Gremiales
Rebord contra Blender: “Esto es un superataque a mi programa y a mi gente”
El conductor de «Hay algo ahí» denunció el despido de toda su producción mientras estaba fuera del país y acusó a las autoridades del canal de ignorar sus llamados. Los trabajadores reclaman la reincorporación de al menos 10 compañeros desvinculados tras exigir el cumplimiento de acuerdos salariales.
El conductor de «Hay algo ahí» denunció el despido de toda su producción mientras estaba fuera del país y acusó a las autoridades del canal de ignorar sus llamados. Los trabajadores reclaman la reincorporación de al menos 10 compañeros desvinculados tras exigir el cumplimiento de acuerdos salariales. La empresa respondió con un comunicado que justifica las cesantías y acusa a un grupo reducido de intentar condicionar el funcionamiento del canal.
El canal de streaming Blender atraviesa la crisis más grave de su historia. Lo que comenzó como un reclamo laboral por el incumplimiento de acuerdos salariales pactados a principios de 2026 derivó en el despido de al menos diez trabajadores, un apagón de la programación, guardias de seguridad en la puerta del estudio y un furioso descargo público de Tomás Rebord, la figura más convocante del canal, desde el exterior del país.
El detonante fue la noche del jueves 25 de junio, cuando la conductora Fiorella Sargenti interrumpió en vivo la emisión de «Último Aviso» para anunciar que el equipo no continuaría al aire. «Echaron a muchos de nuestros compañeros por hacer un reclamo vinculado con nuestros salarios y los aumentos», señaló la periodista ante la audiencia. «No podemos seguir haciendo el programa así. Esto está charlado con nuestros compañeros de técnica y todos. Hay guardias esperándonos afuera», agregó, antes de que la señal se cortara abruptamente. Al día siguiente, la programación de Blender tampoco comenzó.
El descargo de Rebord: «No se negocia sobre la dignidad de las personas»
Este viernes 26 de junio, Rebord publicó un extenso video en sus redes sociales desde Estados Unidos, donde se encontraba al momento de producirse los despidos. El conductor afirmó que la medida lo tomó por completo por sorpresa. «Blender, el medio en el que trabajo hace tres años, decidió despedir a todo mi equipo de trabajo, a toda mi producción, básicamente, en un contexto en el que yo estoy lejos y no estoy ahí», comenzó relatando.
Rebord reveló que durante toda la jornada del jueves intentó establecer contacto con las autoridades del canal sin obtener respuestas. «Intenté comunicarme con las autoridades del canal, intentando tener algún tipo de explicación o instancia de negociación y no recibí respuesta», señaló. Ante el hermetismo de la empresa dirigida por Augusto Marini, el conductor fue categórico sobre cómo interpreta la maniobra: «No me queda otra que interpretar esto como un superataque a mi persona, al programa y a los compañeros de trabajo con los que hacemos el programa».
El conductor descartó de plano cualquier posibilidad de continuar el ciclo sin su equipo habitual. «Todos los que miran Hay algo ahí saben que es un programa grande por su gente. Las personas que lo hacen son miembros constitutivos de la esencia del producto. No hay Hay algo ahí sin Hay algo ahí. No logro entender qué pretende que suceda el medio haciendo un programa sin gente», afirmó.
En uno de los tramos más contundentes del video, Rebord trazó una distinción ética entre las disputas paritarias habituales y la decisión empresarial de ejecutar los despidos con personal de seguridad: «Todos los medios negocian. Todos los medios pueden tener una negociación salarial que se complica un poco, pero esto es otra cosa. Una decisión de rajar a todo un equipo de trabajo con gente de seguridad en el canal, yo no estoy logrando entender qué está pasando». Y remató: «Lo único que voy a decir públicamente es que no se negocia sobre la dignidad de las personas».
La respuesta de los trabajadores y el comunicado de la empresa
El colectivo de trabajadores de Blender emitió un comunicado en el que precisó que los despidos alcanzaron a al menos diez compañeros y que el motivo no fue comunicado formalmente por la empresa. «El despido ocurrió después de un pedido de cumplimiento de acuerdos salariales asumidos a principios de 2026», indicaron, en referencia a la restitución de actualizaciones trimestrales indexadas por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Los trabajadores exigieron la reincorporación inmediata de todos los desvinculados como condición para destrabar la medida de fuerza.
Otras fuentes sindicales elevaron la cifra de afectados a aproximadamente veinte personas de distintas áreas del canal. El exempleado Nacho Suárez difundió imágenes en redes sociales que mostraron la presencia de guardias de seguridad en las puertas del estudio, impidiendo el ingreso de los desvinculados.
Blender respondió con un comunicado en el que negó las versiones de los trabajadores y justificó las desvinculaciones. La empresa aseguró que genera trabajo para más de 100 personas, que «honra sus compromisos y cumple en tiempo y forma con todas sus obligaciones». A renglón seguido, denunció que «un grupo reducido de personas adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía», al intentar «condicionar el funcionamiento del canal mediante la utilización de su propia pantalla como mecanismo de presión en el marco de una negociación entre las partes».
