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Gremiales

La CGT traza una línea roja: rechazo total a la reforma laboral que “avasalle derechos”

El cosecretario general Cristian Jerónimo advirtió que la central obrera no aceptará recortes y exigió un diálogo tripartito para discutir el reparto de ganancias.

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Cristian Jerónimo, secretario general del Sindicato del Vidrio.

La CGT rechaza «de plano» la reforma laboral

La Confederación General del Trabajo rechazará «de plano» cualquier intento de reforma laboral que implique el avasallamiento de derechos adquiridos por los trabajadores. La advertencia la formuló Cristian Jerónimo, secretario general del Sindicato del Vidrio y uno de los tres máximos dirigentes de la central sindical, en declaraciones a Radio Splendid AM 990.

Sin propuesta oficial, pero con trascendidos que preocupan

Jerónimo reconoció que hasta el momento no existe una propuesta formal del Gobierno sobre la reforma laboral. Sin embargo, señaló que los trascendidos que circulan «salen del lado del Gobierno», lo que genera preocupación en el ámbito sindical sobre las intenciones del Ejecutivo.

«Hasta ahora son todos trascendidos», admitió el dirigente, pero advirtió que si el Gobierno concreta propuestas como las que mencionan los medios de comunicación, desde la CGT «lo vamos a rechazar de plano». El líder sindical enfatizó: «No vamos a permitir que se avasallen los derechos adquiridos», y destacó especialmente la defensa de los convenios colectivos de trabajo.

Reclamo por diálogo tripartito y propuesta alternativa

El secretario general de la CGT reclamó la creación de un «ámbito de diálogo tripartito» con el Gobierno, que «hasta ahora no ha existido». En ese marco, Jerónimo planteó una propuesta alternativa a la lógica de recorte de derechos: «Si quieren discutir, discutamos todo, una negociación laboral con más derechos, no con menos derechos, discutamos el reparto de ganancias».

Para el sindicalista, el problema de fondo no pasa por la legislación laboral. «Para la Argentina el problema no es la reforma laboral, sino que la actividad económica está totalmente en recesión, totalmente parada», afirmó, y explicó que debido a ello «el mercado interno no está generando consumo».

Críticas a la política salarial y económica

Jerónimo cuestionó duramente la política salarial implementada por el Gobierno nacional. «Si pisás las paritarias al 1% y el costo de vida aumenta el 2,4%, 2,8% y la carne el 10%, no hay manera de recomponer la economía», señaló el dirigente, evidenciando el desacople entre los aumentos salariales autorizados y la inflación real.

El líder de la CGT denunció además la pérdida de «arriba de 230.000 puestos de trabajo» y el cierre de «10.000 Pymes» en el último año, datos que según el sindicalista reflejan el impacto de las políticas económicas en el tejido productivo del país.

Propuestas alternativas: reforma impositiva y federalización

Como alternativa al debate sobre la reforma laboral, Jerónimo propuso discutir una «reforma impositiva» y la «mejora de la infraestructura» para atraer empresas al interior del país. Estas propuestas apuntan a atacar lo que el sindicalista considera los verdaderos problemas estructurales de la economía argentina, más allá de la flexibilización laboral.

La posición de la CGT marca un línea clara de confrontación ante cualquier intento gubernamental de avanzar sobre derechos laborales, en un contexto donde los trascendidos sobre una posible reforma se multiplican sin que exista todavía una propuesta concreta sobre la mesa de negociación.

Puntos clave:

• La CGT rechazará cualquier reforma laboral que implique pérdida de derechos adquiridos, especialmente los convenios colectivos de trabajo

• Cristian Jerónimo reclama un diálogo tripartito que hasta ahora no existió y propone discutir el reparto de ganancias en lugar de recortar derechos

• El sindicalista atribuye los problemas económicos a la recesión y la caída del consumo interno, no a la legislación laboral

• Se denuncia la pérdida de más de 230.000 empleos y el cierre de 10.000 Pymes en el último año

• La CGT propone discutir reforma impositiva y mejora de infraestructura como alternativas al ajuste laboral

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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