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Máximo Kirchner llamó a elecciones del PJ en una fecha de alto simbolismo

Esta propuesta surge en vísperas de una reunión clave del partido, programada para el próximo martes. La fecha elegida, el 17 de noviembre, el conciencia con el Día de la Militancia peronista.

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El Argentino Diario-Máximo Kirchner.

En un comunicado difundido en redes sociales, Máximo Kirchner, diputado nacional y líder del PJ bonaerense, planteó la convocatoria a elecciones para el 17 de noviembre. Esta propuesta surge en vísperas de una reunión clave del partido, programada para el próximo martes.

Un llamado a la coincidencia electoral

Kirchner propone que los comicios partidarios nacionales coincidan con la elección para suceder a Alberto Fernández al frente del partido. Argumenta que la masiva concurrencia a las urnas sería más factible si se llevan a cabo en una misma jornada. En este sentido, destaca que el PJPBA que preside representa el 37,32% del padrón nacional, subrayando la necesidad operativa de esta coincidencia electoral.

Simbolismo en la elección de la fecha

La elección del 17 de noviembre carga con un fuerte simbolismo al ser el Día de la Militancia peronista. Esta fecha recuerda el regreso de Juan Domingo Perón a Argentina en 1972, tras más de 17 años de proscripción. El comunicado de Kirchner resalta este aspecto histórico, enfatizando la importancia del compromiso y la participación activa del peronismo.

Confianza en la participación y el debate

Kirchner expresa confianza en que esta convocatoria generará un amplio debate y una demostración de participación del peronismo, tanto a nivel provincial como nacional. Hace referencia al compromiso histórico del peronismo en la defensa de los intereses del pueblo trabajador y destaca la importancia de interpretar y responder a las demandas de la sociedad.

Comunicado de Máximo Kirchner completo:

Al asumir la presidencia del PJPBA por pedido de la inmensa mayoría de los y las intendentes —convalidada por la votación de los congresales—, expresé la intención de que quien me sucediera en la responsabilidad fuese producto del voto de los afiliados y afiliadas.

En este sentido y atento a la propuesta realizada por el Consejo Nacional del Partido Justicialista, en cumplimiento de lo resuelto por el congreso partidario para que se convoque a elecciones nacionales de las autoridades, propondré en la próxima reunión del Consejo provincial que el 17 de noviembre del corriente año se lleve adelante la elección que permita elegir sus autoridades.

El PJPBA que tengo el honor de presidir representa el 37,32% del padrón total nacional. Por lo tanto, no solo es adecuado, sino operativamente necesario hacer coincidir los actos electorales en una misma jornada, promoviendo la masiva concurrencia a las urnas para elegir qué destino debe asumir el partido a nivel nacional y provincial.

Como siempre, y con la misma convicción con que muchos y muchas peronistas nos opusimos al desastroso acuerdo con el FMI que impactó en la economía, limitó nuestra soberanía, empeoró las condiciones materiales de nuestro pueblo trabajador —entre otras consecuencias—, constituyendo la base para la derrota electoral en 2023, confiamos en que esta convocatoria implicará una enorme demostración de debate y participación del peronismo bonaerense y a nivel nacional, para interpretar y llevar adelante las demandas de nuestra sociedad.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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