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Política 📢

Cinismo libertario: Adorni calificó como “terrorismo” los incidentes que provocaron infiltrados policiales en el Congreso

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, formalizó una denuncia penal contra manifestantes, omitiendo que agentes encubiertos desataron la violencia. La jugada judicial se produce mientras crecen las evidencias de la operación policial.

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★ El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció este miércoles que el Gobierno presentó una denuncia por terrorismo contra quienes participaron de los incidentes frente al Congreso durante la movilización contra la reforma laboral, en un giro que busca judicializar la protesta social y desviar la atención de las denuncias sobre infiltrados policiales que provocaron la violencia.

«Atacar al Congreso de la Nación y agredir a las fuerzas de seguridad es un delito grave contra el orden constitucional», señaló Adorni en un mensaje difundido en la red social X (ex Twitter). El funcionario agregó: «El Gobierno nacional ha denunciado por terrorismo a los responsables de los ataques. El que las hace, las paga. Fin».

Con su conocido estilo hilarante, Hermana Beba muestra en su video-reacción publicado en Instagram lo sucedido en el Congreso, en las imágenes que acompañan su comentario se puede ver el atraque al vallado policial por parte de cuatro infiltrados de las fuerzas de seguridad actuando coordinados (supuestos manifestantes terroristas), a los que los chorros de los carros hidrantes y los gases lacrimógenos no los afectaban. “Hagan su trabajo”, pide con humor tragicómico, y remata al decir: “Hagan de cuenta que son jubilados”, quienes son reprimidos sistemáticamente cada miércoles en marchas completamente pacíficas.

La contradicción entre el relato oficial y los hechos documentados

La denuncia anunciada por Adorni se produce apenas horas después de que este medio y otros cronistas documentaran la presencia de agentes de civil vestidos como manifestantes que fueron vistos manteniendo conversaciones con uniformados en la zona del Congreso antes de los incidentes.

Según pudo confirmar este medio, los infiltrados se mezclaron entre los manifestantes pacíficos y, de manera completamente coordinada y organizada, comenzaron a arrojar piedras, bombas Molotov, fuegos artificiales y maderas contra la policía cuando la movilización alcanzó cierta masividad.

La operación de provocación desencadenó la represión con balas de goma, gases y camión hidrante, que dejó un saldo de dos detenidos. Los encapuchados utilizaron planchas de madera estratégicamente dispersadas por la zona como escudos, en lo que diversas fuentes consultadas por este medio describieron como una acción planificada para desalentar la protesta sindical.

El cinismo de criminalizar lo que el propio Gobierno provocó

La decisión de denunciar por «terrorismo» a manifestantes resulta particularmente contradictoria si se considera que, según las evidencias recogidas en el lugar, fueron agentes del propio Estado los que provocaron los incidentes que ahora el Gobierno utiliza como argumento para judicializar la protesta.

Organizaciones de derechos humanos consultadas por este medio que pidieron reserva de identidad señalaron que la figura de terrorismo es desproporcionada para calificar incidentes en una manifestación, y que su uso responde a una estrategia de criminalización de la protesta social.

La movilización había sido convocada por la CGT y las dos CTA con un cese de actividades desde las 13 horas para rechazar la reforma laboral que el Gobierno impulsa en el Senado, un proyecto que modifica las condiciones de contratación y despido, amplía el período de prueba, reduce indemnizaciones y flexibiliza los convenios colectivos.

La escalada retórica del Gobierno

La denuncia de Adorni se enmarca en la ofensiva comunicacional que el Gobierno desplegó tras los incidentes. El presidente Javier Milei, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y el ministro del Interior Diego Santilli salieron a las redes sociales a calificar de «delincuentes organizados» a los manifestantes, en un intento por desviar el foco de las denuncias sobre la operación de infiltración policial.

El uso de la figura de terrorismo eleva la apuesta judicial del Gobierno y busca instalar un relato de amenaza al orden constitucional que contrasta con el carácter pacífico de la convocatoria sindical y con las evidencias sobre quiénes iniciaron efectivamente la violencia.

Puntos clave:

• El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, anunció una denuncia por terrorismo contra manifestantes tras los incidentes en el Congreso

• Cronistas documentaron que agentes de civil vestidos como manifestantes provocaron la violencia de manera coordinada

• Los infiltrados se mezclaron entre los manifestantes pacíficos y arrojaron piedras, bombas Molotov y fuegos artificiales

• La denuncia por terrorismo se produce mientras el Gobierno intenta desviar el foco de la operación policial documentada

• La CGT y las CTA habían convocado a la movilización pacífica contra la reforma laboral que debate el Senado ★

Geopolítica 🌎

El gran “aliado” de Milei quiere cerrar el comité de la ONU donde se trata Malvinas

Washington planteó el 15 de octubre ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General que el C-24 termine su mandato y calificó parte de su trabajo como un derroche. El pedido llega del principal aliado de Javier Milei y apunta a uno de los pocos foros donde la Argentina obtiene respaldo a su reclamo de soberanía.

