Buenos Aires
Ex Combatientes calificaron a Garro como «negacionista»
El titular del Ejecutivo de La Plata inauguró un monolito en el que figuran dos militares torturadores de soldados.
Veteranos y ex combatientes de la ciudad de La Plata participaron hoy de un desfile que buscó recrear la bienvenida que debieron recibir hace 40 años los soldados que lucharon en Malvinas durante el conflicto con Gran Bretaña, una ceremonia enmarcada en la controversia que causó la colocación de una placa de reconocimiento en la que figuran dos militares acusados de haber torturado a conscriptos en las islas.
Encabezados por familiares de los soldados caídos que portaban sus fotos y sostenían una enorme bandera argentina, la columna partió pasado este mediodía desde la rambla de la Catedral platense en calles 51 y 14, y culmino en la Plaza Islas Malvinas donde, fue recibida por la Banda de del Regimiento 7 de Infantería del Ejército.
«Este recibimiento tiene un gran valor para nosotros, no solo para quienes pudimos regresar con vida, sino para quienes dejaron todo en las Islas Malvinas» expresó a Télam Marcelo Berteri, soldado que combatió en la batalla de Monte Longdon.
El ex combatiente valoró que este reconocimiento y consideró que se trata de un homenaje que «llega a lo más profundo e invaluable» para los familiares de los caídos.
Al respecto, Julio Cesar Ortiz, hermano del soldado conscripto Carlos Alberto Hornos, reconoció la emoción por el reconocimiento y aseguró que «era algo que esperaba, por todos quienes quedaron allá», en las islas.
En la convocatoria, que contó con la participación de cientos de vecinos platenses, se hicieron presentes varios funcionarios del gobierno municipal, el Arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández y representantes representantes de la Casa del Ex Combatiente (CEMA).
«Hoy transcurridos 40 años de ese regreso, contemplamos la necesidad de recrear aquello que no sucedió. Muchos soldados no sabían a qué iban, fueron engañados, pero fueron con el corazón en la Patria y quisieron darlo todo», manifestó el Arzobispo Fernández, quien agregó que «ojalá que cada vez que pasemos por este lugar, este soldado nos despierte una vez más el amor por la Patria».
El reconocimiento y recreación del regreso de los veteranos y ex combatientes se enmarca en la culminación de una serie de actividades que impulsó desde el pasado 2 de abril, bajo la premisa de reflexionar y construir memoria sobre el conflicto bélico de 1982.
LA POLÉMICA CON GARRO
En este marco, el pasado 9 de julio fue colocado un monolito con una placa conmemorativa con los nombres de soldados caídos, entre los cuales se encuentran los nombres del subteniente Juan Domingo Baldini y el cabo Darío Rolando Ríos , acusados de cometer torturas y abusos contra sus subordinados en Malvinas.
Así lo denunciaron el Centro de Excombatientes de Islas Malvinas (Cecim) , la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y otros organismos de derechos humanos, y en Concejo Deliberante de La Plata pidió esta semana que el Ejecutivo comunal que encabeza Julio Garro (Juntos por el Cambio) brinde explicaciones sobre la inclusión de los nombres de estos dos militares en esa placa.
El secretario de Derechos Humanos del Centro de Ex Combatientes Cecim La Plata, Ernesto Alonso, calificó como «negacionista» a Garro por patrocinar ese homenaje.
«Hay una postura negacionista. No podemos permitir que en los nombres donde aparecen nuestros compañeros que murieron en Malvinas aparezcan los de estas personas», remarcó el referente del Cecim de La Plata.
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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