El campo de concentración, que cobró la vida de 1,1 millones de personas, sigue siendo un símbolo del horror nazi.
Más de 100 mil personas se acercaron a la Plaza San Pedro para darle el último adiós al papa emérito en una inédita ceremonia.
"Nada indica que esto fuera un ataque intencionado", dijo el presidente polaco Andrzej Duda.