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Reforma laboral: salarios a la baja, sin paritarias y ataque al derecho de huelga como ejes del proyecto libertario

El Gobierno de Milei avanza con una reforma que apunta a desarticular las negociaciones colectivas y atomizar la representación sindical, con el Consejo de Mayo como escenario de una negociación que la CGT rechaza categóricamente.

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El Argentino Diario-Gobierno de Milei avanza con reforma laboral que atomiza paritarias y limita derecho de huelga.
Gobierno de Milei avanza con reforma laboral que atomiza paritarias y limita derecho de huelga.

★ La administración libertaria planea presentar durante las sesiones extraordinarias del Congreso un proyecto de reforma laboral que tiene como ejes centrales la habilitación de acuerdos con pérdida de derechos salariales y la limitación del derecho de huelga. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, quien trabajó durante 35 años como abogado del Grupo Techint, es uno de los principales arquitectos de la iniciativa junto a los ministros de Desregulación, Federico Sturzenegger, y de Economía, Luis Caputo.

La estrategia oficial consiste en utilizar como punto de partida el proyecto presentado por la diputada libertaria Romina Diez, una iniciativa que recicla varios artículos del capítulo laboral del DNU 70/23, que fue suspendido por la Justicia del Trabajo tras un amparo de la CGT en enero de 2024.

La desarticulación de las negociaciones colectivas

El objetivo central de la reforma pasa por atomizar las negociaciones paritarias hasta ahora concentradas en los sindicatos de alcance nacional por rama de actividad. El proyecto prevé dar prioridad a los convenios por empresa o región sobre los acuerdos nacionales, lo que implica la pérdida del poder centralizado que mantienen los sindicatos y empodera a las comisiones internas en las compañías.

Este cambio representa una inversión de la jerarquía normativa vigente: en lugar de que los convenios nacionales establezcan pisos mínimos que no pueden ser perforados por acuerdos de menor alcance, los convenios de ámbito menor (empresa o regionales) se impondrían sobre los convenios de actividad.

Salarios «dinámicos» y aumentos reversibles

Los salarios pasarían de tener un piso obligatorio basado en la evolución inflacionaria a ser un mero indicio de la base de ingresos. El esquema de «salarios dinámicos» que promueve el Gobierno implica un valor general atrasado contra la inflación, con la posibilidad de incorporar premios por productividad o estímulos destinados a trabajadores de mejor rendimiento.

La reforma también incorporaría la noción de subas reversibles o a plazo fijo, que dejarían de ser la base de la siguiente negociación. El secretario Julio Cordero busca que las paritarias se discutan por productividad y por empresa, un modelo similar al implementado en la década de los noventa durante el gobierno de Carlos Menem.

El fin de la irrenunciabilidad de derechos

Uno de los puntos más críticos es la eliminación del principio de irrenunciabilidad, una garantía inherente a la legislación laboral argentina que prohíbe la firma de contratos individuales o colectivos peores que los vigentes. Este criterio asume como constitutiva la desigualdad de fuerzas entre el capital y el trabajo, una distinción que los libertarios rechazan.

Con el fin de esta salvaguarda, se dejaría a las partes «la libertad» para modificar condiciones por otras peores para los asalariados, lo que en la práctica habilitaría acuerdos con pérdida de derechos conquistados.

Limitación de la ultraactividad y cuotas solidarias

El proyecto mantiene la ultraactividad para las denominadas cláusulas normativas que definen condiciones de trabajo, pero las cláusulas obligacionales (como aportes y compromisos de empleadores ante los sindicatos) se caerían al vencimiento del convenio. Para la CGT, esta medida «rompe la paz social y desarticula acuerdos históricos».

En cuanto al financiamiento sindical, el proyecto establecería que no se pueden imponer aportes o pagos a los no afiliados, salvo que lo acepten expresamente, lo que afectaría directamente la estructura financiera de los sindicatos. Mientras Sturzenegger impulsa fervientemente su eliminación, funcionarios como Cordero entienden que esto implicaría una confrontación total con el sindicalismo.

El cerco al derecho de huelga

La reforma insistirá con el contenido del DNU 340/2025 que la CGT logró frenar con un amparo en la Justicia laboral. La jueza Moira Fullana suspendió los artículos 2 y 3 del decreto que ampliaba al máximo las actividades consideradas «esenciales» y establecía una prestación mínima del 75% en una huelga para esos rubros.

