DDHH
Gatillo fácil y represión en Morón: la dura crítica de Diego Spina a la política de seguridad del intendente Ghi
El concejal electo y dirigentes de Nuevo Encuentro denunció la «brutal represión» policial contra manifestantes del barrio 20 de Junio. El conflicto estalló tras el homicidio cometido por un ex policía de la Ciudad que mató a balazos a Juan Manuel De Vita después de atropellar a un familiar.
— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.
La tragedia ocurrida este fin de semana en Morón, donde el ex efectivo de la Policía de la Ciudad Carlos Peloso asesinó a balazos a Juan Manuel De Vita tras atropellar a un familiar, derivó en una escalada represiva que golpeó duramente a los vecinos del barrio 20 de Junio. El concejal Diego Spina, referente de Fuerza Patria, repudió lo que calificó como «gatillo fácil» y la «brutal represión» desplegada por la policía bonaerense contra la movilización barrial.
El caso comenzó cuando Peloso atropelló a José Luis Zárate, quien permanece internado en grave estado, y se dio a la fuga. Horas después, cuando regresaba a la comisaría para realizar pericias ordenadas por la fiscal Valeria Courtade, fue reconocido por familiares de la víctima del atropello. Durante la persecución que siguió, el efectivo extrajo su arma reglamentaria y mató a tiros a De Vita. Sin embargo, la respuesta del Estado ante el reclamo popular agravó la situación.
La represión contra los manifestantes
Lejos de contener la situación con perspectiva de derechos humanos, efectivos de la policía bonaerense avanzaron sobre la manifestación barrial con balas de goma y gases lacrimógenos. «Es inadmisible. Al dolor de una familia destrozada por el gatillo fácil, el Estado le respondió con balas de goma y gases», sentenció Spina en un comunicado difundido este lunes.
El concejal apuntó contra el modelo de seguridad vigente y señaló que el caso expone la falta de controles institucionales. «Esto demuestra el fracaso absoluto del modelo de seguridad actual. No supo evitar que un policía actúe como un asesino y no pudo abordar el reclamo social sin violencia. Hay una porosidad alarmante en las fuerzas y una falta de conducción política que termina siempre igual: con el pueblo recibiendo los palos y las balas», agregó.
Reclamos de intervención urgente
Desde Fuerza Patria exigieron el retiro inmediato de las fuerzas de choque del barrio 20 de Junio y la intervención urgente de la Fiscalía para investigar tanto el homicidio cometido por Peloso como los excesos policiales durante el operativo de dispersión.
«La protesta social ante un asesinato no se resuelve a los tiros. Exigimos sensatez, el cese de la represión y justicia inmediata por el joven fallecido», concluyó Spina, quien marcó la necesidad de un abordaje estructural que exceda la coyuntura del caso puntual.
El episodio vuelve a poner en evidencia la tensión entre las políticas de seguridad basadas en la militarización del territorio y el reclamo social ante casos de violencia institucional. Mientras Peloso permanece detenido tras negarse a declarar, y José Luis Zárate lucha por su vida en terapia intensiva, los vecinos del barrio 20 de Junio enfrentan ahora las secuelas de una represión que se sumó al dolor de una familia destrozada por el gatillo fácil.
Puntos clave:
• Diego Spina repudió el gatillo fácil y la represión policial en el barrio 20 de Junio de Morón
• La policía bonaerense dispersó con balas de goma y gases a vecinos que protestaban por el asesinato de Juan Manuel De Vita
• Fuerza Patria exigió el retiro de las fuerzas de choque y la intervención de la Fiscalía
• El concejal cuestionó la «porosidad alarmante» en las fuerzas de seguridad
• José Luis Zárate continúa grave tras el atropello que desencadenó la tragedia
Buenos Aires
A 20 años de la desaparición de López, la recompensa sube pero la impunidad sigue intacta
El Gobierno bonaerense duplicó a $10 millones la recompensa por información sobre el paradero de Jorge Julio López, sobreviviente del «circuito Camps» que desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua a su torturador, Miguel Etchecolatz. Dos décadas después, la causa permanece sin resolución y sin responsables identificados.
