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El Gobierno ratifica la intervención cambiaria con aval del FMI, por la incertidumbre electoral
El secretario de Finanzas ratificó el esquema de bandas tras la decisión del Tesoro de participar activamente en el mercado. Mientras Redrado propone una oferta masiva de US$ 5.000 millones para descomprimir la plaza financiera.
⬛ El secretario de Finanzas Pablo Quirno justificó ayer la intervención cambiaria del Gobierno argumentando que responde a la «incertidumbre electoral» y a lo que definió como una «guerra» de la oposición contra los argentinos. La decisión, que cuenta con el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI), mantiene el esquema de bandas pero incorpora al Tesoro como participante activo para prevenir «períodos de falta de liquidez».
En declaraciones televisivas a A24, Quirno aseguró que «no hay ninguna rotura del esquema cambiario» y que «el Banco Central seguirá comprando pesos en el tope de la banda y seguirá vendiendo pesos en el piso de la banda». La novedad radica en que «el Tesoro va a participar activamente para prevenir los períodos de falta de liquidez que son los que generan mayor incertidumbre».
Una respuesta a maniobras especulativas
El funcionario reveló el trasfondo de la medida al explicar que buscan «generar condiciones de liquidez para que no haya alguien que por error o intencionalmente me lleve $40 pesos el dólar con una posición de US$ 30 millones». Quirno apuntó específicamente contra un banco de origen chino que el lunes «trató de levantar el precio del dólar».
La intervención se financia con recursos propios generados «a partir del superávit fiscal», aclaró Quirno, quien enfatizó que «no se toca un peso de las reservas ni del acuerdo con el Fondo Monetario». Esta postura del Tesoro perdurará «mientras se mantenga esta situación de liquidez en el mercado», aunque el funcionario aclaró que «no estamos persiguiendo un nivel de tipo de cambio ni un resultado».
Contexto político y electoral
Quirno situó la medida en el «contexto preelectoral que estamos viviendo» y acusó a la oposición de desarrollar «una secuencia de acciones premeditadas». Entre estas situaciones mencionó que «nos voltean 12 leyes en el Congreso que van al centro del equilibrio fiscal, las operaciones de espionaje ilegales, un atentado al presidente en su visita a Lomas de Zamora».
También criticó «el reconocimiento de la inutilidad absoluta del gobierno de la provincia de Buenos Aires que no puede garantizar la seguridad del presidente hoy en el cierre de campaña», asegurando que estas acciones buscan «generar incertidumbre en la gente que se manifiesta en inflación en dólar».
El secretario consideró que «evidentemente los períodos de incertidumbre hace que todo el mundo sea más conservador y se retraiga», afectando el consumo y la inversión, aunque confía en que sea «por un período acotado» y que se trate de «una cuestión circunstancial».
La propuesta de Redrado para descomprimir el mercado
Desde otro ángulo, el expresidente del Banco Central Martín Redrado propuso una medida más drástica para calmar los mercados. En el ciclo «Diálogos» de la Fundación Mediterránea, Redrado sugirió que el BCRA «tiene que poner una oferta de US$ 5 mil millones en el techo de la banda en $ 1.430» para «descomprimir el mercado cambiario».
«La lógica de esta medida es mostrar que los dólares del Tesoro están», explicó Redrado, quien desafió: «Quien tenga una propuesta mejor que la diga». El economista advirtió que si persiste «esta situación de incertidumbre con volatilidad del dólar y altas tasas», el costo «lo terminará pagando el factor empleo».
Críticas a la improvisación oficial
Redrado fue crítico con el manejo económico reciente y consideró que desde el 10 de julio hubo «improvisación» en la toma de decisiones, asegurando que ahora el Gobierno «se corre detrás de los acontecimientos». En su visión, tras las elecciones de octubre será necesario presentar «un programa integral que incluya un plan fiscal, monetario, cambiario y financiero».
Sobre el impacto electoral del próximo domingo, el exfuncionario advirtió que la reacción de los mercados dependerá del margen de la eventual victoria o derrota oficialista: «Si pierde entre 5 y 10 puntos será neutra, y por más de 10 será negativa». Por eso recomendó al equipo económico que «el lunes ponga los dólares arriba de la mesa».
Puntos clave
- El Tesoro participará activamente en el mercado cambiario manteniendo el esquema de bandas, con aval del FMI
- La medida se financia con superávit fiscal sin tocar reservas del Banco Central
- Quirno justifica la decisión por «acciones premeditadas» de la oposición en contexto preelectoral
- Redrado propone una oferta masiva de US$ 5.000 millones para descomprimir el mercado
- El expresidente del BCRA critica la «improvisación» oficial desde julio
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El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado
El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.
El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar
Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.
La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.
El mercado ya descuenta una suba del dólar
Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.
El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.
El ancla que sostiene una macroeconomía frágil
El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.
El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.
La contradicción estructural del modelo
La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.
El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.
Puntos clave
- El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
- El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
- El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
- Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
- Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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