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Pobreza

INDEC: 31,6% de la población sigue bajo la línea de pobreza

Según datos oficiales, el ingreso promedio creció por encima de las canastas básicas, aunque millones continúan sin cubrir sus necesidades esenciales.

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Lo que tenés que saber

  • El 31,6% de las personas viven por debajo de la línea de pobreza.
  • 14,85 millones de argentinos no acceden a la canasta básica total.
  • 3,2 millones se encuentran bajo la línea de indigencia.
  • Las regiones NEA y NOA tienen los índices más altos del país.
  • El ingreso promedio creció más que las canastas, reduciendo los porcentajes.

Cerca de un tercio de los argentinos está en situación de pobreza

El último informe publicado por el INDEC muestra que el 24,1% de los hogares y el 31,6% de las personas en Argentina se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Estos datos corresponden al primer semestre de 2025 y surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que releva información en 31 aglomerados urbanos del país.

Dentro de ese grupo, el 5,6% de los hogares y el 6,9% de las personas están por debajo de la línea de indigencia, es decir, sin los recursos suficientes para cubrir una alimentación básica.

En números absolutos, la pobreza afecta a 2.456.090 hogares, lo que equivale a 9.451.018 personas. En tanto, 565.821 hogares y 2.051.984 personas están en situación de indigencia. Al proyectar estos datos a nivel nacional, casi 15 millones de argentinos viven en la pobreza, y más de 3 millones no acceden a lo mínimo indispensable para alimentarse.

Evolución respecto del semestre anterior

Las estadísticas oficiales indican una baja respecto al segundo semestre de 2024. La pobreza disminuyó 4,5 puntos porcentuales en hogares y 6,5 en personas. La indigencia, por su parte, bajó 0,8 puntos en hogares y 1,3 puntos en personas.

Ingresos familiares y costo de las canastas básicas

El informe detalla que el ingreso total familiar promedio en los hogares pobres alcanzó los $599.837 mensuales. En contraste, el valor promedio de la canasta básica total (CBT) fue de $952.313. Esto refleja una brecha del 37,0% entre ingresos e indicadores de pobreza.

El aumento de ingresos en los hogares fue del 64,5%, superando al incremento en las canastas: 22,2% para la canasta básica alimentaria (CBA) y 26,7% para la CBT. Esta relación entre ingresos y precios permitió una reducción en los indicadores de pobreza e indigencia.

Impacto según edad y región

El grupo más afectado por la pobreza es el de 0 a 14 años: el 51,9% vive en hogares por debajo de la línea. Le siguen los jóvenes de 15 a 29 años con un 44,9%, y los adultos de 30 a 64 años con un 33,6%. Entre las personas mayores de 65 años, el índice alcanza el 16%.

Las regiones con mayor incidencia de la pobreza son el Noreste (NEA) con un 47% y el Noroeste (NOA) con un 42,8%. Las menores cifras corresponden a la Patagonia (33,5%) y la región Pampeana (35,6%).

En cuanto al tamaño de los aglomerados, tanto en los de más de 500.000 habitantes como en los menores, se identificó una baja de 14,8 puntos porcentuales respecto del semestre previo.

Pobreza

La UCA alertó que la pobreza infantil llegó al 53% y que la tendencia es de deterioro sostenido

El informe del ODSA-UCA cierra 2025 con el 53,6% de chicos en situación de pobreza y advierte que la mejora es coyuntural, no estructural. La indigencia afecta al 10,7% de los menores y el 30% no come con regularidad.

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El Argentino Diario-Personas en situación de calle.

Según la UCA, el 53,6% de los chicos argentinos son pobres y el 30% no come con regularidad

★ Más de la mitad de los niños y adolescentes argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza. Así lo confirmó este miércoles el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA), al presentar los resultados del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia correspondientes al período 2010-2025. El índice cerró 2025 en 53,6%, con una tasa de indigencia del 10,7%. Y aunque el dato implica una baja respecto del pico registrado al inicio de la gestión de Javier Milei (62,9% en 2023), los propios investigadores advirtieron que «no debemos confundir una mejora coyuntural con la solución de un problema estructural».

Una baja que no alcanza para festejar

La serie histórica que presentó la UCA desnuda la magnitud del retroceso acumulado. En 2011, la pobreza infantil había llegado a su piso más bajo en toda la serie: 35,7%. Desde entonces, el deterioro fue casi ininterrumpido. En 2018 trepó al 51,7%; desde 2020 se sostuvo sistemáticamente por encima del 60%; y en 2023 tocó su techo con 62,9%, el valor más alto desde la crisis de 2001-2002.

