Conectate con El Argentino

Salud 🩺

¿Por qué un infectado con coronavirus puede tener un resultado negativo?

Un experto alertó que «la detección del virus» es diferente a «la capacidad de contagio» y que la prueba de reacción PCR «no diferencia si un virus es o no infectivo». Los detalles.

Publicado hace

#

Un experto alertó que «la detección del virus» es diferente a «la capacidad de contagio» y que la prueba de reacción PCR «no diferencia si un virus es o no infectivo».

El bioquímico Fabián Fay, director de Cibic Laboratorios, explicó que «la detección del virus no es lo mismo que la capacidad de contagio». En ese sentido, el experto señaló que el Covid-19 es «indetectable durante la incubación» porque la carga viral es baja.

Las pruebas de diagnóstico que buscan el coronavirus pueden dar negativas cuando la persona transita los primeros días de incubación, 4 ó 5 después de que se infectó, o bien en pacientes asintomáticos después del octavo a décimo día desde que se contagió, porque la cantidad de virus oscila y por momentos se vuelve indetectable.

Fay, quien tiene amplia experiencia en biología molecular, diagnóstica y participa de la Sociedad Argentina de Virología (SAV), sostuvo que «el hecho de que sea detectable en el test no implica que la persona contagie, son conceptos diferentes más allá de que en algún momento coincidan» y describió que «comprender esta dinámica sirve para pensar en qué momentos es útil testear».

«La prueba de reacción en cadena de la polimerasa, conocida como PCR, no diferencia si un virus es o no infectivo», explicó Fay, quien también pertenece a la Cámara Argentina de Laboratorios (Calab) y es director de Cibic Laboratorios de Rosario.

En referencia a la detección, el especialista explicó que «desde el momento en el que se produce la infección (contacto con el virus) la persona atraviesa al menos 4 o 5 días sin síntomas, esto es el período de incubación y durante esos días el virus es indetectable porque la carga viral es muy baja».

«A partir de ese momento, la carga viral comienza a elevarse tanto en sintomáticos como asintomáticos. A partir del cuarto o quinto día en ambos casos, la prueba diagnóstica daría positivo con mayor probabilidad. Después de ese período, comienza a descender dependiendo de la severidad del cuadro», señaló.

El tiempo en el que la prueba sigue dando positiva es variable: «Algunas estadísticas indican que la negatividad es del 80% a los 14 días del primer hisopado positivo y 95% a los 21 días, luego de resuelta la infección. Pero hay un componente más: sobre todo en los pacientes asintomáticos la carga viral puede aumentar o descender durante ese periodo, lo que hace que un paciente pueda dar negativo un día y positivo dos días después», sostuvo.

En referencia al momento en el que la persona contagia, el bioquímico describió que «los trabajos científicos demostraron que en general se veían virus viables (que infectan) hasta el noveno o décimo día luego de haber sido detectado, en pacientes leves, y que estos tiempos podían hacerse más largos en pacientes graves».

Y continuó: «Esta es la explicación de por qué el Ministerio de Salud recomienda hoy dar el alta a los 10 días post resultado de PCR positivo en pacientes leves, aunque, si se les hiciera una PCR quizás en algunos pacientes ésta podría dar positiva por lo que explicábamos con anterioridad, sin que el paciente contagie a otros».

En referencia a la contagiosidad de los pacientes asintomáticos, Fay sostuvo que «probablemente el tiempo sea menor que estos casi diez días, pero es difícil establecer una línea de tiempo por no saber a partir de cuándo el paciente expresa virus».

El bioquímico señaló que «estas conclusiones son parte de trabajos sobre cinética viral que fueron publicados en estos meses de pandemia y que fuimos corroborando en la práctica cotidiana» y describió que son aplicables «a todas las pruebas que busquen RNA viral, tanto las PCR como las que utilizan otra tecnología como la amplificación isotérmica». «Pero recordemos que esto es biología y uno habla del escenario más probable, que no invalida que ocurran ocasionalmente otras cosas», alertó.

En referencia a cómo y para qué se deberían utilizar estas pruebas en el contexto actual de la pandemia en Argentina, Fay consideró que «teniendo en cuenta que estamos frente a un escenario donde hay ciertas restricciones -más vinculadas al acceso a la toma de la muestra y a la logística para llegar a los pacientes que a la disponibilidad de los insumos-, los test deberían realizarse prioritariamente en casos sintomáticos o contactos estrechos de casos positivos con comorbilidades que puedan implicar un riesgo si se infectan».

Y continuó: «Hay que tener claro que un testeo temprano puede provocar un resultado negativo que posteriormente, en muchos casos con la aparición de síntomas, puede requerir un nuevo testeo y volverse positivo».

En este sentido, el bioquímico concluyó que «la posibilidad actual de definir casos positivos por nexo epidemiológico (como serían los convivientes de una persona positiva) hace que se puedan evitar usar estos recursos para estos casos, salvo que la persona conviviente tenga síntomas y deba ser evaluada».

