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Política 📢

José Mujica vota y lanza críticas a Milei

Yamandú Orsi lidera las encuestas en Uruguay; Delgado y Ojeda siguen de cerca.

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Este domingo, Uruguay celebró las elecciones nacionales que definirán al sucesor del presidente Luis Lacalle Pou y renovarán el Parlamento para el período 2025-2030. A las 8:00 hora local, los 7.225 circuitos de votación habilitados en todo el país abrieron sus puertas para recibir a los 2.727.120 ciudadanos mayores de 18 años que están obligados a votar. Los centros electorales cerrarán a las 19:30, con una posible extensión de una hora si aún hay votado en los locales.

Los cómicos, caracterizados por la obligatoriedad del voto y la imposibilidad de sufragio para los uruguayos en el exterior, se desarrollan en un clima de expectativa por una posible segunda vuelta el próximo 24 de noviembre si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos.

Los Candidatos y las Propuestas

El ex intendente de Canelones, Yamandú Orsi, representante del Frente Amplio (FA), lidera las encuestas con un promedio del 45% de la intención de voto. Orsi, de 57 años y docente de historia, prometió “diálogo, honestidad y crecimiento económico con inclusión social” en su campaña. En segundo lugar, con un 25% de respaldo, se ubica Álvaro Delgado, ex secretario de la presidencia y candidato del Partido Nacional (PN). Delgado, veterinario y ex senador, propuso un “segundo piso de transformaciones” basado en las políticas de Lacalle Pou, quien, por disposición constitucional, no puede presentarse para una reelección inmediata.

Una sorpresa en la contienda es Andrés Ojeda, abogado de 40 años, quien elevó la intención de voto del histórico Partido Colorado (PC) a un 16% y se definió como “pragmático” en términos ideológicos.

El PN lidera la Coalición Republicana (CR), una alianza de cuatro partidos, incluido el PC, que en esta instancia compiten por separado pero planean un apoyo mutuo en un eventual balotaje frente al FA.

La Influencia de Mujica y su Crítica al Gobierno Argentino

El ex presidente José «Pepe» Mujica, de 89 años, uno de los primeros en votar, respaldó públicamente a Orsi y criticó en una breve conversación con la prensa la situación en Argentina bajo la administración de Javier Milei. «Pepe» expresó que era “difícil que en la Argentina haya un gobierno bueno” y agregó que “el que hay ahora… está acentuando la pobreza”.

Acompañamiento Militar y Logística Electoral

El acto eleccionario cuenta con la colaboración de aproximadamente 40.000 funcionarios que trabajan en los centros de votación, y más de 6.000 efectivos de las Fuerzas Armadas se encargan de custodiar las urnas, mientras un número similar de policías controla la seguridad en los festejos. Desde el viernes a medianoche, rige una veda electoral que prohíbe la difusión de propaganda política y encuestas, así como la venta de bebidas alcohólicas.

En Uruguay, el voto obligatorio conlleva sanciones económicas para quienes no cumplan sin justificación, estableciéndose multas de 1.740 pesos (41 dólares) que se duplican en el caso de funcionarios públicos.

Reformas Constitucionales en Juego

Simultáneamente a la elección presidencial y parlamentaria, los ciudadanos votan sobre dos plebiscitos de reforma constitucional. Uno de ellos, promovido por sectores del FA, propone modificar el sistema de Seguridad Social, eliminando la jubilación privada y elevando la edad mínima de retiro a 60 años, un cambio rechazado por los principales candidatos. El segundo, impulsado por el PN y el PC, busca autorizar los allanamientos nocturnos en domicilios.

Los resultados de estos plebiscitos podrían redefinir aspectos significativos de la vida política y social del país, reflejando una encrucijada para Uruguay en temas de seguridad y sistema previsional.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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