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Cambio climático

El Niño recién comienza: cómo sigue el clima en la Ciudad

La Organización Meteorológica Mundial confirmó que el fenómeno alcanzará su punto máximo en diciembre y se extenderá hasta mediados de 2027. En la región pampeana, expertos advierten que las obras hidráulicas no alcanzan si no hay planificación urbana, gestión del riesgo y un Estado presente.

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Temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta, alteración de las pautas de precipitación y un riesgo creciente de sequías e inundaciones en diversas regiones: ese es el escenario que proyecta la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para los próximos meses. El organismo confirmó este jueves que el fenómeno El Niño seguirá intensificándose antes de alcanzar su punto álgido en diciembre de 2026 y que sus efectos se prolongarán durante los primeros tres o cuatro meses de 2027.

La información surge del boletín mensual de la OMM correspondiente al trimestre octubre-noviembre-diciembre, publicado el 8 de octubre de 2026. El episodio se desarrollará en su fase catalogada como «muy fuerte», con temperaturas superficiales del océano Pacífico que escalarán a niveles récord, sobre todo en su sector tropical y oriental.

Un fenómeno que ya condiciona economías y ecosistemas

Desde la OMM advirtieron que este Niño «influirá en los patrones climáticos y tendrá un impacto en las economías, los ecosistemas y las comunidades de todo el mundo«. La advertencia no es menor para una Argentina que históricamente alterna entre la sequía extrema y las inundaciones devastadoras según el ciclo climático dominante. La fase muy fuerte del fenómeno implica que ninguna región del país puede descartar impactos severos en su sistema productivo y en la vida cotidiana de sus comunidades, desde el norte subtropical hasta la Patagonia.

La región pampeana: mucho más que una cuestión de obras

En ese marco, el investigador de la Fundación Tejido Urbano, Matías Araujo, planteó una lectura que va más allá de la obra hidráulica. Araujo señaló que las inundaciones son un fenómeno recurrente en buena parte de la región pampeana, pero que sus consecuencias dependen de múltiples factores que exceden la cantidad de lluvia: la exposición de la población, las condiciones previas de vulnerabilidad y la capacidad institucional para prevenir, responder y recuperarse.

«Las obras hidráulicas pueden contribuir a reducir la amenaza, pero no eliminan por sí solas el riesgo», sostuvo Araujo. Y amplió el diagnóstico: «La expansión urbana sobre áreas inundables, los cambios en los usos del suelo, la pérdida de superficies de amortiguación y las condiciones socio-habitacionales también inciden sobre la magnitud final del impacto». La misma precipitación no produce el mismo daño en todos los territorios: los barrios populares construidos sobre humedales rellenos, los asentamientos sin saneamiento formal y las zonas con déficit habitacional acumulan una vulnerabilidad que ningún canal alivia.

Araujo fue contundente al señalar que el impacto de una inundación continúa mucho después de que el agua baja. «La pérdida de viviendas, bienes e ingresos puede generar efectos prolongados sobre los hogares, especialmente entre aquellos con menor capacidad de ahorro o protección. Al mismo tiempo, el Estado debe reconstruir infraestructura, reponer servicios y destinar recursos extraordinarios a asistencia y recuperación», advirtió.

Sin Estado presente, no hay solución técnica que alcance

La propuesta del investigador es integral: combinar infraestructura hidráulica tradicional con reservorios, áreas de amortiguación, superficies permeables y soluciones basadas en la naturaleza, pero también intervenir sobre el crecimiento urbano, proteger áreas de reserva y evitar que continúe creciendo la exposición de población e infraestructura en zonas inundables. La ecuación no cierra si el Estado se retira del territorio.

A esto se suma una dimensión institucional que en el contexto de ajuste libertario adquiere una carga política concreta: la necesidad de contar con monitoreo hidrometeorológico, mapas de riesgo actualizados, sistemas de alerta temprana, ordenamiento territorial, Defensa Civil activa, planes de emergencia y mecanismos de coordinación entre municipios, la Provincia y los organismos de cuenca. Ninguno de esos recursos se sostiene con un Estado desfinanciado y desguazado.

Lo que tenés que saber de “El Niño”

  • La OMM confirmó que El Niño alcanzará su pico máximo en diciembre de 2026 y se extenderá hasta el segundo trimestre de 2027.
  • El episodio se desarrollará en fase «muy fuerte», con temperaturas superficiales del Pacífico en niveles récord.
  • El fenómeno eleva el riesgo de sequías e inundaciones en la Argentina y altera los patrones de precipitación a escala global.
  • El investigador Matías Araujo advirtió que la vulnerabilidad social y la expansión urbana sobre áreas inundables determinan el impacto real de las lluvias, más allá de las obras.
  • La respuesta efectiva requiere planificación estatal integral: no solo infraestructura, sino también ordenamiento territorial, sistemas de alerta y protección de los sectores más expuestos.

Cambio climático

Alerta por la crecida del río Paraná: Yacyretá anticipa cuándo comenzaría a bajar el nivel del agua

Después de varias semanas con registros superiores a los valores habituales, las proyecciones hidrológicas muestran un cambio en la tendencia. Ituzaingó y Ayolas continúan con niveles elevados y los especialistas advierten sobre posibles nuevas crecidas durante el verano.