Blender, Marini y el oficialismo
El conflicto no ocurre en un vacío político. Blender pertenece a Augusto Marini, quien también está a cargo del canal de streaming Carajo, una plataforma identificada con el oficialismo nacional donde participan figuras cercanas al gobierno de Javier Milei. Según trascendidos difundidos en las últimas semanas, Marini sería además el candidato seleccionado para hacerse de la operación del Canal de la Ciudad de Buenos Aires, lo que añade una dimensión política relevante al conflicto laboral desatado en sus propias plataformas.
Rebord activa el autofinanciamiento
Ante la incertidumbre sobre el futuro inmediato del programa y la situación económica de sus compañeros, Rebord anunció la reactivación de hagov.ar, su antigua plataforma de suscripción comunitaria independiente. «Vamos a volver a lanzar el sistema hagov.ar, el viejo sistema por el cual teníamos suscripciones para financiar los programas y formatos que hacíamos», explicó, dejando abierta la posibilidad de continuar el proyecto por fuera de Blender. «No voy a dejar a ninguno de mis compañeros tirados. Son mis amigos, son mis amigas», subrayó.
El conflicto abrió un debate más amplio sobre las condiciones laborales en los nuevos medios digitales, un sector que creció con fuerza en los últimos años pero que comienza a exhibir las mismas tensiones de siempre: salarios, contratos, organización gremial y los límites entre comunidad, audiencia y empresa.
Puntos clave
- Blender desvinculó a al menos diez trabajadores de la producción de «Hay algo ahí» tras un reclamo por actualización salarial indexada al IPC.
- Fiorella Sargenti denunció los despidos en vivo durante la emisión de «Último Aviso» el jueves 25 de junio y levantó el programa en solidaridad.
- Tomás Rebord calificó la medida desde el exterior como un «superataque» y denunció que las autoridades del canal no respondieron a sus llamados.
- La empresa emitió un comunicado negando incumplimientos y acusando a un grupo reducido de haber intentado condicionar el funcionamiento del canal.
- Rebord anunció la reactivación de su plataforma de financiamiento independiente hagov.ar para respaldar económicamente a los trabajadores despedidos.
Gremiales
Despidos y guardias en Blender: trabajadores denuncian represalia por reclamar salarios
El canal de streaming del empresario Augusto Marini desvinculó a entre 20 y 40 empleados luego de que enviaran una nota colectiva reclamando aumentos trimestrales. La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa en vivo en señal de solidaridad y denunció la presencia de personal de seguridad armado en la puerta del estudio.
El canal de streaming del empresario Augusto Marini desvinculó a entre 20 y 40 empleados luego de que enviaran una nota colectiva reclamando aumentos trimestrales. La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa en vivo en señal de solidaridad y denunció la presencia de personal de seguridad armado en la puerta del estudio. El conflicto expone la trama de negocios de Marini, que simultáneamente avanza sobre el Canal de la Ciudad y cosechó contratos millonarios del Estado nacional.
La pantalla que se fue a negro
Todo ocurrió el jueves 25 de junio durante la transmisión de «Último Aviso», uno de los programas centrales de la grilla de Blender. En un momento que rompió abruptamente el tono habitual del ciclo, la conductora Fiorella Sargenti detuvo la emisión y miró a cámara para informar a la audiencia lo que sucedía puertas adentro. «Perdón, chicos. Está sucediendo una situación laboral con nuestros compañeros: echaron a muchos por hacer un reclamo vinculado con nuestro salario y los aumentos», dijo la periodista, según consta en la grabación que se viralizó en redes sociales.
Sargenti aclaró que no se trataba de ningún artificio para captar atención, uno de los recursos habituales del género streamer. La gravedad del momento fue inmediata: «Hay guardias esperándonos afuera», advirtió antes de abandonar el estudio junto al equipo técnico y los demás integrantes del programa. Segundos después, la transmisión se cortó, la pantalla quedó congelada con el logotipo del canal y Blender dejó de emitir programación. La escena se volvió tendencia en redes sociales en cuestión de minutos.
El detonante: la nota colectiva y la respuesta patronal
El conflicto se desencadenó luego de que la mayoría de los trabajadores enviara una nota colectiva a la empresa reclamando el cumplimiento de acuerdos salariales establecidos antes del inicio del ciclo 2026. Los puntos centrales del reclamo incluían el respeto de los aumentos trimestrales acordados, el pago por jornadas de feriados trabajados y la regularización de compañeros afectados por reestructuraciones internas. Hasta el año pasado, la empresa otorgaba actualizaciones salariales cada tres meses; la nueva propuesta patronal estiró ese plazo a revisiones cada seis meses, según fuentes cercanas al conflicto.
La respuesta de la conducción de Blender fue inmediata y contundente: la desvinculación de un número de trabajadores que los distintos medios ubican entre 20 y 40 personas. Según trascendió, los sueldos en el canal estarían muy por debajo del valor de la Canasta Básica Total, lo que habría profundizado el malestar entre el personal. No es la primera vez que medios de comunicación privados acuden a despidos masivos como respuesta a reclamos colectivos organizados, un patrón que en el contexto del ajuste económico vigente adquiere particular resonancia.
Guardias armados y trabajadores en la puerta
El exempleado Nacho Suárez documentó en sus redes sociales lo que ocurrió detrás de cámara. Según mostró en su cuenta de Instagram, personal de seguridad privada se apostó en las puertas del estudio para impedir el ingreso de los desvinculados. «Aparecieron monitos con armas que no nos dejaban volver a entrar al estudio después de echarnos a varios», escribió Suárez. Más tarde publicó un nuevo video desde la puerta junto a los demás afectados por los despidos: «Acá estamos los despedidos».
El cuadro descripto, trabajadores despedidos apostados en la vereda mientras guardias privados custodiaban el estudio, ilustra con crudeza la dimensión del enfrentamiento. En el mundo del streaming, donde la construcción de marca se apoya en nociones de cercanía, horizontalidad y comunidad, el episodio golpeó con fuerza sobre la narrativa que el propio canal venía construyendo.
El comunicado de la empresa: «valores» como argumento
Horas después del incidente, Blender difundió un comunicado en el que aseguró cumplir con todas sus obligaciones salariales y justificó las desvinculaciones en razones que nada tienen que ver con el reclamo. «BLENDER es una empresa que genera trabajo para más de 100 personas, honra sus compromisos y cumple en tiempo y forma con todas sus obligaciones», expresó la compañía. A continuación, describió a los trabajadores despedidos como «un grupo reducido de personas» que «adoptó conductas incompatibles con los valores de la compañía» al intentar «condicionar el funcionamiento del canal mediante la utilización de su propia pantalla como mecanismo de presión en el marco de una negociación entre las partes».
La retórica empresarial es elocuente: lo que los trabajadores definieron como un reclamo salarial organizado, la empresa lo reencuadró como una violación de «valores». El comunicado no precisó qué aumentos reconoció ni cuáles rechazó, no detalló los montos salariales en disputa y tampoco respondió a las denuncias sobre la presencia de personal de seguridad armado. Cerró con una declaración de continuidad: «BLENDER continuará invirtiendo, generando empleo y trabajando para ofrecer cada día el mejor contenido a su comunidad».
Quién es Augusto Marini: streaming, Estado y Canal de la Ciudad
El conflicto en Blender no puede leerse de manera aislada del perfil de su propietario. Augusto Marini, empresario misionero de 31 años, conduce Cale Group, un holding con actividad en infraestructura, energía, salud, transporte ferroviario, agroindustria y medios de comunicación. En el terreno mediático, controla dos canales de streaming de perfiles radicalmente distintos: Blender, con una identidad más progresista y cultural, y Carajo, el canal identificado con el oficialismo libertario, donde tienen presencia el referente Daniel Parisini («Gordo Dan») y funcionarios, como por ejemplo: Luis Caputo.
En paralelo al conflicto laboral, Marini atraviesa una semana de alta visibilidad por dos frentes. Por un lado, su empresa Motora Argentina recibió una contratación directa por compulsa abreviada de USD 3,8 millones de Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado, para la reparación de material rodante de las líneas Roca y Mitre, en el marco de la emergencia ferroviaria decretada por el Gobierno nacional. Por otro lado, su empresa Cale Group Media fue recomendada como adjudicataria de la licitación del Canal de la Ciudad, al ofrecer un canon mensual de 50 millones de pesos, muy por encima del piso de 10,75 millones fijado como base. Para esa gestión, Marini convocó a Liliana Parodi, exdirectora de contenidos de Grupo América, quien figura también en el epicentro del conflicto en Blender como responsable de la decisión de no renovar contratos.
La acumulación de negocios con el Estado, combinada con la gestión de un canal abiertamente oficialista y ahora con un conflicto laboral en el canal de perfil más independiente, configura un escenario de preguntas que el empresario aún no respondió. Marini negó en declaraciones periodísticas tener vínculos privilegiados con el Gobierno y sostuvo que sus contratos se obtuvieron por mérito propio. «Hay una fantasía de que si soy el dueño de Carajo, soy socio del Presidente», declaró.
Puntos clave
- La empresa desvinculó a entre 20 y 40 trabajadores de Blender luego de que el personal enviara una nota colectiva reclamando el cumplimiento de aumentos trimestrales acordados.
- La conductora Fiorella Sargenti levantó el programa «Último Aviso» en vivo en solidaridad con los despedidos; la pantalla quedó a negro y el canal dejó de emitir.
- El exempleado Nacho Suárez denunció y documentó la presencia de guardias de seguridad privada armados que impidieron el ingreso de los desvinculados al estudio.
- Blender justificó los despidos en «conductas incompatibles con los valores de la compañía» y negó irregularidades salariales.
- El propietario de Blender, Augusto Marini, recibió simultáneamente una contratación estatal de USD 3,8 millones y avanza en la adjudicación del Canal de la Ciudad.
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