Apuntan contra Maqueda y Rosatti por el manejo de la Obra Social del Poder Judicial
Bajo juramento de decir la verdad, el contador Marchi también afirmó que distintos empleados de la Corte Suprema fueron amenazados con ser desplazados de sus cargos si colaboran con el proceso de juicio político que se le sigue a los miembros de ese tribunal en el Congreso de la Nación.
El exadministrador de la Corte Suprema de Justicia, Héctor Daniel Marchi, declaró hoy como testigo en la causa en la que se investiga el manejo de la Obra Social del Poder Judicial (OSPJN) y apuntó contra los jueces del máximo tribunal Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti como responsables de las supuestas «irregularidades» en la administración de esa entidad.
Bajo juramento de decir la verdad, el contador Marchi también afirmó que distintos empleados de la Corte Suprema fueron amenazados con ser desplazados de sus cargos si colaboran con el proceso de juicio político que se le sigue a los miembros de ese tribunal en el Congreso de la Nación.
El funcionario del máximo tribunal del país, trasladado la semana pasada a la Cámara de la Seguridad Social, vinculó su desplazamiento a los «informes (que produjo) sobre las irregularidades en la Obra Social del Poder Judicial», informaron fuentes judiciales al tanto de la declaración.
«Soy una víctima. Es raro que con 150 mil millones (de pesos) en reservas y 0 pesos de deuda y habiendo incorporado tecnología de punta a la Secretaría General de Administración, lo cual informé a los ministros unos días antes, se me haya trasladado sin haberme avisado nada», manifestó Marchi, según pudo reconstruir esta agencia.
«El solo hecho de que me trasladen inmediatamente después de mis informes sobre irregularidades en la Obra Social es una prueba clara de la conexión entre ambos hechos», enfatizó, según precisaron las fuentes.
Marchi declaró como testigo ante el juzgado federal 12, a cargo interinamente del juez Ariel Lijo, en el marco de una causa en la que se investigan supuestas irregularidades en el manejo de la OSPJN desde el 2021 en adelante bajo la gestión de Mariano Althabe, aunque también refirió a supuestos desmanejos ocurridos en la gestión anterior, hechos que tramitan en otro expediente.
El exadministrador de la Corte sostuvo el juez Maqueda estuvo a cargo de la OSPJN hasta el 2021, cuando mandó un mail a sus colegas para correrse de ese lugar, y que luego lo sucedió en Rosatti en esa función, según trascendió de la declaración.
En ese sentido, Marchi señaló que Althabe fue nombrado a propuesta del presidente del máximo tribunal, Rosatti, y que antes, hasta el 2021, la OSPJN estaba encabezada por Aldo Tonon, propuesto por el magistrado Maqueda.
Para reforzar su explicación sobre el control que llegó a tener Maqueda sobre la Obra Social de los judiciales, el testigo afirmó que en 2013 propuso a su secretaria, a quien identificó como Marta Herrera, para integrar el directorio y que luego habría sido nombrada vicepresidenta de esa entidad.
Durante su declaración testimonial, Marchi señaló también que «la acordada 19/2021 dispuso que la Administración debía presentar informes mensuales al Tribunal» sobre la obra social, pero luego acotó que su primer informe «no gustó» y que «por eso Rosatti propuso que se modifique y no sea mensual, sino semestral», algo que referenció en la acordada 1/2022.
«Luego se ocultaron mis informes y finalmente me sancionaron. Las pruebas de que el control era de Maqueda y luego de Rosatti y Maqueda son contundentes. Es absurdo decir lo contrario, porque si la administración hubiera estado en control de la Obra Social, no me habría criticado a mi mismo», aseveró Marchi, según pudo reconstruir esta agencia de fuentes allegadas al caso.
Durante su declaración, Marchi se refirió además al contenido de los informes que produjo sobre la Obra Social del Poder Judicial y resumió cuales fueron las supuestas irregularidades detectadas.
La principal conclusión que expuso fue que la OSPJN no tiene contabilidad, presupuesto, manuales de procedimiento, expedientes ni dictámenes. Además refirió que existen diferencias de inventarios en los medicamentos de farmacia y que los medicamentos y prótesis se adquieren en forma directa, entre otras presuntas irregularidades.
Marchi fue convocado por Lijo, luego de presentar un escrito ante la fiscalía a cargo de Ramiro González, donde se había puesto a disposición para declarar como testigo para «ofrecer prueba» en el expediente «respecto a distintas situaciones que conciernen a la investigación», tras declarar ante el Congreso de la Nación.
La semana pasada Marchi declaró como testigo ante la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados y denunció que recibió «seguimiento y amenazas».
«Yo he sufrido seguimientos y amenazas; también funcionarios que han colaborado conmigo en la auditoría que realizamos sobre la obra social. Esto, que excede el marco de un tema tan particular como la obra social, genera mucha presión en mí, pero no me impide contar la verdad», señaló.
Marchi denunció: «El informe número 4 de auditoría (que realizó sobre la obra social) se lo di a (Silvio) Robles y no se si llegó (a Horacio Rosatti)», y recordó que «en diciembre Robles (estrecho colaborador del presidente de la Corte) mandó un mail diciendo que se suprimía la casilla de Rosatti y que todas las comunicaciones se las debían realizar a la suya».
«El traslado (a otra dependencia judicial) que han hecho de mí luego de mostrarles como es la administración de la obra social, tiene que ver con esto. La informalidad llegó para quedarse en la Corte Suprema», advirtió.
EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.
En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación.
“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
“Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.
La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.
“La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.
El día “D”
El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.
No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.
Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.
Lo que lo sostuvo
En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).Fotos: Lu del Mármol (@ludelmarmol) https://www.instagram.com/ludelmarmol
Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.
A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.
Contar y ser contado
La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.
Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.
También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.
Violencia institucional y la búsqueda de justicia
Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.
Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.
En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.
Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Lo que viene
Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.
No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.
“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Ping pong con Pablo Grillo
¿Messi o Maradona?
“Maradona”
¿Música?
“El rock and roll… y el reggae”
¿Qué es el barrio para vos?
“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”