Gráfico, alguien llamó a Rufino para comunicarle a su familia que el chico se quedaba en el club: «Díganle a Don Manuel que Amadeo se queda en River, en la prueba lo aceptaron». A los 18 debutó en el primer equipo, en la misma época en que brotaba la mítica Máquina, y logró algo que parecía imposible: hacerse notar en medio de una constelación de estrellas.

El técnico y campeón del mundo César Luis Menotti sintetizó con precisión lo que Carrizo representó para el fútbol: «Antes los equipos jugaban con diez jugadores y un arquero. Después de Carrizo, se empezó a jugar con once».

Veintitres años, diez títulos y un récord que duró medio siglo

Carrizo defendió el arco del Millonario desde 1945 hasta 1968, un vínculo de 23 años ininterrumpidos en los que disputó más de 500 partidos y conquistó diez títulos: siete campeonatos de Primera División (1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957), una Copa Ibarguren (1952) y dos Copas Aldao (1945 y 1947). Con la Selección argentina ganó la Taça das Nações en Brasil en 1964, aunque también le tocó vivir la humillación del Mundial de Suecia 1958, cuando Argentina cayó por 6 a 1 ante Checoslovaquia y quedó eliminada en primera ronda.

Su imagen quedó grabada en la memoria colectiva: los guantes, la gorra gris, el buzo celeste, las salidas audaces. Una de las postales más recordadas de los Superclásicos es la del delantero boquense Ángel Clemente Rojas quitándole la gorra en plena jugada, una escena que pasó a la historia de la rivalidad entre River y Boca.

El récord que más lo define llegó a los 42 años: mantuvo su valla invicta durante 769 minutos consecutivos, una marca que recién sería batida medio siglo después, el 18 de agosto de 2018, por Franco Armani en un partido ante Belgrano. Cuando se le preguntó al respecto, Carrizo respondió con la misma grandeza con la que jugó toda su vida: «Por supuesto que soy el primero en aplaudir y en felicitarlo a Armani por semejante logro. Se merece todo lo que está pasando porque además uno se da cuenta de que es buena gente, y eso es lo que siempre va a quedar, más allá de un récord».

Quien le cortó aquella racha fue Carlos Bianchi, entonces delantero de Vélez. Años después, cada vez que se cruzaban, Bianchi le decía: «Amadeo, vos fuiste el más grande de todos».

El adiós al Millonario y el exilio en Colombia

La salida de River no fue como Carrizo hubiera querido. En 1968, Ángel Labruna declaró públicamente que Amadeo «ya no estaba para seguir jugando». El golpe fue duro; el propio Carrizo reconoció años después que aquel día fue «el más triste de su vida». Sin embargo, no hubo rencor público ni pleito: siguió adelante.

Se marchó a Millonarios de Colombia, donde en apenas dos temporadas y 53 partidos se convirtió en ídolo. Lo apodaron «Tarzán» por sus salidas temerarias y su capacidad para jugar con los pies a una edad en la que casi ningún futbolista profesional seguía activo. Se retiró del fútbol profesional en abril de 1970, a los 43 años.

El Monumental de pie y el reconocimiento de la IFFHS

El 13 de abril de 2014, el estadio Monumental se detuvo para rendirle tributo. Antes del partido ante Atlético de Rafaela, Carrizo ingresó al campo con su histórico buzo celeste, acompañado por los arqueros de las divisiones inferiores de River caracterizados como él. Más de sesenta mil personas lo recibieron con una ovación interminable. Emocionado, el rufinense expresó: «Es la emoción más grande de mi vida, que el público me reciba de esa forma».

La Federación Internacional de Estadística de Fútbol (IFFHS) lo eligió como el mejor arquero del siglo XX, por delante del paraguayo José Luis Chilavert y de Ubaldo Matildo Fillol. El reconocimiento no fue solo argentino; fue global.

Amadeo Carrizo murió en marzo de 2020, a los 93 años. Pero el 12 de junio, su cumpleaños, sigue siendo en Argentina el Día del Arquero: la prueba más elocuente de que hay personas cuya vida alcanza para inventar una fecha en el almanaque.

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