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El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.
Estados Unidos quiere cerrar el comité de la ONU donde la Argentina reclama por Malvinas.

El principal socio internacional del Gobierno de Javier Milei pidió desmontar uno de los pocos foros de las Naciones Unidas donde la Argentina consigue, año tras año, resoluciones que reconocen la disputa de soberanía por Malvinas.

La representación de Estados Unidos formuló el planteo el 15 de octubre ante la Cuarta Comisión (Política Especial y de Descolonización) de la Asamblea General de la ONU, en una sesión en la que ese cuerpo aprobó más de veinte proyectos de resolución y una decisión, según consta en el comunicado GA/SPD/841 del organismo. De acuerdo con ese documento, el representante estadounidense pidió poner fin al mandato del Comité Especial de Descolonización (C-24) y describió algunas de sus actividades como un “despilfarro de recursos”. Washington también cuestionó los costos del comité y sostuvo que dejó atrás el propósito para el que fue creado.

Un foro clave para el reclamo argentino

El C-24 fue creado en 1961 por la Asamblea General para velar por la aplicación de la resolución 1514 (XV), la declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. Examina cada año las 17 situaciones coloniales aún pendientes, entre ellas la Cuestión Malvinas, y adopta resoluciones que instan a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva. Es el ámbito donde cada año queda registrada la existencia de una disputa de soberanía entre Buenos Aires y Londres.

El canciller Pablo Quirno expuso ante el comité el 25 de junio de 2026 y sostuvo que en las islas no existe un pueblo colonizado sino una población británica implantada por la potencia ocupante. Antes lo hicieron sus predecesores Gerardo Werthein, el 19 de junio de 2025, y Diana Mondino, el 18 de junio de 2024, que también reclamaron la reanudación de las negociaciones bilaterales.

Washington no puede cerrarlo por su cuenta

El pedido estadounidense no implica que el comité haya sido disuelto. Solo la Asamblea General puede poner fin a su mandato, y en ese ámbito Estados Unidos no tiene poder de veto. Hasta este lunes no existe ninguna decisión en ese sentido. Además, un eventual cierre del C-24 no eliminaría la resolución 2065, de 1965, que reconoce la disputa, ni sacaría de manera automática a Malvinas de la agenda de Naciones Unidas.

La paradoja de Milei y el giro de Trump

Donald Trump había mencionado su apoyo a la Argentina en el reclamo por las islas, lo que llevó al Gobierno nacional a reimpulsar su agenda de soberanía. Según la prensa local, el panorama cambió después de que el 22 de septiembre Trump se reuniera con el primer ministro británico, Andy Burnham, y descartara desde entonces su intención de mediar entre Buenos Aires y Londres, una versión que no tiene confirmación oficial.

Milei dijo ante la Asamblea General que “Malvinas es para nosotros una causa nacional” y detalló que el Gobierno respondió a la explotación autorizada de recursos en el área en disputa con sanciones a las empresas involucradas y a sus proveedores, acciones jurídicas y el envío al Congreso de una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional. En el mismo discurso cuestionó la capacidad de la ONU para hacer valer sus propias resoluciones y planteó que lo que falta es que tengan consecuencias.

La contradicción es evidente: el Gobierno que reclama consecuencias para quienes ignoran las resoluciones sobre Malvinas ve cómo su principal aliado propone eliminar el ámbito que las produce. La alianza con la Casa Blanca se profundizó desde el inicio de la gestión libertaria, con acuerdos sobre minerales críticos, cadenas de suministro, comercio bilateral y seguridad, además del respaldo financiero de Washington, que incluyó un swap por US$ 20.000 millones. Queda en entredicho qué recibe la Argentina a cambio de un alineamiento tan explícito cuando se trata de una causa que el propio Presidente definió como nacional.

Qué se espera ahora

Según trascendió, el vicesecretario de Estado Chris Landau y el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, llegan a Buenos Aires para reunirse con Quirno en un encuentro de agenda abierta, en el que la Argentina rechazaría formalmente la propuesta estadounidense. Nada de esto fue confirmado oficialmente hasta el momento.

Lo que tenés que saber:

  • El 15 de octubre, Estados Unidos pidió ante la Cuarta Comisión de la ONU poner fin al mandato del Comité de Descolonización (C-24).
  • El C-24 examina cada año la Cuestión Malvinas y sus resoluciones instan a la Argentina y al Reino Unido a negociar.
  • Solo la Asamblea General puede disolver el comité, y Estados Unidos no tiene poder de veto allí.
  • Hasta este lunes no existe ninguna decisión de la Asamblea General para cerrar el C-24.
  • Milei había definido a Malvinas como una causa nacional ante la Asamblea General de la ONU.
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