Legislativo

Cárcel desde los 14 y criptomonedas desde los 13: la contradicción de un Estado que castiga en lugar de cuidar

El psicólogo Jorge Prado advirtió que la soledad infantil crece mientras la salud mental recibe solo el 1,4% del presupuesto de salud, contra el 10% que fija la ley. Lo dijo en la semana en que el Senado aprobó la reforma que, según su lectura, patologiza el malestar social “para responder a intereses corporativos”.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Adolescentes miran celular.
Solo el 1,4% del presupuesto de salud llega a salud mental, aunque la ley exige el 10%.

La ley vigente obliga a destinar el 10% del presupuesto de salud a la salud mental, pero en los hechos solo se ejecuta el 1,4%. La cifra la aportó el psicólogo Jorge Prado, que además alertó sobre una generación de chicos aislados frente a una pantalla mientras el Estado discute cambiar la norma que los protege.

Prado es psicólogo y docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y autor del libro “Una tablet al final del arcoíris”, un trabajo que reúne experiencias clínicas, territoriales y educativas sobre el cuidado de infancias y adolescencias. Sus advertencias llegan en un momento sensible: el Senado aprobó en la madrugada del viernes 30 de octubre la reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657, impulsada por el Poder Ejecutivo de Javier Milei, y la giró a la Cámara de Diputados. El proyecto reemplaza el criterio de “riesgo cierto e inminente” para las internaciones involuntarias por el de riesgo grave de daño, con la firma de dos profesionales.

La pantalla como “contrato” entre adultos desbordados y chicos aislados

Según explicó Prado, el libro analiza cómo el juego se desplazó a las redes sociales y qué sufrimientos de época aparecen en ese cambio: consumos digitales, violencia como espectáculo, abuso de diagnósticos y uso de la inteligencia artificial como refugio. El título remite a la metáfora irlandesa del caldero de oro al final del arcoíris: la tecnología condensa la promesa de éxito y pertenencia, pero es un mito, porque al final del arcoíris nunca se llega.

El especialista describió a la tablet como parte de un contrato implícito entre adultos y niños: los cuidadores, desbordados de obligaciones, entregan la pantalla a cambio de tiempo para trabajar o resolver urgencias. Muchos padres la perciben como una opción más segura que la calle frente a los temores de inseguridad. El resultado, advirtió, es una extrema soledad, con horas y horas de chicos aislados.

De “padecimiento subjetivo” a “trastorno mental”: un cambio de términos que no es menor

Para Prado, la diferencia entre ambos conceptos es sutil pero alarmante. La norma vigente habla de “padecimiento subjetivo”, una categoría que contempla el sufrimiento derivado de contextos sociales o económicos, como el desempleo familiar o la violencia. Si la ley pasara a nombrar únicamente “trastornos mentales”, sostuvo, la atención quedaría reducida a quienes tengan un diagnóstico psicopatológico individual.

En su análisis, ese giro responde a la mercantilización de la salud y beneficia a corporaciones farmacéuticas que buscan dar respuestas medicamentosas a sufrimientos que, según planteó, son sociales e institucionales.

Internaciones más flexibles y teleconsulta ante un brote psicótico

Sobre las internaciones involuntarias, Prado recordó que la ley actual las permite ante un “riesgo cierto e inminente” y que ese criterio funciona como un marco de derechos humanos para evitar abusos. Flexibilizarlo a un riesgo “grave”, advirtió, vuelve las internaciones arbitrarias o preventivas.

También cuestionó que, ante la escasez de psiquiatras, la reforma habilite la evaluación virtual de pacientes en brote psicótico por teleconsulta, algo que calificó como un enorme peligro clínico. Todo ocurre, remarcó, en un sistema al que se le exige el 10% del presupuesto de salud pero que ejecuta el 1,4%.

Castigo para los chicos, criptomonedas para los de 13

Frente a episodios de violencia o manipulación digital en escuelas, Prado describió una “desafectización”: la realidad toma tono de ficción en las redes, pero las consecuencias emocionales son reales. La respuesta adulta, según dijo, suele centrarse en el señalamiento punitivo.

El psicólogo marcó una contradicción: se promueve la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años bajo amenaza de cárcel y, al mismo tiempo, se aprueban normas para que chicos de 13 años puedan invertir en criptomonedas. El Estado les ofrece herramientas financieras complejas y tentadoras, pero responde con castigo cuando aparecen los problemas, en lugar de financiar dispositivos comunitarios y espacios de escucha.

Lo que tenés que saber:

  • La ley de Salud Mental exige destinar el 10% del presupuesto de salud al área, pero según Jorge Prado solo se ejecuta el 1,4%.
  • El Senado aprobó el 30 de octubre la reforma de la Ley 26.657 y la giró a Diputados.
  • El proyecto cambia el “riesgo cierto e inminente” por un riesgo grave de daño para las internaciones involuntarias.
  • Prado advirtió que reemplazar “padecimiento subjetivo” por “trastorno mental” deja afuera el sufrimiento de origen social.
  • El psicólogo cuestionó que se baje la edad de imputabilidad a 14 años mientras se habilita a chicos de 13 a invertir en criptomonedas.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas