Elecciones
Traspaso de mando: continúa la transición y se ultiman detalles para el #10D
La próxima semana el Congreso se reunirá en Asamblea Legislativa para proclamar formalmente la fórmula integrada por Milei y Villarruel, que ganó el balotaje con el 55,69% de los votos.
Por Silvina Angiono y Daniel Scarímbolo
A 15 días de la asunción de Javier Milei como presidente, el gobierno saliente de Alberto Fernández y el entrante mantuvieron esta semana distintas reuniones de transición, mientras se define el nuevo gabinete y los detalles e invitados internacionales a la ceremonia de traspaso de poder, prevista para el próximo domingo 10 de diciembre.
La semana próxima ambas cámaras del Congreso se reunirán en Asamblea Legislativa para proclamar formalmente la fórmula integrada por Milei y Victoria Villarruel, que se impuso con el 55,69 por ciento de los votos (14.476.462 sufragios) -según el escrutinio provisorio- en la segunda vuelta de las elecciones nacionales disputadas el pasado domingo.
Se trata de un hecho inédito que los dos integrantes de la fórmula presidencial sean diputados al momento de asumir como presidente y vicepresidente, respectivamente.
En principio, la Asamblea Legislativa está prevista para el miércoles 29, aunque no se descarta que pueda adelantarse al martes 28, ya que depende de cuando termine el escrutinio definitivo que están realizando la justicia electoral en cada distrito del país, según informaron fuentes parlamentarias.
La asamblea de la próxima semana estará encabezada por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien estará secundada por la presidenta provisional del Senado, Claudia Abdala de Zamora; y la titular de Diputados, Cecilia Moreau, mientras sigue abierta en el Congreso la discusión para definir quiénes serán los próximos titulares de ambas cámaras.
El plenario será abierto por la Vicepresidenta y luego se conformará una comisión redactora donde se sumarán los votos de cada provincia y allí se votará a favor de proclamar la fórmula ganadora del balotaje del pasado domingo.
Milei y Villarruel volverán al Congreso el 10 de diciembre para la tradicional ceremonia en la que deberán prestar juramento, ocasión en la que también se reunirá la Asamblea Legislativa, frente a la cual el electo presidente pronunciará un discurso para anunciar los principales ejes de su gestión y las primeras medidas que adoptará.
Luego, se producirá la ceremonia de traspaso del mando, en el cual Milei recibirá del actual mandatario saliente, Alberto Fernández, los atributos presidenciales, en un lugar que será definido la semana entrante, indicaron a Télam fuentes de Presidencia.
Para esa ceremonia ya comprometieron su presencia líderes internacionales, algunas confirmadas en las conversaciones telefónicas que Milei mantuvo esta semana desde el hotel Libertadores con referentes de otras naciones.
En principio, ya comprometió su presencia el mandatario de Chile, Gabriel Boric, en una política de Estado «independiente de si los gobiernos de turnos son afines o no», según anunció esta semana la ministra vocera del ejecutivo trasandino, Camila Vallejo.
Invitado por Milei, también estará el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, quien encendió la polémica durante la semana al expresar que si el actual presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva también asiste a la ceremonia de asunción «será abucheado» y «se la tendrá que aguantar».
El comentario se dio luego de que Milei dijera que Lula «será bienvenido» si decidiera acudir al acto de jura. Lula felicitó el domingo por las redes sociales el proceso eleccionario argentino al reconocer los resultados del balotaje, pero no confirmó su asistencia a los actos del 10 de diciembre.
Bolsonaro pretende traer una comitiva de unos 20 dirigentes aliados de la ultraderecha de su país a la ceremonia de asunción de Milei, entre ella su esposa Michelle, titular de la rama femenina del Partido Liberal.
Otro de los mandatarios confirmados es el primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, quien felicitó el viernes por teléfono a Milei.
Orbán fue el único líder de la Unión Europea que el 1 de enero de 2019 participó en la investidura precisamente del ultraderechista Bolsonaro como presidente de Brasil.
También lo hará el presidente de Paraguay, Santiago Peña, luego de conversar con Milei esta semana en un clima de «importante aproximación y gran entendimiento entre ambos», informó el canciller de ese país Rubén Ramírez.
Además, Milei tuvo un intercambio con la presidenta peruana Diana Boluarte, quien le expresó su «intención de estar presente en la asunción, previa consulta al Congreso» de su país.
También se comunicó con Milei el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, según lo confirmado por la futura canciller Diana Mondino, quien informó que el mandatario norteamericano no podrá asistir a la ceremonia de asunción.
Milei recibió además el llamado del exmandatario de Estados Unidos, Donald Trump, quien lo felicitó y anticipó que viajará a Buenos Aires «para reunirse» con él, pero no se precisó si lo hará para el 10 de diciembre.
Las reuniones de transición entre el gobierno actual y el próximo se iniciaron el martes, con un encuentro de dos horas y media entre Fernández y Milei, en la quinta presidencial de Olivos.
