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Gremiales

Paro sorpresivo en la Línea C: trabajadores del subte denuncian asbesto en los trenes

El paro coincidió con la entrada en vigencia de nuevas subas tarifarias en el transporte público metropolitano.


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#Cancerígenos en el subte: el gremio paró la Línea C porque la empresa nunca retiró los trenes con asbesto

La mañana del lunes 1 de junio arrancó con caos en las terminales de Constitución y Retiro: la Línea C del subte porteño quedó paralizada por una medida de fuerza de la Asociación de Gremiales de Trabajadores de Subte y Premetro (AGTSyP), anunciada la noche del domingo. La brevedad del aviso previo hizo que buena parte de los usuarios se enterara del paro recién al llegar a las terminales, donde se formaron largas colas en las paradas de colectivo.

El reclamo apunta directamente a un problema de salud y seguridad laboral: la continuidad en circulación de trenes Nagoya 5000 con componentes de asbesto, un material clasificado como cancerígeno por los organismos internacionales de salud.

Un acuerdo incumplido desde hace un año

Néstor Segovia, secretario general de la AGTSyP, explicó en un comunicado difundido durante la noche del domingo que la medida de fuerza responde al incumplimiento de un compromiso formal. Según el dirigente sindical, el acta firmada el 31 de mayo de 2024 establecía que los trenes Nagoya 5000 con asbesto ya no estarían en circulación para la fecha actual. Sin embargo, a un año exacto de ese acuerdo, las formaciones continúan rodando en la red.

«La empresa no cumple con el acuerdo firmado en el acta del 31 de mayo de 2024, donde los Nagoya 5000 con asbesto ya no estarían en circulación para esta fecha», afirmó el secretario general en el comunicado.

El asbesto, utilizado históricamente en materiales de construcción y componentes industriales por sus propiedades aislantes, fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un agente carcinogénico vinculado al desarrollo de mesotelioma y otras enfermedades pulmonares graves. Su presencia en espacios de trabajo implica una exposición crónica para los trabajadores que prestan servicio en esas formaciones día tras día.

La respuesta de Emova

La empresa Emova, concesionaria de la Línea C, salió a contestar los cuestionamientos del gremio. A través de un comunicado, sostuvo que la flota Nagoya fue sometida a tareas de oclusión y tratamiento de componentes de acuerdo con los procedimientos aprobados por los organismos competentes. Añadió además que el convenio vigente para continuar con esas tareas fue renovado ante la Secretaría de Trabajo de la Ciudad de Buenos Aires hasta el 31 de julio.

Sin embargo, la posición de la empresa no satisfizo al gremio, que consideró el tratamiento de oclusión como una solución insuficiente frente a la exigencia original del acta: el retiro definitivo de las formaciones del servicio comercial.

Tarifazo y paro: el cóctel del lunes

La medida de fuerza no ocurrió en un día cualquiera. El 1 de junio es precisamente la fecha en que entraron en vigencia nuevas subas tarifarias en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires, que alcanzan a colectivos, subte y peajes. La paradoja resulta elocuente: mientras el Gobierno aplica un nuevo ajuste sobre el bolsillo de los usuarios, los trabajadores del transporte reclaman condiciones básicas de salud e higiene en su lugar de trabajo, ante el incumplimiento de una empresa que opera un servicio público concesionado.

Las estaciones afectadas

La interrupción abarcó la totalidad de la Línea C, que une las terminales de Retiro y Constitución atravesando el corazón del centro porteño. Las estaciones fuera de servicio son San Juan, Independencia, Moreno, Avenida de Mayo, Diagonal Norte, Lavalle y General San Martín, un corredor de altísima densidad de pasajeros en horario pico.

Gremiales

El oeste del conurbano dijo basta: CGT, CTA-A y CTA-T marcharon en Morón

La CGT Regional Morón/Hurlingham/Ituzaingó, junto a la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, se movilizaron este 23 de junio frente a la catedral de Morón. Leyeron un documento de reclamos que exige un paro nacional de 36 horas, paritarias libres y el cese de la reforma laboral de Milei.

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El conurbano le pasa factura a la CGT: la presión desde abajo por un paro general que la conducción central demora.