La Sala IV de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo confirmó el fallo de primera instancia que suspende el DNU, bajo el argumento de que el Poder Ejecutivo se excedía en sus facultades y vulneraba el principio de división de poderes.

El decreto también creaba una nueva figura, la de «actividades de importancia trascendental», obligadas a garantizar un 50% de prestación ante una medida de fuerza. La CGT señaló que la reforma del régimen legal de la huelga no puede realizarse por decreto sino a través de ley sancionada por el Congreso.

Extensión de jornada y fraccionamiento de vacaciones

Para ambos ítems la reforma prevé flexibilizaciones supuestamente voluntarias mediante acuerdo entre el empleador y el dependiente. Se introduce la figura del banco de horas y la posibilidad de calcular la jornada laboral en base a promedios semanales, pensados para extender hasta 12 horas una jornada que actualmente está limitada a 8 horas diarias.

También se habilita el fraccionamiento de las vacaciones en períodos de al menos 7 días por acuerdo entre las partes. La CGT teme posibles abusos del sector empleador y la virtual eliminación de las horas extra.

La posición de la CGT y el rol del Consejo de Mayo

Gerardo Martínez, líder de la UOCRA, integra el Consejo de Mayo en nombre de la CGT, pero hasta ahora rechazó las principales propuestas del proyecto. En un comunicado, Martínez expresó que «la pretendida reforma laboral que impulsa el Gobierno no es más que la ratificación del Decreto 70/23 en su capítulo laboral, decisión inconsulta que fue oportunamente rechazada por la CGT y judicializada con éxito».

El dirigente de la UOCRA señaló que «en las reuniones del Consejo de Mayo, la CGT expresó un contundente y categórico rechazo a cualquier intento de reforma laboral, mucho menos aquellos inspirados en el decreto 70/23».

El Gobierno quiere que la reforma laboral esté terminada el 15 de diciembre en el Consejo de Mayo para que se debata en las sesiones extraordinarias del Congreso. La nueva conducción de la CGT se reunió para definir la estrategia frente a un texto que, según advierten sus dirigentes, recupera medidas del DNU 70 que el sindicalismo ya rechazó y logró frenar en la Justicia.

Los antecedentes judiciales

El camino de confrontación judicial no es nuevo para esta administración. En enero de 2024, la Cámara Nacional del Trabajo suspendió la reforma laboral incluida en el DNU 70/2023 mediante una medida cautelar a pedido de la CGT. Posteriormente, la Sala de feria de la Cámara del Trabajo declaró inconstitucional toda la reforma laboral del capítulo IV del DNU 70/2023.

Los fallos argumentaron que no sólo no había impedimento para que sesionara el Congreso, sino que cuatro días antes de que el DNU entrara en vigencia ya había empezado el período de sesiones extraordinarias convocadas por el Presidente, por lo que no se daban los requisitos excepcionales para que el Ejecutivo ejerciera funciones legislativas.

El presidente Javier Milei imaginó el proyecto como un atajo para incorporar a la formalidad a cerca de 8 millones de trabajadores que están en la economía informal, como paso previo antes de avanzar con una reforma tributaria. Sin embargo, Gerardo Martínez subrayó que el capítulo laboral del acuerdo con Estados Unidos establece que Argentina debe prohibir la importación de productos fabricados con trabajo forzoso y reforzar el cumplimiento de leyes laborales, lo que podría contradecir convenios de la OIT sobre libertad sindical y derecho de huelga.

Puntos clave de la reforma laboral libertaria:

  • Desarticulación de paritarias nacionales: prioridad de convenios por empresa o región sobre acuerdos nacionales
  • Salarios «dinámicos»: aumentos atados a productividad individual y no a inflación, con posibilidad de subas reversibles
  • Fin de la irrenunciabilidad: habilitación de acuerdos con pérdida de derechos
  • Limitación de ultraactividad: caída de cláusulas obligacionales al vencimiento de convenios
  • Restricción del derecho de huelga: 75% de prestación mínima en servicios esenciales, 50% en actividades de «importancia trascendental»
  • Jornada extendida: bancos de horas que permitirían jornadas de hasta 12 horas
  • Fraccionamiento de vacaciones: períodos de al menos 7 días con supuesto acuerdo de partes
  • Cuotas solidarias: eliminación de aportes obligatorios de no afiliados

Tecnología & Ciencia 📡

Argentina aprende con IA, pero el 59% tuvo problemas para aplicar lo aprendido

El 93% de los profesionales argentinos ya usa inteligencia artificial para aprender, lo que ubica al país en el primer puesto junto a Polonia entre nueve mercados. Sin embargo, solo el 33% recibe financiamiento de su empleador y la brecha entre aprender y aplicar es la más ancha del relevamiento, según el Informe del Progreso de Preply.