En ese encuentro repasaron «los temas de Estado y la agenda internacional», y se aclaró que «no hubo ningún pedido particular» sobre algún tema, informaron fuentes de la Presidencia.
Allí se acordó que las próximas conversaciones sobre la transición queden en manos del vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos; y de Nicolás Posse, designado futuro jefe de Gabinete de Milei.
Ayer viernes, el secretario General de la Presidencia, Julio Vitobello, recibió en Casa Rosada a Karina Milei, la hermana del presidente electo y referente de La Libertad Avanza (LLA); y a Sandra Pettovello, quien es mencionada como futura ministra de Capital Humano, para continuar en la coordinación del traspaso a las nuevas autoridades y empezar a definir los detalles de la jornada del 10 de diciembre, indicaron voceros de Presidencia.
Durante la semana, se multiplicaron también las reuniones de transición en los distintos ministerios.
El martes, el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, recibió en su despacho a Posse y el designado ministro del Interior, Guillermo Francos, para conversar sobre «aspectos vinculados a la seguridad pública».
Por su parte, el ministro de Economía, Sergio Massa, designó a un equipo que se hará cargo de los aspectos económicos de la transición, compuesto por los secretarios de Política Económica, Gabriel Rubinstein; y de Hacienda, Raúl Rigo; el jefe de Asesores del Palacio de Hacienda, Leonardo Madcur; y el titular del Banco Central, Miguel Pesce.
El miércoles, luego de posponer su viaje a Italia, Cristina Fernández de Kirchner recibió durante una hora y media en su despacho del Senado, ubicado en el primer piso del Congreso de la Nación, a su sucesora Villarruel, para coordinar la organización de la Asamblea Legislativa.
«Hablamos de la transición, que será ordenada, respetuosa, donde ella y la persona que designó para la transición nos explicó el funcionamiento del Senado y los próximos pasos a seguir en los siguientes días», comentó Villarruel ante los medios sobre un encuentro del que no trascendió foto.
El jueves, el canciller Santiago Cafiero recibió durante una hora en su despacho a Mondino, para acordar la designación de los equipos técnicos encargados de poner en marcha y ordenar la transición, además de ofrecer la «entrega de información o encuentros que soliciten las autoridades entrantes», indicaron a esta agencia fuentes del Palacio San Martín.
Ese mismo día, la ministra de Trabajo, Raquel Olmos, recibió en su despacho a Omar Yasín, un abogado laboralista que se menciona como secretario de Trabajo del gobierno de Milei; y a Horacio Pitrau, Miguel Ángel Ponte y Gustavo Morón, quienes ocuparán distintos cargos en esa área.
Elecciones
¿Qué significa ser leales?: el pueblo vuelve a salir a buscar su propia historia
A 81 años de la jornada que parió al peronismo, el Día de la Lealtad llega con Cristina presa, un Gobierno que desprecia al Congreso y a la Justicia, y un feminismo que eligió la Ciudad de Buenos Aires para su Encuentro de 2027. La lealtad hoy tiene un nombre: organizarse para que Milei pierda.
El 17 de octubre de 1945, miles de trabajadores y trabajadoras cruzaron el Riachuelo, se lavaron los pies en las fuentes de la Plaza de Mayo y torcieron el rumbo de un país que hasta entonces decidía sin ellos.
No esperaron que nadie les concediera nada. Ese día el pueblo dejó de esperar y salió a buscar su propia historia. Ochenta y un años después, la fecha vuelve a interpelarnos con una pregunta urgente: qué significa ser leales cuando la democracia, los derechos y la propia identidad popular están bajo ataque.

Este Día de la Lealtad no es uno más. Llega con Cristina Fernández de Kirchner, dos veces presidenta de la Nación, cumpliendo prisión domiciliaria tras una condena que representa el fruto más acabado del lawfare de Comodoro Py; con un Gobierno nacional que gobierna por decreto y desprecia la división de poderes; y a menos de un año de unas elecciones presidenciales que definirán si la Argentina sigue por el camino del ajuste, el odio y la crueldad, o si recupera un horizonte de justicia social.
Una lealtad que se conjuga en presente
Este sábado, en el Polideportivo Juan Domingo Perón de González Catán, en La Matanza, el gobernador bonaerense Axel Kicillof encabezó el acto central del PJ provincial junto a la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente Fernando Espinoza. “Acá estamos, querían callarnos y acá estamos, recordando a Evita y Perón en La Matanza, que es la capital del peronismo”, dijo ante la multitud.
El gobernador recordó que aquella gesta “le dio voz a los que no tenían voz, les dio derechos y participación política a los que estaban marginados y excluidos”, sostuvo que Cristina “está injustamente presa por defender nuestras banderas” y planteó el desafío que atraviesa a todo el campo popular: “La lealtad con el pueblo es construir una alternativa que el año que viene termine con esta pesadilla que nos gobierna”. También dejó una definición que debería ordenar el debate de los próximos meses: “Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”.
