Gremiales
Aerolíneas y gremios acuerdan seguir operando: continúa conflicto salarial
Todos los puntos del preacuerdo.
Tras siete horas de intensa negociación en la sede de Aerolíneas Argentinas en Aeroparque, representantes de la empresa y de los gremios aeronáuticos alcanzaron un principio de acuerdo.
Sin embargo, aún quedan pendientes temas clave como la recomposición salarial, lo que extiende la negociación a otra jornada. Este preacuerdo, que deberá ser convalidado por las respectivas asambleas sindicales, permite continuar las operaciones aéreas sin interrupciones, aunque el tema salarial sigue siendo un punto crítico en las discusiones.
Tensión y preacuerdo tras largas horas de debate
Desde el mediodía, representantes de tres gremios—Asociación del Personal Aeronáutico (APA), Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA) y Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA)—se reunieron por separado con autoridades de Aerolíneas Argentinas.
Poco después, las tres organizaciones convergieron en una negociación conjunta en la que participaron de manera simultánea. Las reuniones fueron marcadas por varios “cuartos intermedios”, donde los delegados sindicales evaluaron con sus afiliados las propuestas y contrapropuestas del gobierno.
Las exigencias de los gremios incluían mantener ciertos beneficios laborales mientras el gobierno, que instruyó a Aerolíneas Argentinas a mantener una postura inflexible en algunos aspectos, presionaba por concesiones.
Ante la amenaza de iniciar un Procedimiento Preventivo de Crisis, que podría derivar en la reducción o cierre de la aerolínea, los sindicatos accedieron a negociar aspectos no salariales.
Concesiones del preacuerdo y continuidad operativa
El preacuerdo establece modificaciones en el Convenio Colectivo de Trabajo, lo cual permite a Aerolíneas Argentinas sostener su operación sin interrupciones.
“Se recupera un potencial de ventas de 8 millones de dólares al año” por la renuncia de los pilotos de APLA a sus pasajes en ejecutiva, incluyendo a jubilados. A continuación, se detallan las principales concesiones negociadas por cada gremio.
Acuerdos de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA)
• Renuncia a pasajes en clase ejecutiva para pilotos y jubilados.
• Eliminación de asientos de descanso en ejecutiva, recuperando ventas estimadas en 5 millones de dólares anuales.
• Anulación del día libre obligatorio en cumpleaños.
• Inicio de jornada desde el aeropuerto, no desde la subida al remis.
• Suspensión del uso de remises para capacitaciones, con posible eliminación futura de estos contratos.
Concesiones de la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA)
• Inicio de jornada en el aeropuerto, similar a los pilotos.
• Unificación de tripulaciones por tipo de avión y zona, eliminando divisiones de cabotaje e internacional.
• Cambio de descansos por empresa a horas regulatorias y renuncia a zonas de descanso con cama en vuelos largos.
• Aceptación de la venta a bordo de productos, antes bloqueada por el sindicato.
• Suspensión de remises para capacitaciones.
Acuerdos de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA)
• Aceptación del sistema Self Bag Drop para entrega de equipaje por el propio pasajero.
• Aceptación del Auto Check-in en terminales, resistido anteriormente.
• Autorización para ofrecer servicios a terceros, generando ingresos estimados de 10 millones de dólares anuales.
• Aceptación de la polifuncionalidad en hangares y servicio, permitiendo mayor flexibilidad laboral.
La discusión salarial: un tema pendiente
Aunque el preacuerdo permite mantener la actividad de Aerolíneas Argentinas sin recurrir a medidas de crisis, el tema salarial permanece sin resolución.
Mientras que el gobierno ofreció un aumento del 14%, los sindicatos demandan un 35%, un porcentaje que consideran indispensable ante la creciente inflación. En este aspecto, no se vislumbra una pronta solución, por lo que las negociaciones continuarán en los próximos días.
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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