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La Empresa Nacional de Alimentos es una herramienta para recuperar la soberanía del Estado

Rafael Klejzer, Laura Alonso y Jorge Elbaum realizaron en el Instituto Patria, Rodríguez Peña 80, una charla abierta para debatir la “Participación Pública en la Producción de Alimentos”.

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Jorge Elbaum, Integrante de la Comisión de Derechos Humanos del Instituto Patria presentó el contexto internacional y planteo que el neoliberalismo se monta en tres pilares: “el complejo militar industrial que explica bastante al tema de la guerra, Wall Street o el sistema financiero internacional, hacer dinero con dinero, es decir sin trabajar y el poder de las transnacionales”.

“Ejemplo, una empresa de bebidas en argentina presta la marca y brinda un polvo para hacer la bebida. Se llevan 1000 millones de dólares sin hacer nada”, detalló.

“Este esquema explica en parte el problema de los alimentos. La fuga de capitales de la Argentina, 400 mil millones de dólares. Ese dinero no se queda en una isla en Bahamas sino que va a crear estos tres pilares. EEUU, Reino Unido y los países bajos. Succionan capital de los países pobres y lo invierten para seguir esta rueda que genera mayor concentración a nivel global”, dijo.

Este país es potencialmente un país rico pero llevado a la pobreza por esa elite que sigue esa lógica.

En relación al poder que ejerce el FMI sobre los pueblos, manifestó que “el FMI es el departamento financiero de la OTAN y forman parte de una lógica de funcionamiento global que aquellos que peleamos por la liberación y creemos en la soberanía tenemos que enfrentar”.

Tenemos que “generar nuestras propias iniciativas, romper con la lógica de la inercia que nos impone el sistema neoliberal como crear un Empresa Pública de Alimentos es lo que nos inspira para avanzar en este camino de liberación”.

Laura Valeria Alonso, Secretaria de Inclusión Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación expresó, luego de realizar un recorrido histórico por las políticas públicas de asistencia alimentaria desde Alfonsín hasta nuestros días, que “recién cuando llega Néstor Kirchner en el 2003 a la presidencia aparecen los conceptos de seguridad y soberanía alimentaria”.

“Hoy tenemos la emergencia alimentaria en todo el territorio nacional. Cuando llegamos al gobierno encontramos un presupuesto sub ejecutado que para el año 2020 se cuadriplicó. Pasamos a invertir más de 30 mil millones de pesos en asistencia alimentaria. En total, sumando se invirtieron más de 244 mil millones de pesos en asistencia alimentaria durante nuestra gestión”, informó.

“Es central que el Estado pueda llevar adelante una acción coordinada e inteligente. Es muy grande el esfuerzo que hace el Estado para llegar a todas aquellas personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Hoy el Salario Mínimo Vital y Móvil está apenas en el borde del costo de la canasta básica alimentaria. Hoy muchos trabajadores que tienen ingresos formales no llegan a cubrir la canasta”, agregó.

“Saludo que podamos plantear el tema en términos más integrales y que podamos discutir toda la cadena. Es un sector en el que hay una alta concentración económica vinculada a los niveles de desigualdad que aun padecemos en Argentina. Hoy la distribución entre le capital y el trabajo es peor de la que teníamos hace varios años 60% para el capital, 40% para el trabajo”, manifestó.

En relación a la Empresa Nacional de Alimentos dijo que “es necesario y vale la pena discutir esta iniciativa”.

Por su parte, Rafael Klejzer, director Nacional de políticas Integradores del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación indicó que “no nos debería extrañar que la problemática a resolver en términos de soberanía, seguridad alimentaria venga desde el ministerio de desarrollo social. Venimos peleándola desde el 2020. Veníamos con la impronta de resolver el problema de los argentinos desde hace 200 años y nos encontramos con la pandemia y no dejamos de trabajar. Sólo con anunciar la Tarjeta Alimentar, las empresas por las dudas nos aumentaban los precios”.

“Cuando hablamos de la cadena de valor y de alimento tenemos que hablar de la concentración de la tierra, en treinta años se perdieron en argentina el 41,5% de las unidades productivas agropecuarias pero las hectáreas se mantuvieron iguales, eso demuestra el nivel de concentración”, explicó.

Y agregó que “hoy el 1% de las familias más ricas del mundo tiene lo mismo que el resto de la humanidad. Hay que hacer auto crítica para poder transformarnos. Se está acelerando el proceso de concentración en estos últimos años”.

“La inflación en alimento está por arriba de la media inflacionaria, y los productos de consumo popular aumentan aún más. Esa captura de la renta por parte de las concentradas está ensañada con lo que consumen los sectores populares”, denunció.