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El 93% usa IA para aprender, pero casi 6 de cada 10 tuvo problemas para aplicar lo aprendido.

Argentina es el país con más profesionales que tropiezan al aplicar lo que aprenden (59%, frente al 49% global) y, a la vez, uno de los que declara mayor satisfacción con su propio progreso: 8,3 sobre 10. La contradicción atraviesa un estudio que muestra cuánto se usa la inteligencia artificial para formarse y cuán poco alcanza eso para transformar el conocimiento en habilidades concretas.

El dato surge del Informe del Progreso de Preply, la plataforma de clases particulares online, un relevamiento sobre más de 5.000 profesionales en actividad de nueve países que analizó cómo la tecnología cambia la experiencia de aprendizaje. Su principal conclusión es una desconexión entre la actividad de aprendizaje y la capacidad de aplicar esos conocimientos en situaciones reales.

Un récord de adopción que no garantiza progreso

El 93% de los profesionales argentinos encuestados ya utiliza herramientas de IA como parte de su aprendizaje: el 29% recurre a ellas semanalmente y el 22% de manera ocasional. Con esos niveles, Argentina comparte con Polonia el primer lugar en adopción de IA para aprender, mientras que Estados Unidos y Japón registran los niveles más bajos, con un 85%.

Las áreas donde los argentinos buscan desarrollar nuevas habilidades reflejan esa lógica: Data Science e IA (29%), idiomas extranjeros para el trabajo (24%), marketing y marketing digital (22%), finanzas y contabilidad (19%) y economía (15%). Las motivaciones están ligadas al empleo: el 36% aprende para mejorar su desempeño en su rol actual y el 33% para mantenerse competitivo en el mercado laboral. Otros objetivos incluyen acceder a posiciones de mayor jerarquía, iniciar un emprendimiento o desarrollar un proyecto paralelo.

A nivel global, el uso de IA para aprender también cambia según el escalafón: el 47% de los líderes senior la usa a diario, frente al 35% de los managers junior y middle managers y el 31% de los empleados sin roles de gestión. Los líderes senior, además, tienen casi el doble de probabilidades de querer que la IA conduzca su proceso de aprendizaje: 16%, contra entre 8% y 10% en los otros grupos.

La “brecha de progreso”: se estudia más, se aplica menos

La investigación bautizó esa tensión como “The Progress Gap” (la brecha de progreso): la distancia entre el avance que las personas sienten que logran mientras aprenden y la confianza que tienen para aplicar esas habilidades en la vida real. Contar con más recursos para aprender no significa necesariamente aprender mejor.

El fenómeno no es solo argentino. A nivel global, el 76% afirma dedicar hoy más tiempo a aprender que hace dos años, pero el 52% reconoce que ese mayor esfuerzo no siempre se traduce en mejores resultados. La Generación Z ilustra el problema: tiene un 92% de adopción de IA, pero el 71% siente que dedica mucho tiempo a aprender sin mejorar (contra el 56% de la Generación X) y el 57% tuvo dificultades para aplicar lo aprendido en la vida real (contra el 40% de la Generación X).

Pese a todo, el 75% de los profesionales encuestados afirma preferir una experiencia de aprendizaje que combine IA y experiencia humana para progresar a largo plazo.

Argentina se forma con IA, pero sus empresas son las que menos invierten en aprendizaje

Solo el 33% de los profesionales argentinos afirma que su aprendizaje es financiado total o parcialmente por su empleador, frente al 51% a nivel global. El 30% financia su formación por cuenta propia y el 36% recurre exclusivamente a recursos gratuitos. Argentina combina así una de las mayores adopciones de IA para aprender con el nivel más bajo de inversión empresarial en aprendizaje entre los mercados relevados.

