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Radiografía de la motosierra: el Estado perdió 72.440 empleos con Milei
El INDEC registró 269.025 trabajadores en la Administración Pública Nacional y las empresas estatales en agosto, contra 341.465 en diciembre de 2023. Solo el último mes se perdieron 1.446 puestos, mientras el Gobierno celebra el recorte con el argumento de bajar impuestos.
El Estado nacional ya perdió 72.440 puestos de trabajo desde que Javier Milei llegó al poder, y la motosierra no se detuvo en agosto: en un solo mes se esfumaron otros 1.446 empleos públicos, con un recorte que alcanzó a casi todas las áreas de la administración.
Los datos surgen del último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la Administración Pública Nacional (APN), las empresas y las sociedades del Estado. Según el organismo, en diciembre de 2023 se contabilizaban 341.465 empleos públicos, y en agosto de 2026 la cifra quedó en 269.025. La diferencia confirma que el ajuste sobre el Estado es una política sostenida del gobierno de La Libertad Avanza y no un episodio aislado.
Un recorte que no da tregua
La pérdida de 1.446 puestos en agosto representó una contracción de 0,5% frente a julio. En la comparación interanual, el empleo público cayó 5,8%, lo que equivale a 16.469 trabajadores menos en apenas doce meses.
Un informe del CEPA difundido a fines de mayo, con datos hasta abril, había contabilizado 68.561 puestos perdidos en el Sector Público Nacional. Las cifras del INDEC muestran que el goteo continuó en los meses siguientes.
Desglose por sectores
El informe del INDEC detalla cómo se distribuyó la caída de agosto dentro de la estructura estatal:
- Administración centralizada: pasó de 37.602 a 37.543 empleados, una baja mensual de 0,2%.
- Administración descentralizada: se redujo 0,7% y pasó de 110.819 a 109.988 empleados.
- Administración desconcentrada: fue el único sector sin cambios en el octavo mes del año y cerró agosto con 21.123 empleados.
- Otros entes: pasaron de 13.616 a 13.226 trabajadores, una reducción de 2,9% que lo convirtió en el sector más afectado.
Las empresas y sociedades del Estado tampoco quedaron al margen: se eliminaron 158 puestos de trabajo en relación con julio, una baja de 0,2%.
El festejo de Sturzenegger y el costo social del ajuste
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, compartió en sus redes sociales un gráfico con la diferencia acumulada de puestos de trabajo desde fines de 2023 hasta agosto. Junto a la imagen, escribió: «Seguimos bajando el gasto para poder seguir bajando impuestos. VLLC!».
El funcionario presentó como un logro la pérdida de más de 72.000 fuentes de trabajo, sin precisar qué servicios dejaron de prestarse ni qué ocurrió con las familias de los desvinculados. La política de achicamiento se sostiene sobre una promesa, la de una futura baja de impuestos, que hasta ahora beneficia sobre todo a los sectores más concentrados.
El Foro Economía y Trabajo, integrado por economistas y profesionales vinculados al movimiento sindical, advirtió en un documento publicado el 4 de mayo que la reforma tributaria incorporada en la Ley Bases redujo alícuotas y dejó un sistema aún más regresivo. Ese mismo análisis calculó recortes reales acumulados desde 2023 de 29% en los salarios públicos y de 31% en el gasto primario total. El ajuste, por lo tanto, no solo destruye empleo sino que debilita la capacidad del Estado de responder a las necesidades de la población.
Lo que tenés que saber:
- El empleo público pasó de 341.465 puestos en diciembre de 2023 a 269.025 en agosto de 2026, una pérdida de 72.440 trabajos, según el INDEC.
- En agosto se perdieron 1.446 empleos: 0,5% menos que en julio y 5,8% menos que un año atrás (16.469 puestos).
- La categoría «otros entes» fue la más afectada, con una caída de 2,9% mensual.
- Las empresas y sociedades del Estado eliminaron 158 puestos respecto de julio.
- Federico Sturzenegger difundió el dato en redes y lo justificó con el objetivo de «seguir bajando impuestos».
Impuestos
Las PyMEs argentinas enfrentan 62 obligaciones tributarias y administrativas por año
Un relevamiento del IARAF y la CAC contabilizó 34 gravámenes y 28 regímenes de percepción, retención e información para una empresa representativa. Aunque hubo una reducción respecto del año anterior, persisten los costos administrativos y los fondos inmovilizados.
