Educación
Post pandemia: «La formación docente en situaciones reales»
«Es necesaria una nueva formación docente que tenga en cuenta sus nuevas condiciones de trabajo», señaló Ana Pereyra, secretaria de investigación de la Universidad Pedagógica Nacional (Unipe).
La inclusión y el desarrollo sostenible se vuelven fundamentales de lograr en la escuela en un contexto en el que la pandemia profundizó las desigualdades, pero para ello «es necesario formar a los docentes en las situaciones reales» que atraviesan con los alumnos y «analizar sus prácticas» en el aula con directivos y formadores, afirmó Ana Pereyra, secretaria de investigación de la Universidad Pedagógica Nacional (Unipe).
Pereyra dialogó con Télam en la víspera del inicio del 20mo. Congreso de la Asociación Mundial de Ciencias de la Educación, donde más de 500 académicos de 31 países expondrán sus trabajos bajo los ejes de migración, sociedad digital e inclusión y desarrollo sostenible.
El encuentro se desarrollará desde mañana y hasta el 9 de junio, y se transmitirá a través de https://www.youtube.com/c/unipear.
-Télam: En la reconstrucción de la relación entre la escuela y el alumno tras dos años de cierre en el que se profundizaron las desigualdades, ¿qué rol ocupa el docente?
-Ana Pereyra: Uno de los temas del Congreso es la inclusión en un sentido amplio del término. Esto involucra el acceso, la trayectoria escolar y la terminalidad de la educación obligatoria. Existen muchos trabajos orientados a que los alumnos se apropien de los conocimientos y cómo formar a los docentes en su relación con alumnos diversos y con muchas dificultades que, tras un período largo de suspensión de clases, no volvieron en las mismas condiciones. Por esto es necesaria una nueva formación docente que tenga en cuenta sus nuevas condiciones de trabajo.
-T: ¿Cuáles son los aspectos a tener en cuenta en esta nueva formacíón?
-AP: Es necesario dar una discusión sobre las prácticas pedagógicas en este contexto tan desigual y para ello los formadores de los Institutos deben analizar esta prácticas con los maestros desde la formación inicial. Hay una tradición en los Institutos que se basan en clases muy expositivas y eso nos juega en contra ya que hay que introducir desde la formación inicial y en la permanente un trabajo colaborativo de análisis.
-T: ¿Esto implicaría un cambio en el modelo de formación en base a dar una respuesta a las desigualdades que mostró la pandemia?
-AP: Sí, es necesario hacer un giro, en vez de partir de un modelo ideal de docente, partir desde las situaciones profesionales que están atravesando, en las condiciones en las que están trabajando. No tomando en cuenta que van a estar en aulas homogéneas, porque esas condiciones ya no existen. Trabajar con el registro de la actividad del docente situada y analizar esa situación con las interacciones precisas de los alumnos de carne y hueso y las respuestas que los docentes dan frente a ello, de manera de poder conocer como los maestros hablan de su trabajo y porque hacen lo que hacen en las aulas.
-T: Esta nueva formación docente que se expondrá en el Congreso, ¿pone al maestro en el centro del concepto de inclusión y desarrollo sostenible?
-AP: Uno de los ejes de la inclusión y el desarrollo sostenible en educación es analizar estos cambios, ya que es necesario que conozcamos cómo hablan y cómo conceptualizan, lo que sí logran hacer los docentes y eso es lo que queremos llevar al aula de formación. Sobre ese eje mover el análisis de la formación inicial. Hay que tratar de mejorar las prácticas ya que sin un verdadero análisis de cómo se desarrollan no va a ser posible la inclusión, se nos van a seguir quedando afuera muchos alumnos que generalmente son los más pobres.
-T: Hay muchas situaciones que refieren los docentes en las que el tipo de organización escolar les impide por ejemplo seguir las trayectorias de los alumnos. ¿Qué cambios introduciría en este aspecto?
