Política 📢
De Pedro y Máximo Kirchner participan de reunión con intendentes en Quilmes por acto del 25 de mayo
La reunión se realiza en el Centro de Producción Audiovisual «Leonardo Favio» del municipio de Quilmes.
El ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y el diputado Máximo Kirchner, presidente del PJ bonaerense, participan esta tarde de una reunión con intendentes de la Primera y Tercera secciones electorales, con motivo de la organización y convocatoria al acto del 25 de mayo en el que hablará la vicepresidenta Cristina Kirchner, a 20 años de la asunción presidencial de Néstor Kirchner.
La reunión se realiza en el Centro de Producción Audiovisual «Leonardo Favio» del municipio de Quilmes, informaron fuentes partidarias.
Asisten los intendentes Andrés Watson (Florencio Varela), Mariano Cascallares (Almirante Brown), Fernando Moreira (San Martín), Ricardo Curutchet (Marcos Paz), Julio Zamora (Tigre), Ariel Sujarchuk (Escobar), Karina Menéndez (Merlo), Mauro García (General Rodríguez), Gustavo Arrieta (Cañuelas), Juan Ignacio Ustarroz (Mercedes) y Alberto Descalzo (Ituzaingó).
También están Gastón Granados (Ezeiza), Federico Achával (Pilar), Nicolás Mantegazza (San Vicente), Juan Fabiani (Almirante Brown), Gerardo Tarchinale (Punta Indio), Fabián Cagliardi (Berisso), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Lucas Ghi (Morón), Mariel Fernández (Moreno), Mayra Mendoza (Quilmes), Fernando Espinoza (La Matanza) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas).
Además asisten Federico Otermín, presidente de la Cámara de Diputados provincial; el también diputado nacional Julio Pereyra y el presidente del Grupo Provincia, Gustavo Menéndez.
De Pedro se refirió precisamente ayer al acto que se realizará el jueves venidero a las 16.
«Estamos ante un hecho histórico. El jueves tenemos que reventar la plaza. El jueves tenemos que acompañar a la compañera Cristina Fernández de Kirchner», dijo De Pedro en un acto que encabezó en Florencio Varela y que subió a sus redes sociales.
«Así que vamos a caminar cada rincón de la Argentina», señaló, y agregó: «Vamos la juventud argentina, que van a ser los protagonistas de esta campaña».
«¡Fuerza Varela, fuerza compañeros! ¡Gracias Julio, gracias compañero intendente!», señaló el ministro en relación al exintendente varelense Pereyra y al jefe comunal Andrés Watson.
«¡A caminar, a caminar, a caminar! ¡A trabajar, a trabajar, a trabajar!», concluyó De Pedro.
El ministro del Interior visitó hoy, previamente a la reunión en Quilmes, las localidades bonaerenses de Ensenada y Florencio Varela, donde junto al jefe de Gabinete provincial, Martín Insaurralde, y los intendentes locales, Mario Secco y Andrés Watson, respectivamente, entregaron netbooks a estudiantes, en el marco del programa Conectar Igualdad Bonaerense.
Desde las 19, De Pedro participará de un encuentro con representantes la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).
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Dólar 💵
El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado
El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.
El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar
Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.
La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.
El mercado ya descuenta una suba del dólar
Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.
El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.
El ancla que sostiene una macroeconomía frágil
El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.
El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.
La contradicción estructural del modelo
La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.
El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.
Puntos clave
- El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
- El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
- El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
- Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
- Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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