Legislativo
Diputados dictaminó proyecto que obliga a pasar por el Congreso acuerdos de deuda con EEUU
La oposición, liderada por Unión por la Patria, avanzó con la iniciativa de Máximo Kirchner en medio de las negociaciones del gobierno libertario con Washington. Itai Hagman advirtió que no aceptarán que «la economía argentina pase a estar tutelada por Estados Unidos».
⬛ La Cámara de Diputados firmó hoy el dictamen del proyecto impulsado por el diputado nacional Máximo Kirchner que obliga al Poder Ejecutivo a someter a la aprobación de ambas cámaras del Congreso cualquier acuerdo de deuda con otros países. La iniciativa, que avanzó por impulso de la oposición, cobra especial relevancia en el marco de las negociaciones que el gobierno de Javier Milei mantiene actualmente con Estados Unidos.
El trámite se concretó en el plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Peticiones, Poderes y Reglamento, donde el diputado de Unión por la Patria Itai Hagman presentó una enfática defensa del proyecto y cuestionó duramente la política exterior del gobierno libertario.
Rechazo a la «tutela» estadounidense
«El Estado argentino no puede hacerse cargo de un rescate, de un salvataje hecho a espaldas del pueblo argentino, violando la ley argentina, violando la Constitución argentina, a espaldas del Congreso argentino, que genera sacrificio inútil en el pueblo y que después nos deja hipotecado el futuro. No lo vamos a aceptar», aseguró Hagman durante su intervención en el plenario.
El economista y candidato de Fuerza Patria por la Ciudad de Buenos Aires para las elecciones del 26 de octubre advirtió sobre las consecuencias de los acuerdos que el Ejecutivo negocia con Washington. «(El presidente de Estados Unidos, Donald) Trump dice que el apoyo a Argentina se irá si Milei pierde las elecciones, es decir, lo que han hecho ayer no sólo no resolvió ningún problema, sino que lo agrava», manifestó el diputado.
Convocatoria al pueblo argentino
En su alocución, Hagman hizo un llamado directo a la ciudadanía: «Convoco al pueblo argentino a hacerles ver al gobierno nacional y también a los funcionarios del gobierno de Estados Unidos que no vamos a aceptar que nuestra economía pase a estar tutelada por los Estados Unidos».
La iniciativa de Máximo Kirchner busca establecer un control parlamentario sobre los acuerdos internacionales de deuda, impidiendo que el Poder Ejecutivo pueda comprometer al país sin el aval del Congreso. El proyecto cobra particular relevancia en un contexto donde el gobierno libertario profundiza su alineamiento con Estados Unidos y mantiene negociaciones sobre diversos temas económicos y financieros.
Puntos clave:
• La Cámara de Diputados firmó el dictamen del proyecto de Máximo Kirchner que obliga a someter acuerdos de deuda al Congreso
• Itai Hagman defendió la iniciativa en el plenario de comisiones y rechazó que la economía argentina quede «tutelada» por Estados Unidos
• El diputado advirtió que Trump condicionó el apoyo a Argentina a la continuidad de Milei en el poder
• La iniciativa busca evitar que el Ejecutivo comprometa al país «a espaldas del pueblo argentino»
• El proyecto avanzó por impulso de la oposición en medio de las negociaciones del gobierno con Washington
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
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