-AP: Es fundamental cambiar la organización escolar, porque la forma de organizar el trabajo del docente conspira contra su desarrollo profesional y contra el mejoramiento de las prácticas. No es algo sólo de las escuelas. Un estudio internacional reveló que el 90% de los docentes no tienen instancias de reuniones colaborativas para pensar la enseñanza y esto en un trabajo que, con la pandemia, se complejiza todo el tiempo. Los alumnos y los conocimientos cambian todo el tiempo y esto es una certidumbre de todos los investigadores. Necesitamos una formación genuina que no se puede reducir a jornadas institucionales ni a un curso con puntaje. Sino todo lo que hagamos resultará insuficiente si queremos que los alumnos se apropien de los conocimientos.
-T: La fragmentación del sistema educativo en la Argentina, ¿conspira también contra esta nueva formación?
-AP: El sistema de educación en la Argentina está muy fragmentado, necesitamos referencias comunes, se avanzaron en algunas cosas pero para instalar esto necesitamos hacerlo desde un enfoque nacional, no en una formación docente homogénea. Las provincias valoran los cursos de capacitación de distinta manera y eso es otro elemento de fragmentación que afecta a la profesionalidad del docente.
DDHH
A 50 años de La Noche de los Lápices: el boleto estudiantil y la Justicia que tardó décadas
Los reclamos que movilizaron a los estudiantes secundarios en 1976 siguen teniendo una dimensión concreta en el presente: acceder a la educación también implica poder llegar a la escuela. Mientras persisten las dificultades para garantizar el boleto estudiantil, la Justicia continúa reconstruyendo los crímenes de la dictadura y recién en 2024 reconoció la violencia sexual sufrida por las adolescentes secuestradas.
El 16 de septiembre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, las fuerzas represivas secuestraron en La Plata a diez estudiantes secundarios que militaban por el Boleto Estudiantil Secundario (BES). Cuatro fueron liberados y el resto continúa desaparecido. El episodio quedó en la memoria colectiva como La Noche de los Lápices.
A 50 años de aquellos secuestros, el reclamo por el acceso a la educación conserva una dimensión concreta: el costo y las condiciones para llegar a una escuela. En un contexto de crisis económica y aumento de las tarifas del transporte, los centros de estudiantes advierten sobre las dificultades que existen actualmente para acceder y sostener el boleto estudiantil.
Al mismo tiempo, los juicios por los crímenes de lesa humanidad siguen reconstruyendo aspectos de la violencia ejercida contra aquellos jóvenes. En 2024, casi cinco décadas después de los secuestros, un tribunal de La Plata reconoció judicialmente la violencia sexual utilizada contra las estudiantes.
El boleto estudiantil, una conquista que todavía genera reclamos
La gratuidad del transporte para estudiantes tiene distintas modalidades según la jurisdicción. Sin embargo, los centros de estudiantes señalan que las diferencias entre CABA y la Provincia de Buenos Aires, sumadas a la burocracia y a las restricciones del beneficio, pueden convertirse en obstáculos para quienes necesitan trasladarse diariamente para estudiar.
Uno de los problemas señalados aparece en los estudiantes que viven en el conurbano bonaerense y cursan en la Ciudad. Las líneas nacionales, identificadas entre los números 1 y 199, atraviesan distintas jurisdicciones, pero los sistemas de boleto estudiantil no siempre están articulados.
«Nos ha pasado en varias ocasiones que como preuniversitarios nos inhabilitaron la SUBE y tuvimos que ir a activarla sacando turno. Tengo amigas que viven en PBA y cursan en Capital y no se les concede el boleto estudiantil», explicó «Malu», integrante del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires (Cenba).
La dificultad no se limita a un trámite. Cuando el beneficio no alcanza para todo el recorrido, el costo del traslado queda nuevamente a cargo de las familias.
Más de $4.500 diarios para llegar a estudiar
De acuerdo con los valores relevados, el cuadro tarifario bonaerense parte de $1.158,97 para el tramo de 0 a 3 kilómetros y supera los $2.053,54 para recorridos de más de 27 kilómetros.
