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Paro de colectivos en el AMBA: que líneas paran

Lo confirmaron delegados de la UTA, que realizarán una abstención de tareas debido al incumplimiento de los últimos acuerdos a los que arribó el gremio con las cámaras empresarias.

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Más de 20 líneas de colectivos del AMBA dejarán de circular desde la medianoche por falta de pago a los choferes.

Lo confirmaron delegados de la UTA, que realizarán una abstención de tareas debido al incumplimiento de los últimos acuerdos a los que arribó el gremio con las cámaras empresarias.

Más de 20 líneas de colectivos del Área Metropolitana de Buenos Aires dejarán de circular a partir de la 0 hora del jueves 7 de marzo, por una protesta de choferes agrupados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA). La medida llega ante la disconformidad por los depósitos de los meses de enero y febrero, según explicaron desde el gremio.

El sindicato y las cámaras empresarias tenían acordada una serie de incrementos salariales. Esto es lo que se depositó en forma irregular, según la denuncia de los delegados de la UTA. Por este motivo decidieron comenzar una retención de tareas a partir de la medianoche, por lo que los colectivos dejarán de circular.

Hasta el momento, las protestas están confirmadas en las siguientes líneas:

159
219
300
372
584
619
148
194
228
63
338

Sin embargo, los dirigentes aseguraron que las irregularidades en el pago se extienden a más empresas y la medida de fuerza podría alcanzar a 40 líneas en toda el AMBA. “Empresa que no paga, para”, enfatizaron desde el gremio.

El conflicto se produce en un contexto en el que el gobierno nacional decidió hacer un recorte paulatino de los subsidios que destina al funcionamiento del transporte público, y mientras, en paralelo, cada jurisdicción avanza en la actualización de las tarifas. Ese cuadro, sin embargo, presenta disparidades: en el centro del país los subsidios son mayores y las tarifas más bajas, mientras que en la mayoría de las urbes del interior ocurre exactamente lo contrario.

En ese marco, el gremio había solicitado una mejora salarial para los conductores de todo el país que sea igual a la acordada para los choferes del AMBA, cuyos salarios básicos acordados fueron de casi $600.000 en enero y más de $700.000 en febrero.

El acta firmada entre la UTA y las empresas de transportes del Área Metropolitana de Buenos Aires determinó que a partir del 1° de enero el salario básico conformado de los trabajadores sería de $597.000 (la base era de $537.546 en diciembre), proporcional al tiempo trabajado. Como los sueldos de ese mes ya fueron liquidados, se hará un pago retroactivo con la liquidación correspondiente al mes de febrero. Además, se acordó que desde este mes el salario inicial será de 737.000 pesos.

Al no haber logrado un consenso para futuros aumentos y mientras el gremio denuncia incumplimientos, las partes volverían a reunirse en la semana del 7 de marzo a las 13.

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Filas eternas y coches llenos: el ajuste del transporte ya se siente en la calle

Según las empresas hay un 20 por ciento menos de coches en circulación.

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El recorte no se anunció en conferencia ni se publicó en el Boletín Oficial. Se sintió, directamente, en la calle. En Constitución, Retiro y Liniers, la postal se repitió: filas largas, colectivos que no frenan y usuarios que esperan sin saber cuándo llega el próximo.

Menos unidades, más tensión

La AAETA lo blanqueó sin rodeos: hay un 20 por ciento menos de coches en circulación. El argumento es el aumento del gasoil, que (según las empresas) vuelve inviable sostener la frecuencia habitual.

Pero la ecuación cierra de un solo lado. Mientras las cámaras empresarias ajustan la oferta, la demanda sigue intacta. O peor: crece. El resultado es un sistema que se achica sobre los mismos usuarios de siempre.

El ajuste viaja en colectivo

Coches llenos que pasan de largo. Esperas que duplican o triplican los tiempos habituales. Paradas desbordadas en horas pico.

La escena no distingue líneas ni recorridos. El problema es estructural: menos unidades en la calle implican más presión sobre cada servicio activo.

Subsidios, tarifas y un conflicto abierto

Detrás del recorte, el reclamo empresario apunta a la actualización de subsidios y tarifas. Sin embargo, el traslado del costo es inmediato: recae sobre los pasajeros, que pagan con tiempo (y con paciencia) lo que no cierra en los números del sector.

En ese marco, el transporte público vuelve a convertirse en una variable de ajuste silenciosa. Sin anuncios rimbombantes, pero con impacto concreto en la vida cotidiana: viajar peor, más apretados y durante más tiempo.

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