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Elecciones

Tolosa Paz celebra que se hayan fijado «reglas claras» para la participación en Unión por la Patria

«Seguimos construyendo hacia adelante un frente que incluya a todos. Nos vemos en agosto en una contienda que, para mí, va a darle una victoria a Daniel Scioli para que sea candidato a Presidente. Desde ese mismo día vamos a trabajar, con todos los compañeros que se presenten», afirmó Tolosa Paz.

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La ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, aseguró hoy que junto al embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, trabajan en «la construcción de un frente que incluya a todos» los sectores del peronismo, y celebró que tras el cierre para la presentación alianzas electorales se hayan fijado «reglas claras» de participación en Unión por la Patria (UP), la nueva designación de la coalición que representará al oficialismo en los comicios de este año.

«Seguimos construyendo hacia adelante un frente que incluya a todos. Nos vemos en agosto en una contienda que, para mí, va a darle una victoria a Daniel Scioli para que sea candidato a Presidente. Desde ese mismo día vamos a trabajar, con todos los compañeros que se presenten», afirmó en declaraciones a Radio 10 Tolosa Paz sobre la competencia interna que oficialismo tendrá en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias (PASO) del próximo 13 de agosto.

La ministra sostuvo que «para construir una gran mayoría» es importante mantener «una actitud de dialogo y no de enojo» y consideró que la presentación del frente electoral bajo el nombre de UP fue «un enorme paso para democratizar» el espacio oficialista.

«Se lograron consensuar reglas de juego. Teníamos que lograr el consenso para que la formula presidencial se elija con el voto popular. Había sectores que querían tener candidatos únicos y eso para nosotros era achicar la posibilidad del triunfo electoral. Anoche terminamos con ese debate», sostuvo la funcionaria.

Sobre el comunicado del Partido Justicialista (PJ) bonaerense que criticó la «amenaza de judicializar» la discusión sobre los pisos mínimos para la conformación de las listas de candidatos, la ministra sostuvo que no «le gusto en lo personal el tono» que tuvo ese texto de la fuerza que encabeza el diputado nacional Máximo Kirchner.

«Costó, pero finalmente se aceptó una propuesta que era razonable», señaló Tolosa Paz sobre ese documento en el cual se informa la aceptación de los requisitos pedido por Scioli para aceptó el piso de legisladores pedido por el espacio de Scioli para participar de una interna en el distrito bonaerense.

«Veníamos de dos días de encuentros y charlas para instrumentar esta acta constitutiva del frente UP y había distintas miradas. Nosotros queríamos que se respetara la carta orgánica del PJ que históricamente tiene un piso del 25 por ciento para la minoría», añadió la ministra.

Tolosa Paz reveló que habló ayer del tema con Máximo Kirchner, y que le dio «la certeza de que tomó la decisión de no poner ninguna traba» y que charlaron «sobre el tono del documento».

«Hay un enojo y una situación que fue reflejada en el tono del documento, pero siempre está abierta la posibilidad al dialogo», remarcó.

La funcionaria añadió que sigue «construyendo dialogo permanente» con el diputado nacional porque «es el presidente del partido de la provincia», donde milita y presentará «una opción de cara a la elección del 13 de agosto».

«Tenemos PASO, (pre) candidaturas y un programa de gobierno y queremos ampliar el frente. Queda todavía saber contra quien vamos a competir. Las diferencias las tengo con la oposición no con mis compañeros. Tenemos matices que queremos saldarlas de cara a la ciudadanía. Insisto que tenemos que hablar, construir política, lo que no implica pensar lo mismo», completó.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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