Un Gobierno que no respeta la democracia
Desde el primer día, Javier Milei eligió gobernar contra las instituciones. Inauguró su gestión con el DNU 70/2023, un megadecreto que pretendió derogar y modificar centenares de normas sin pasar por el Congreso.

Intentó designar por decreto a dos jueces de la Corte Suprema, Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, salteando el acuerdo del Senado, que finalmente rechazó ambos pliegos en abril de 2025.
Vetó la ley de financiamiento universitario y la emergencia en discapacidad, y obligó al Poder Legislativo a insistir con dos tercios para defender lo que la sociedad ya había defendido en las calles.
Llamó al Congreso “nido de ratas” y llegó a decir que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”.
No se trata de exabruptos aislados, sino de un método: degradar a los otros poderes para concentrar el poder en uno solo. Cuando un presidente trata al Parlamento como un estorbo, a la Justicia como una herramienta y a la prensa crítica como un enemigo, lo que está en juego no es una gestión de gobierno, sino la propia arquitectura republicana que tanto dicen defender quienes lo votaron por odio al peronismo.


El odio como herramienta, el antiperonismo como tradición
El antiperonismo no nació con Milei. Tiene una genealogía sangrienta: el bombardeo a la Plaza de Mayo en junio de 1955, el golpe de septiembre de ese año, el decreto 4161 de 1956 que prohibió siquiera pronunciar el nombre de Perón y dieciocho años de proscripción del movimiento mayoritario del país. Cada vez que las élites no pudieron derrotar al peronismo en las urnas, intentaron borrarlo por la fuerza, por decreto o por los tribunales.
Lo nuevo es la escala y el tono. El discurso libertario convirtió el odio en política de Estado: contra los “kukas”, contra los “zurdos”, contra las feministas, contra la diversidad, contra los trabajadores estatales y los jubilados que reclaman. Ese clima no es inocuo. En septiembre de 2022, Cristina sobrevivió a un intento de asesinato frente a su casa, porque el arma no se disparó. Las palabras que deshumanizan preparan el terreno para la violencia que mata, y una democracia que naturaliza el odio termina pagando ese precio.
Las mujeres y disidencias van al centro del poder
Hace apenas cinco días, el 12 de octubre, terminó en Córdoba el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, con más de 150.000 participantes y un centenar de talleres. En el acto de cierre, por decisión unánime, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue elegida como sede del 40° Encuentro en 2027. No es un dato menor: el primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en esa misma ciudad en 1986. Cuatro décadas después, el feminismo vuelve al lugar donde nació, en pleno año electoral, para hacerse oír frente a la Casa Rosada.
La ministra de Mujeres bonaerense, Estela Díaz, lo resumió así: “Es una demostración de que se puede convivir en un espacio con sectores con los que se tienen muchísimas diferencias, construyendo una fuerza para confrontar electoralmente en el 2027”. Esa es exactamente la lección que el campo popular necesita aprender: la unidad en la diversidad no es una consigna, es una condición para ganar.
Las razones para movilizarse sobran. Este Gobierno desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, su ministro de Justicia anunció la intención de eliminar la figura de femicidio del Código Penal y el propio Presidente utilizó el escenario de Davos para atacar al feminismo y a la diversidad, lo que provocó la masiva Marcha Federal Antifascista y Antirracista de febrero de 2025. Para nosotras, el ajuste no es una abstracción macroeconómica: es menos asistencia a víctimas de violencia, menos políticas de cuidado y más trabajo no remunerado sobre las mismas espaldas.
Evita lo entendió antes que nadie. Fue ella quien impulsó el voto femenino en 1947 y organizó a las mujeres como sujeto político con voz propia. El feminismo popular argentino, del Ni Una Menos a la Marea Verde, es heredero de esa tradición. No hay 17 de Octubre sin las mujeres en la Plaza.
2027: la lealtad es organizarse
Decirlo con claridad no es una provocación, es una responsabilidad democrática: Milei tiene que perder en 2027. No por revancha, sino porque un proyecto que desprecia la división de poderes, persigue a opositores, insulta a periodistas, ajusta sobre jubilados, universidades y personas con discapacidad, y convierte el odio en programa de gobierno es incompatible con la Argentina que soñaron quienes se movilizaron aquel 17 de octubre.
Pero la derrota del proyecto libertario no vendrá sola. Exige un peronismo que deje atrás sus internas, que escuche a los movimientos sociales, a los sindicatos, a las juventudes y al feminismo, y que vuelva a ofrecer un horizonte de futuro y no solo una defensa del pasado. La lealtad no es nostalgia: es la decisión colectiva de no volver a esperar que otros escriban nuestra historia. Como en 1945, el pueblo tendrá que salir a buscarla.
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