“Efectivamente subieron sus costos un 32% pero ellos aumentaron los precios en un 50%. A la hora de pensar empresas nocionales los aliados estratégicos son los productores de segundas y terceras marcas, las Pymes, la industria nacional, los pequeños productores, etc. A la hora de pensar políticas públicas ¿dónde tiene que meter el ojo el Estado? El Arroz, por ejemplo, el 90% de la exportación de arroz se exporta a Brasil y el principal exportador es Clarín, la diferencia de precios entre un arroz de primeras y uno de segundas es de un 70% como en el caso de la Leche”, dijo.

En cuanto a la comercialización, explicó: “seis empresas presentan más del 80% de la venta de alimentos en Argentina. Hay que construir estrategias para desacoplarnos de este sistema perverso de transferencia de la renta a los sectores más concentrados de la economía”.

La Empresa Nacional de Alimentos es una herramienta para intervenir en el mercado en favor de los intereses del pueblo.

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Escandalosa privatización de Transener: los compradores ya cobraron US$44 M en dividendos generados bajo control estatal

El Ministerio de Economía adjudicó por US$356,17 millones el 50% de Citelec a Edison Inversiones y Genneia. Los nuevos dueños recibieron dividendos por ganancias acumuladas mientras el Estado aún controlaba la transportadora.

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El Estado vendió y los nuevos dueños ya cobraron dividendos de ganancias acumuladas bajo control estatal.

Los nuevos accionistas privados de Transener cobraron cerca de US$44 millones en dividendos correspondientes a ganancias acumuladas cuando el Estado todavía participaba indirectamente en el control de la principal transportadora de energía eléctrica del país, luego de concretarse la privatización del paquete que estaba en manos de ENARSA.

La operación y el detalle que abrió la polémica

El Ministerio de Economía adjudicó por US$356,17 millones el 50% de las acciones de Citelec que pertenecían a la empresa estatal Energía Argentina (ENARSA) a Edison Inversiones y Genneia. Citelec posee, a su vez, el 52,65% del capital de Transener, por lo que el paquete privatizado representaba indirectamente alrededor del 26,3% de la transportadora eléctrica.

Tras concretarse el traspaso, Transener aprobó una distribución de dividendos por $253.536 millones mediante la desafectación parcial de una reserva constituida con resultados acumulados. Por la participación adquirida al Estado, a los nuevos propietarios les correspondieron aproximadamente US$44 millones, repartidos en partes similares: unos US$22,3 millones para Edison y otros US$22,3 millones para Genneia.

El Estado vendió y los compradores cobraron

El punto que abrió la polémica es que parte de las ganancias utilizadas para pagar esos dividendos se había generado y acumulado mientras ENARSA todavía conservaba su participación accionaria indirecta en Transener. Durante el período previo a la privatización, esos resultados habían permanecido dentro de la compañía como reservas en lugar de ser distribuidos entre los accionistas.

De esta manera, los compradores recibieron dividendos equivalentes a alrededor del 12,5% de los US$356,17 millones desembolsados para quedarse con el paquete estatal, según un cálculo realizado sobre los montos involucrados en ambas operaciones. La situación abrió interrogantes sobre la decisión del Estado de avanzar con la venta sin que previamente se distribuyeran las utilidades acumuladas correspondientes a las acciones que todavía estaban bajo control de ENARSA.

Desde el sector privado sostuvieron, sin embargo, que la operación implicó la adquisición de las acciones con la situación patrimonial existente al momento de la transferencia, incluidos los activos, pasivos y disponibilidades de las compañías. Bajo ese criterio, los dividendos correspondieron a quienes tenían la condición de accionistas cuando se resolvió formalmente su distribución.

Una empresa estratégica en manos privadas

La privatización de la participación estatal en Citelec formó parte del proceso de venta de activos dispuesto por el Gobierno nacional y dejó en manos privadas la totalidad del control accionario de la sociedad que posee la mayoría de Transener. La compañía opera la red de transporte eléctrico de alta tensión y constituye una pieza estratégica dentro del Sistema Argentino de Interconexión (SADI), al transportar energía a través de miles de kilómetros de líneas de alta tensión en distintas regiones del país.

Puntos clave

El Ministerio de Economía adjudicó por US$356,17 millones el 50% de Citelec a Edison Inversiones y Genneia.

Los nuevos accionistas cobraron cerca de US$44 millones en dividendos, unos US$22,3 millones para cada uno.

Parte de las ganancias se generó mientras ENARSA conservaba su participación indirecta en Transener.

Los dividendos equivalieron a alrededor del 12,5% de lo desembolsado por el paquete estatal.

Transener opera la red de alta tensión y es estratégica dentro del SADI.

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