Política 📢
Empresarios advierten: “El desorden público daña la confianza en Argentina”
La Cámara Argentina de Comercio y Servicios reclamó acatar las decisiones judiciales y repudió los desmanes ocurridos frente a las oficinas de Artear. Alertó sobre el impacto negativo en la confianza inversora.
Tras el fallo de la Corte Suprema que confirmó la condena a seis años de prisión contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por administración fraudulenta, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) instó este jueves a respetar las decisiones judiciales y canalizar el descontento por “vías institucionales”. En un comunicado, la entidad que integra el Grupo de los 6 —nodo central del poder económico argentino— expresó su preocupación por los efectos que podrían generar eventuales protestas o actos de violencia en un contexto económico “frágil”.
“La disconformidad que pueda existir en ciertos sectores debe canalizarse por medios pacíficos, tal como lo establece el marco institucional vigente y lo exige la convivencia democrática”, afirmó la entidad. El pronunciamiento se conoció luego de las marchas realizadas en Plaza de Mayo y los cortes en rutas del conurbano, organizados por sectores políticos y sociales en repudio a la decisión del máximo tribunal.
Advertencia sobre el “desorden público” y la confianza inversora
La CAC consideró que la reacción política y social ante el fallo de la Corte “no debe perturbar el normal desarrollo de las actividades del resto de la ciudadanía” y pidió evitar que la rebeldía ante la sentencia “devenga en una situación de desorden público”. La organización, que representa intereses empresariales del sector comercial y de servicios, advirtió además sobre los costos de una respuesta violenta para la economía.
“En momentos en que Argentina hace esfuerzos para recuperar la confianza de los inversores locales y del exterior –mancillada por años de incumplimientos y anomia–, resultaría desgraciado que esta situación derive en más incertidumbre”, expresó.
El mensaje se produce en una coyuntura en la que el Gobierno nacional busca avanzar en acuerdos con el FMI, relanzar licitaciones de obras paralizadas y atraer inversión extranjera directa, con un discurso de “normalización institucional” como bandera.
Repudio al ataque a Artear y mensaje ético
La CAC también se refirió a los incidentes ocurridos frente a la sede del Grupo Clarín (Artear) en el barrio porteño de Constitución. “Resulta oportuno condenar el ataque que en el día de ayer sufrieron las instalaciones de la empresa Artear”, señaló la entidad. Según trascendió, un grupo de manifestantes arrojó piedras contra las oficinas del multimedio, provocando roturas en vidrios y una intervención policial sin detenidos.
“Los desmanes, amén de que produjeron cuantiosos daños materiales, pusieron en riesgo la integridad física de numerosas personas que allí desempeñan sus labores”, denunció la cámara.
En ese marco, el comunicado apeló a “valores fundantes” de la república. “La violencia es inaceptable en una sociedad democrática, el desconocimiento de los fallos de la Justicia es impropio del sistema republicano, y la corrupción es incompatible con la ética”, afirmó.
Finalmente, la CAC convocó a una “reflexión general” para que estos principios “tengan un lugar central como rectoras de la vida nacional”.
Dólar 💵
El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado
El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.
El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.
«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar
Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.
La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.
El mercado ya descuenta una suba del dólar
Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.
El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.
El ancla que sostiene una macroeconomía frágil
El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.
El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.
La contradicción estructural del modelo
La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.
El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.
Puntos clave
- El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
- El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
- El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
- Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
- Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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