La baja registrada en 2024 (59,7%) y en 2025 (53,6%) se explica, según el ODSA, por tres factores: la desaceleración de la inflación, la estabilidad cambiaria y la recomposición de la Asignación Universal por Hijo (AUH). Pero la investigadora Ianina Tuñón fue clara al contextualizar esa mejora: «Estas políticas no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal. Por eso, es clave mejorar las condiciones laborales de los adultos».

El cuadro se vuelve aún más crudo cuando se incorporan otras dimensiones del bienestar infantil. El 30% de los chicos pobres experimentó inseguridad alimentaria durante 2025; de ese total, el 13,2% lo vivió en su forma más grave. Además, el 42% reside en viviendas con saneamiento deficiente, sin cloacas ni tratamiento adecuado de residuos.

Sin cobertura médica, sin cultura, sin conectividad

La acumulación de carencias que describe el informe del ODSA-UCA retrata una infancia estructuralmente excluida. El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica de ningún tipo, ya sea obra social, mutual o prepaga. Y el acceso a la atención sanitaria se deterioró: el 19,8% dejó de ir al médico o al odontólogo por problemas económicos durante 2025, siendo la atención odontológica la más postergada.

El 82% no realiza ninguna actividad cultural extracurricular. Apenas la mitad tiene una computadora en el hogar y solo el 16% cuenta con acceso a internet. En materia educativa, apenas el 6,3% de los chicos escolarizados recibe algún tipo de ayuda económica para estudiar.

La dimensión emocional también preocupa. El 18% de los chicos presentó síntomas de tristeza o ansiedad según sus adultos de referencia; el porcentaje sube al 21,2% en la adolescencia y trepa al 24,7% entre las mujeres adolescentes. El informe advierte, además, que la tristeza o ansiedad aumenta en un 46% la probabilidad de no aprender en la escuela.

Las desigualdades sociales profundizan el cuadro: los chicos del estrato socioeconómico muy bajo tienen el doble de probabilidades de experimentar malestar emocional respecto de los del estrato medio alto (20,7% frente a 10,6%).

La advertencia que el Gobierno prefiere ignorar

El informe del ODSA-UCA también relativizó las cifras oficiales del INDEC sobre la reducción de la pobreza general. El organismo académico advirtió que aproximadamente tres cuartas partes de la caída registrada por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) podrían explicarse por efectos estadísticos y no por una mejora real en los ingresos de los hogares. Según el ODSA, si se corrige ese efecto, la pobreza real es al menos cinco puntos más alta que lo que informa el Gobierno.

En ese contexto, la baja de la pobreza infantil aparece como un fenómeno más frágil de lo que el oficialismo presenta. La tendencia de largo plazo es inequívoca: en 2010, la pobreza afectaba al 45,2% de los chicos; en 2025 cerró en 53,6%. El resultado neto de quince años es un deterioro sostenido, con picos en los momentos de crisis y bajas insuficientes en los períodos de recuperación.

A eso se suma un dato demográfico que preocupa a los investigadores: la cantidad de hogares con niños y adolescentes cae de manera sistemática. En 1991, el 56% de los hogares tenía menores de 18 años; en 2022 ese valor bajó al 44%. Para 2025, se proyectó que todas las jurisdicciones del país estarán por debajo del nivel de reemplazo de 2,1 hijos por mujer. La Argentina no solo tiene más pobres entre sus chicos; tiene, proporcionalmente, menos chicos.

Puntos clave:

  • El 53,6% de los chicos argentinos de entre 0 y 17 años vive en situación de pobreza al cierre de 2025, según el ODSA-UCA; la indigencia afecta al 10,7%.
  • El pico fue del 62,9% en 2023, al inicio de la gestión Milei; la baja se atribuye a la desaceleración inflacionaria y la recomposición de la AUH, pero los investigadores advierten que es una mejora coyuntural.
  • El 61,2% de los chicos pobres no tiene cobertura médica y el 82% no accede a actividades culturales extracurriculares.
  • El 30% de los menores experimentó inseguridad alimentaria en 2025; el 13,2% en su forma más grave.
  • El ODSA advirtió que tres cuartas partes de la reducción oficial de la pobreza general podrían explicarse por efectos estadísticos, no por una mejora real en los ingresos.
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