La CGT Regional Morón/Hurlingham/Ituzaingó, junto a la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores, se movilizaron este lunes 23 de junio frente a la catedral de Morón. En una jornada de protesta que reunió a tres centrales obreras, militantes de la región y sindicatos como SUTEBA, la CGT local presentó un documento que exige un paro nacional de 36 horas con movilización, paritarias libres y el cese inmediato de la reforma laboral precarizadora impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

Tres centrales, una sola voz

Con la presencia de Paciano Ocampo, la secretaria general de SUTEBA Morón, Elizabeth Boutron, el regente del Centro de Formación Laboral 402 de Hurlingham, Carlos González y las secretarias de genero, Viviana Lodos; gremial, Mariana Gattafoni, y de prensa, Nancy Gonzalez, la movilización del oeste del conurbano bonaerense reunió el lunes 23 de junio a militantes de los tres SUTEBA zonales, La German, Movimiento Mayo, UDEMUS y Coronados de Gloria, entre otros. La concentración se realizó en los alrededores de la catedral de Morón y culminó con la lectura pública de un documento de reclamos, según informó la CTA-MHI a través de sus redes sociales.

La acción fue convocada desde la CGT Regional Morón, Ituzaingó y Hurlingham, en unidad con la CTA-Autónoma y la CTA de los Trabajadores del Partido de Morón. El documento leído en la calle tuvo un doble destinatario: la conducción nacional de la Confederación General del Trabajo (CGT-RA), a quien se le reclamó la convocatoria a un paro general de 36 horas con movilización, y el propio Gobierno nacional, al que se denunció por sus políticas de ajuste antipopular.

Los reclamos: paritarias, jubilaciones y el rechazo a la reforma laboral

El documento aprobado por la CGT Regional y las dos CTA identificó como ejes centrales del conflicto el techo paritario que afecta a los trabajadores en distintas ramas, la precariedad a la que son sometidos los jubilados como consecuencia del modelo económico libertario y la exigencia del cese inmediato de la reforma laboral. Los gremialistas denunciaron además la asfixia económica que padecen las provincias por parte del Gobierno Nacional. En particular, señalaron que la Provincia de Buenos Aires acumula una deuda de 18 billones de pesos que la Casa Rosada le adeuda, mientras la eliminación del FONID y la quita del Plan Remediar afectan a millones de compatriotas.

El texto de la protesta identificó cinco demandas concretas: paro nacional con movilización de 36 horas, paritarias libres, derogación de la reforma laboral de Milei y los grupos económicos concentrados, jubilaciones dignas con devolución inmediata de medicamentos y derechos quitados a los adultos mayores, y defensa de las obras sociales sindicales.

El diagnóstico: hambre, desempleo y destrucción del tejido productivo

El documento de las tres centrales obreras articuló un diagnóstico político de fondo sobre la situación nacional. Caracterizó las políticas del Gobierno como «políticas de hambre», señaló el «freno del consumo», la «desocupación» y la «degradación extrema de las condiciones laborales», así como los ataques directos a los sindicatos como organizaciones de defensa de los trabajadores. En ese marco, planteó que la única salida posible pasa por la organización y unidad del movimiento obrero, y por la elaboración de un programa político, social, económico y cultural de cara a las elecciones nacionales de 2027, «inspirado en las históricas banderas que hicieron grande y feliz a nuestro pueblo: soberanía política, independencia económica y justicia social».

La jornada del 23 de junio se inscribió en un ciclo creciente de movilizaciones gremiales en el conurbano bonaerense, que en los últimos meses acumuló protestas de trabajadores aeronáuticos, del sector salud y de la administración pública. El reclamo de un paro de 36 horas a la conducción nacional de la CGT refleja la tensión entre las regionales del interior y del conurbano, que impulsan medidas de fuerza de mayor alcance, y la conducción central de la central obrera, que hasta el momento mantuvo una postura más moderada frente al Gobierno de La Libertad Avanza.

Puntos clave

  • La CGT Regional Morón/Hurlingham/Ituzaingó, junto a la CTA Autónoma y la CTA-T, marcharon el 23 de junio frente a la catedral de Morón.
  • El documento leído exige a la conducción nacional de la CGT un paro nacional de 36 horas con movilización.
  • Los reclamos incluyen paritarias libres, derogación de la reforma laboral y jubilaciones dignas.
  • Se denunció la deuda de 18 billones de pesos que el Gobierno Nacional mantiene con la Provincia de Buenos Aires.
  • La jornada convocó a sindicatos de SUTEBA, La German, Movimiento Mayo, UDEMUS y Coronados de Gloria, entre otros.
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