A esos valores se agregan tramos interurbanos de entre $1.455,58 y $1.746,70, además de combinaciones que pueden quedar fuera de los descuentos.
Según la fuente, un estudiante que viaja desde la Provincia hacia la Capital puede gastar más de $4.500 diarios solamente en transporte.
En ese escenario, la posibilidad de acceder a un boleto gratuito no representa solamente una reducción del gasto familiar, sino una condición que puede incidir en la posibilidad concreta de asistir a clases.
El límite de 50 viajes y los estudiantes que necesitan viajar los sábados
Los centros de estudiantes también cuestionan el límite de 50 viajes mensuales, habilitados para días hábiles.
La cantidad puede resultar insuficiente para quienes deben combinar dos o tres colectivos para llegar a la escuela. También genera dificultades para estudiantes que concurren los sábados a instancias educativas o de evaluación.
Entre los casos de cursada en fin de semana, aparece la Escuela Superior Artística en Artes Visuales «Rogelio Yrurtia», cuyos estudiantes pueden asistir los sábados a los Centros de Acompañamiento a las Trayectorias Escolares (CATE).
De esta manera, una restricción pensada sobre la base de una determinada rutina escolar puede no contemplar las distintas modalidades de cursada que existen dentro del sistema educativo.
Cinco faltas injustificadas y la suspensión del beneficio
Otra de las cuestiones señaladas por los estudiantes es la vinculación entre la asistencia escolar y la continuidad del boleto estudiantil en la Ciudad.
Las modificaciones implementadas por el Gobierno porteño establecen un límite de cinco faltas injustificadas por bimestre. Al perderse la regularidad, se suspende el beneficio del transporte y también pueden pausarse determinadas becas.
«El GCBA modifica el acceso y nos limita a 5 faltas injustificadas por bimestre. Al perder la regularidad, pausan el boleto estudiantil y cualquier beca familiar. Esto dificulta el acceso a la educación a familias de clase baja», sostuvo Eli Cochero, vocero del Centro de Estudiantes del Yrurtia (CEBARY).
Quiénes acceden al boleto estudiantil
En CABA, el beneficio alcanza a estudiantes de Nivel Inicial, Primario y Secundario de escuelas estatales y de instituciones privadas subvencionadas al 100%, con cuota cero. También comprende a estudiantes de Educación Especial, Centros de Educación Profesional y personas adultas que completan su escolaridad.
En la Provincia de Buenos Aires, el boleto estudiantil alcanza a los niveles obligatorios de instituciones de gestión pública y privada con aporte estatal. También se extiende al Nivel Terciario y Universitario de instituciones públicas que cumplen con los requisitos de regularidad académica y distancia mínima.
Las condiciones, por lo tanto, no son idénticas en ambas jurisdicciones. Para quienes viven en una y estudian en la otra, esa diferencia puede traducirse en mayores dificultades para sostener el traslado cotidiano.
La otra deuda: reconocer toda la violencia sufrida
La historia de La Noche de los Lápices también continúa abierta en los tribunales.
Según datos de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, de las 361 sentencias por crímenes de lesa humanidad dictadas desde 2006 hasta marzo de 2026, solo el 17% reconoció violencia sexual.
En el caso de las estudiantes secuestradas en La Plata, el reconocimiento llegó en 2024, después de tres años y cinco meses de audiencias en el juicio Brigadas.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de La Plata declaró culpables a los diez represores que llegaron a juicio por delitos cometidos contra 605 personas, entre ellos por «abuso sexual con acceso carnal».
La sentencia permitió incorporar judicialmente una dimensión de la violencia represiva que durante décadas permaneció fuera de las condenas.
Los testimonios que permitieron reconstruir los abusos
Uno de los testimonios centrales fue el de Pablo Díaz, sobreviviente de La Noche de los Lápices.
Durante el Juicio a las Juntas de 1985, Díaz declaró que había visto cómo guardias manoseaban a María Clara Ciocchini, de 18 años, en el Pozo de Banfield. También relató que María Claudia Falcone, de 16 años, le había contado que había sido violada.