Dos décadas sin respuestas, sin culpables y sin el cuerpo de un sobreviviente que se atrevió a dar testimonio. A 20 años exactos de su segunda desaparición, Jorge Julio López sigue siendo la herida abierta más incómoda de la democracia argentina: un hombre que sobrevivió la dictadura para ser borrado en plena institucionalidad, el mismo día en que la Justicia condenaba a su torturador.
El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires dispuso este viernes elevar de $5 millones a $10 millones la recompensa destinada a quien aporte datos fehacientes que contribuyan a determinar el paradero de López. El hombre, albañil y militante platense, fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006 cuando salía de su vivienda en Los Hornos, en las afueras de La Plata. Hoy tendría 96 años. La causa tramita en la Unidad Fiscal Federal de La Plata bajo el expediente FLP N° 509/2008, caratulado como «López, Jorge Julio s/ desaparición forzada de personas».
El testigo que incomodaba al poder
La historia de López es la de una doble persecución. El 27 de octubre de 1976, en plena dictadura cívico-militar, fue secuestrado y sometido a un periplo de terror por varios centros clandestinos de detención del denominado «circuito Camps», el entramado represivo montado en la provincia de Buenos Aires bajo el mando del general Ramón Camps. Permaneció detenido y fue sometido a torturas sistemáticas hasta su liberación en 1979, sin que mediara explicación alguna ni proceso judicial.
Décadas después, cuando la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad puso en el banquillo a los represores, López se convirtió en un testigo clave. Su testimonio fue determinante para que el ex comisario Miguel Etchecolatz fuera identificado como uno de sus torturadores y condenado como responsable de delitos de lesa humanidad. Etchecolatz fue jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la dictadura y una de las figuras más siniestras del aparato represivo de la provincia.
La desaparición en democracia
El 18 de septiembre de 2006 es una fecha que resume toda la brutalidad del caso. Ese mismo día, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata leía los alegatos y el veredicto que condenaba a Etchecolatz a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos en el marco del genocidio. López había prestado declaración en ese juicio. Pero no llegó a escuchar la condena: desapareció antes de que terminara la jornada.
Lo que ocurrió ese día no fue solo una desaparición: fue una señal de advertencia dirigida a quienes se atrevieran a testimoniar contra los perpetradores del terrorismo de Estado. La democracia argentina no pudo, o no quiso, proteger al hombre que más la había necesitado. Desde entonces, ningún gobierno logró esclarecer qué pasó con López ni identificar a los responsables de su segunda desaparición.
Veinte años, cero respuestas
La causa acumula dos décadas de investigación sin resultados concretos. El incremento de la recompensa anunciado este viernes por el Gobierno provincial es un gesto simbólico que, al mismo tiempo, deja en evidencia la magnitud del fracaso institucional: si después de 20 años el único recurso disponible es duplicar el monto de una recompensa, el Estado reconoce implícitamente que no tiene respuestas propias.
Las organizaciones de derechos humanos llevan dos décadas sosteniendo que la desaparición de López en democracia no fue un hecho aislado sino parte de una lógica de amedrentamiento a testigos que nunca fue desarticulada del todo. La impunidad en este caso es, también, un mensaje: los engranajes que hicieron posible la represión durante la dictadura no fueron completamente desmantelados.
Lo que tenés que saber
- El Ministerio de Seguridad bonaerense duplicó la recompensa por información sobre el paradero de López: pasó de $5 millones a $10 millones.
- Jorge Julio López desapareció el 18 de septiembre de 2006, el mismo día en que se condenó a prisión perpetua al ex comisario Miguel Etchecolatz, a quien López había señalado como su torturador.
- Sobreviviente del «circuito Camps», López fue secuestrado el 27 de octubre de 1976 y estuvo detenido en centros clandestinos de La Plata hasta 1979.
- La causa tramita como «desaparición forzada de personas» en la Unidad Fiscal Federal de La Plata (FLP N° 509/2008).
- A 20 años de su desaparición en democracia, la causa no tiene responsables identificados ni se logró determinar su paradero.
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