Las pequeñas y medianas empresas argentinas deben afrontar una estructura de obligaciones que comprende impuestos nacionales, provinciales y municipales, además de distintos procedimientos administrativos. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el relevamiento de 2026 identificó 34 tributos y 28 regímenes de percepción, retención e información.
El documento, denominado Vademécum tributario argentino de PyMES 2026, citado por NA, contabiliza un total de 62 obligaciones entre gravámenes y trámites formales. Aunque las cifras muestran una reducción respecto del año anterior, el estudio advierte sobre los costos de cumplimiento y la acumulación de saldos a favor que pueden afectar los recursos de las empresas.
El informe identificó 34 tributos para las PyMEs argentinas
De acuerdo con el relevamiento del IARAF y la CAC, los tributos identificados se distribuyen entre los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal.
En el ámbito nacional se contabilizaron 16 tributos. Entre ellos figuran el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a las Ganancias para sociedades, el Impuesto al Cheque, los derechos de importación y exportación, y las contribuciones patronales.
En el nivel provincial, el estudio identificó ocho tributos. Los principales ejemplos son el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB), el Impuesto Inmobiliario provincial, el Impuesto del Automotor y el Impuesto de Sellos.
Por su parte, el ámbito municipal reúne diez tributos, entre los que se encuentran la Tasa por Inspección, Seguridad e Higiene (TISH), el Derecho de Publicidad y Propaganda y distintas tasas inmobiliarias y automotrices.
La cantidad de tributos disminuyó respecto del relevamiento anterior
El informe registró una reducción en la cantidad de tributos contemplados en comparación con el año previo: pasaron de 37 a 34.
Según el documento, la variación responde a la eliminación de los impuestos internos que gravaban los seguros y la telefonía celular, además de un cambio metodológico que excluyó la Tasa de Ocupación de Espacios Públicos por corresponder a actividades específicas.
También se redujo la cantidad de regímenes de percepción, retención e información, que pasó de 30 a 28.
Sin embargo, el estudio precisó que solo una de esas bajas representó una reducción efectiva de alcance generalizado: la eliminación del régimen vinculado al Impuesto PAIS. La otra correspondió a la supresión de un mecanismo exclusivo del sector de escribanías.
Qué empresa se tomó como referencia para calcular las obligaciones
Para elaborar el vademécum, la investigación definió un modelo de PyME constituida como sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.), con características operativas que permiten contemplar distintas obligaciones fiscales.
La empresa representativa cuenta con establecimiento propio, empleados en relación de dependencia, flota de vehículos y equipamiento tecnológico. Además, opera con cuentas bancarias, importa insumos y exporta parte de su producción.
El cálculo también considera los impuestos directos e indirectos incorporados en las facturas de servicios básicos, como electricidad, gas natural, agua, telefonía celular e internet.
De esta manera, el relevamiento contempla tanto los tributos vinculados directamente con la actividad empresarial como aquellos que inciden en los costos de funcionamiento.
Retenciones y percepciones: los costos administrativos que señala el estudio
El informe identifica dos obstáculos principales asociados a los 28 regímenes de percepción, retención e información.
El primero es la carga administrativa que deben afrontar las empresas para cumplir con presentaciones periódicas y otros procedimientos formales. Estas tareas requieren recursos operativos y exponen a las PyMEs al riesgo de sanciones o multas ante eventuales incumplimientos.
El segundo problema es la acumulación de saldos a favor, generada por la proliferación de retenciones y percepciones. Según el documento, la lentitud y la burocracia de los procedimientos de devolución dificultan la recuperación de esos fondos.
La situación puede provocar que parte de los recursos de las empresas quede inmovilizada mientras se tramitan las devoluciones correspondientes.
Los saldos a favor pueden representar fondos inmovilizados para las empresas
El vademécum advierte que los importes retenidos o percibidos en exceso pueden convertirse en un problema financiero cuando las empresas no consiguen recuperarlos con rapidez.
El informe sostiene que, ante las demoras administrativas, esos fondos inmovilizados se transforman en la práctica en un incremento encubierto de las alícuotas tributarias.
El relevamiento del IARAF y la CAC plantea así dos dimensiones de la carga que enfrentan las PyMEs argentinas: el cumplimiento de las obligaciones fiscales y administrativas, por un lado, y las dificultades para disponer de recursos propios que quedan acumulados como saldos a favor, por el otro.
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