Ambas permanecen desaparecidas. Décadas después, los hechos fueron reconocidos en el juicio Brigadas.
Por qué la violencia sexual tardó décadas en llegar a las condenas
La fiscal Ana Oberlin explicó que uno de los obstáculos estuvo relacionado con la etapa de instrucción de las causas.
Cuando la violencia sexual no era incorporada durante la investigación inicial, su inclusión en el juicio oral podía resultar difícil. En La Plata, explicó Oberlin, comenzó a admitirse una ampliación durante el debate cuando la víctima ya llegaba al juicio por otros delitos, como tormentos u homicidios.
«Antes, esos delitos, como no habían sido imputados en la etapa de la instrucción, cuando se llegaba al juicio oral no se los podía incluir. Pero en La Plata, ya desde hace un tiempo, cuando el caso de la persona violada o abusada llegó a juicio oral por tormentos, homicidios u otros delitos se hace una ampliación en el debate oral, se acepta y logramos que se condene», explicó la fiscal.
El fallo Martel y la perspectiva de género
Otro antecedente señalado por la fiscal fue el fallo «Martel, Osvaldo Benito y otros», de 2022, de la Corte Suprema.
La discusión judicial durante años estuvo relacionada con la posibilidad de responsabilizar penalmente no solo a quienes ejecutaban directamente la violencia sexual, sino también a quienes realizaban otros aportes a la comisión del delito.
La Corte estableció que no era necesaria la intervención directa para considerar la participación en esos hechos.
Además, los jueces sostuvieron que el Estado argentino tiene el deber de investigar y sancionar las violaciones masivas a los derechos humanos cometidas durante la dictadura y señalaron la necesidad de juzgar estos hechos con perspectiva de género, en línea con los compromisos asumidos por la Argentina en la Convención de Belém do Pará.
A 50 años, una lucha que sigue presente
La Noche de los Lápices quedó asociada para siempre a una generación de estudiantes que reclamaba algo tan concreto como poder trasladarse hasta la escuela sin que el costo del boleto fuera una barrera.
Medio siglo después, ese derecho continúa atravesado por las condiciones económicas, las diferencias entre jurisdicciones, los límites de viajes y los requisitos de regularidad.
En paralelo, la Justicia todavía avanza sobre aspectos de aquellos crímenes que durante décadas no fueron reconocidos en las sentencias. La incorporación de la violencia sexual a las condenas permitió ampliar la reconstrucción de lo ocurrido con las estudiantes secuestradas.
El reclamo por el boleto estudiantil y la búsqueda de verdad y justicia forman parte, desde distintas dimensiones, de una misma memoria: la de una generación de jóvenes que convirtió el derecho a estudiar en una bandera y que fue perseguida por hacerlo.
-
Islas Malvinas4 días“Desastre potencial”: la dura advertencia de Trump por un eventual conflicto entre Argentina y Reino Unido por Malvinas
-
Denuncia1 díaEl Gobierno le pagó a funcionario una indemnización de $110 millones y al otro día lo volvió a contratar
-
Goles! ⚽4 díasArgentina inaugura los Juegos Suramericanos ODESUR 2026: sedes, deportes y las figuras de la gran cita
-
Economía 💲6 díasCoopershoes fabricaba zapatillas para Converse, Grimoldi, DC y Pony en Argentina y pasará a importar desde Brasil
-
Política 📢5 díasKicillof supera a Milei y le saca 8,7 puntos en un balotaje: qué dice la nueva encuesta rumbo a 2027
-
Economía 💲2 díasDuro editorial de The Economist contra Milei: “Tus aliados enfrentan acusaciones de corrupción propias”
-
Islas Malvinas5 díasQuirno y Presti en Ushuaia: la Base Naval Integrada y la apuesta por Malvinas con foco en las elecciones
-
Espectáculos 🎭2 díasCarlos Torres aterrizó en Ezeiza para dos shows de “La Reina del Flow”