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El río Paraná atraviesa un período de niveles elevados que mantiene en alerta a las poblaciones ribereñas de Argentina y Paraguay. Sin embargo, las últimas proyecciones de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) muestran una posible estabilización de los caudales y anticipan un descenso gradual hacia el próximo fin de semana.

De acuerdo con el informe hidrológico difundido el martes 27 de octubre, actualmente ingresan a la central hidroeléctrica alrededor de 33.500 metros cúbicos de agua por segundo.

Las estimaciones indican que durante los próximos días los registros podrían mantenerse dentro de un rango de entre 33.000 y 35.000 metros cúbicos por segundo.

Aunque los valores continúan siendo elevados, la ausencia de precipitaciones importantes en distintos sectores de la cuenca durante el período analizado permite proyectar un comportamiento más estable del río.

Los caudales del Paraná llegaron a duplicar los valores habituales

El comportamiento del río durante los últimos meses estuvo marcado por un incremento considerable del volumen de agua que llega a Yacyretá.

Los registros oficiales muestran una diferencia significativa respecto de los promedios históricos:

  • Septiembre: los caudales superaron en un 37% los valores habituales.
  • Octubre: la diferencia llegó aproximadamente al 100%.
  • Actualidad: los ingresos se ubican cerca de los 33.500 metros cúbicos por segundo.

Esto significa que durante octubre el volumen de agua recibido por la central prácticamente duplicó el promedio histórico correspondiente a ese período.

Las precipitaciones registradas en diferentes sectores de la cuenca del Paraná explican buena parte de este comportamiento.

Para los días comprendidos entre el martes 27 y el viernes 30 de octubre, las previsiones no contemplaban lluvias de relevancia hidrológica, un factor que favorece las perspectivas de estabilización.

Cómo trabaja Yacyretá para anticipar las crecidas del río Paraná

El seguimiento del Paraná requiere analizar distintos factores que influyen sobre el comportamiento del agua. No alcanza con observar las precipitaciones registradas cerca de la represa, ya que el río recibe aportes de diferentes regiones de su extensa cuenca.

También incide la operación de las centrales hidroeléctricas ubicadas aguas arriba.

Por ese motivo, el Sector Hidrología del Departamento Técnico de Yacyretá realiza controles permanentes sobre las lluvias, los caudales y las alturas del río.

Con esa información meteorológica e hidrológica, los especialistas elaboran pronósticos de corto plazo para anticipar posibles variaciones y brindar información a las autoridades y comunidades ribereñas.

Desde el inicio del incremento sostenido de los caudales, la entidad ya emitió 11 alertas precautorias para comunicar anticipadamente la evolución prevista del Paraná.

Qué función cumplen los vertederos de Yacyretá durante una crecida

La central hidroeléctrica cuenta con estructuras especiales de descarga denominadas vertederos, que permiten evacuar el agua que supera la capacidad de procesamiento de las turbinas.

Estas instalaciones cumplen una función importante durante los períodos de crecida, porque permiten gestionar el volumen de agua que atraviesa la infraestructura.

Su operación busca atenuar, dentro de las posibilidades técnicas de la represa, los picos de las crecidas y regular el paso del agua hacia las zonas ubicadas aguas abajo.

El monitoreo de estas condiciones resulta fundamental tanto para el funcionamiento energético de Yacyretá como para la planificación de medidas preventivas en las poblaciones cercanas.

Ituzaingó y Ayolas siguen en alerta pese a la posible bajante

Aunque las proyecciones muestran una tendencia más estable, los niveles del Paraná todavía permanecen por encima de los umbrales de referencia en localidades próximas a la represa.

La situación requiere especial atención en Ituzaingó, Corrientes, y Ayolas, Paraguay.

El río Paraná mantendrá su altura en la localidad de Ituzaingó | Corrientes Hoy

Ituzaingó, Corrientes

4,31 m

Altura registrada el martes a las 12:30

  • Nivel de alerta: 3,50 metros.
  • Nivel de evacuación: 4 metros.
  • Previsión: entre 4,10 y 4,30 metros.
Ayolas: descenso gradual del río Paraná podría variar por precipitaciones - Nacionales - ABC Color

Ayolas, Paraguay

6 m

Altura aproximada del río

  • Los registros continúan cerca de los 6 metros.
  • Se prevé un descenso gradual.
  • Los niveles siguen por encima de los umbrales de alerta e inundabilidad.

En ambos sectores, las autoridades mantienen el seguimiento de la evolución del río debido a que los registros todavía se encuentran por encima de los valores considerados de referencia.

Las estimaciones difundidas por Yacyretá llegan hasta el viernes 30 de octubre y pueden modificarse según las precipitaciones y los caudales que ingresen desde las regiones ubicadas aguas arriba.

El Niño podría provocar nuevas crecidas entre noviembre y enero

Más allá de la posible estabilización inmediata, las proyecciones hidrológicas también contemplan un escenario de atención para los próximos meses.

Los especialistas advierten que las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño podrían favorecer nuevos episodios de aguas altas durante el período comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

Por ese motivo, el seguimiento de las precipitaciones y los caudales continuará siendo fundamental para anticipar cambios en el comportamiento del Paraná.

Aunque las previsiones para el cierre de octubre muestran una tendencia hacia la estabilización, las localidades ribereñas deberán continuar atentas a los avisos y actualizaciones de los organismos técnicos.

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