La lectura que habilitan los números es que el esfuerzo de actualización recae en buena medida sobre el propio trabajador, que se capacita con herramientas gratuitas o con su bolsillo, mientras las empresas aportan menos que en el resto de los países analizados.

Capítulo especial: de la IA que responde a los agentes que ejecutan

La conversación sobre inteligencia artificial ya no se agota en chatbots para aprender o redactar. La llamada IA agéntica propone sistemas capaces de coordinar acciones, razonar sobre la información disponible y tomar decisiones dentro de reglas definidas, a diferencia de la automatización tradicional, que resuelve una tarea aislada como copiar datos entre sistemas o validar campos.

Fernanda Velázquez, socia líder de Operate de Deloitte Cono Sur, explicó la diferencia con el caso de la incorporación de personal. Un bot tradicional puede leer un contrato y extraer el nombre, la fecha de ingreso o el área de destino; un esquema con agentes puede registrar al nuevo empleado en recursos humanos, coordinar con tecnología la entrega de equipos y preparar la información para la liquidación de haberes. Para la ejecutiva, el salto consiste en dejar de automatizar tareas sueltas para rediseñar procesos completos.

El entusiasmo ya llegó al discurso comercial local. Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina, sostuvo en julio que “la IA agéntica va a cambiar radicalmente cómo consumimos”.

Mucho pilotaje, pocos resultados

Los datos disponibles enfrían la promesa. El “Observatorio Agentic AI 2026” de NTT Data, elaborado a partir de entrevistas con 130 directivos de grandes compañías de España y América Latina (no es un recorte exclusivo de Argentina), reveló que el 59% de las organizaciones iberoamericanas opera con pilotos dispersos y sin conexión con los procesos centrales del negocio, y que solo el 3,8% logró un despliegue industrial. El 58% de las empresas considera que el impacto global de la IA agéntica en su organización es bajo, y apenas el 4% reporta un retorno financiero real.

  • El 79% de los agentes desarrollados no está conectado al núcleo del negocio.
  • Solo el 10% de las iniciativas cuenta con patrocinio directo de los CEO.
  • El 40% de los directivos reconoce que no logra construir un caso económico sólido para justificar la implementación.
  • El 66% de las empresas destina menos del 5% de su presupuesto de TI a IA agéntica.

El informe concluye que el problema no es tecnológico ni presupuestario, sino organizacional. Pablo Saez, Head de Data y Analytics de NTT Data para Iberoamérica, planteó que la IA agéntica necesita su propio presupuesto, un responsable definido dentro de la compañía y un lugar en la mesa del CEO.

En la misma línea, un informe de Harvard Business Review Analytic Services, impulsado por Deloitte, advierte que hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, por la distancia entre la ambición de las empresas y su preparación real para cambiar procesos, datos, sistemas y formas de gestión. Velázquez alertó que las compañías que solo buscan reducir costos tratan esta tecnología como una tercerización tradicional, sin resolver la “deuda” de procesos, datos, sistemas heredados y resistencia cultural, y que sin gobernanza sólida la ventaja competitiva es efímera.

El cruce de ambos estudios deja una tensión que el discurso de la innovación suele esquivar: los trabajadores argentinos adoptan la IA a un ritmo récord y financian en buena medida su propia capacitación, mientras que en las empresas de la región los proyectos de agentes y automatizaciones avanzan con baja conexión al negocio, escaso patrocinio ejecutivo y retornos que todavía no aparecen. En los resultados conocidos de los estudios sobre IA agéntica no figura una medición del efecto de estas automatizaciones sobre el empleo ni sobre las condiciones de trabajo, un debate que sigue abierto.

Lo que tenés que saber:

  • El 93% de los profesionales argentinos usa IA para aprender, igual que Polonia y por encima del 85% de Estados Unidos y Japón (Informe del Progreso de Preply, más de 5.000 profesionales de nueve países).
  • El 59% tuvo dificultades para aplicar una habilidad aprendida en la vida real, frente al 49% global, el porcentaje más alto del relevamiento.
  • Solo el 33% tiene su formación financiada total o parcialmente por el empleador, contra el 51% global.
  • El 58% de las empresas iberoamericanas relevadas por NTT Data considera bajo el impacto de la IA agéntica y solo el 4% reporta retorno financiero real.
  • Hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, según un informe de Harvard Business Review Analytic Services impulsado por Deloitte.
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