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Machado admitió que el contrato con Espert era por 1 millón de dólares

El empresario detenido con prisión domiciliaria en Río Negro confirmó en una entrevista radial la existencia de un acuerdo millonario por consultoría. Negó vínculos con el narcotráfico y cuestionó el proceso judicial en su contra en Estados Unidos.

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El Argentino Diario-José Luis Espert-Fred Machado.

⬛ Federico «Fred» Machado, quien aguarda en prisión domiciliaria en Río Negro una posible extradición a Estados Unidos, reconoció este martes que mantuvo un contrato de consultoría con el diputado nacional José Luis Espert que «podría ascender a un millón de dólares» por tratarse de «un trabajo grande» relacionado con su mina en Guatemala.

«No puedo confirmar, pero puede ser que había un contrato de un millón de dólares porque era un trabajo grande. Yo no me acuerdo cuánto fue el total, pero me acuerdo que eran cuotas y que se le llegó a dar 200.000», afirmó Machado en una extensa entrevista con Splendid AM 990.

Contradicción sobre cómo se enteró Espert del caso judicial

El empresario contradijo la versión del diputado libertario respecto al momento en que este tomó conocimiento de los problemas judiciales que enfrenta en Estados Unidos. Según el relato de Machado, fue él mismo quien informó al legislador sobre su situación legal.

«Cuando vengo a la Argentina en marzo lo voy a ver a Espert y le digo mirá, José Luis, me pasó esto, esto y esto, olvídate (del trabajo), porque eso que él dice es verdad. Yo lo había contratado para una consultoría muy amplia. No era una cosa de ir ahí, ver dos cosas, era una consultoría que había que contratar», declaró.

El pago desde un fideicomiso offshore

Machado confirmó que los 200.000 dólares que recibió Espert fueron transferidos desde el fideicomiso Richt Brother, administrado por su socia Debra Mercer. «Porque yo todo lo movía desde el fideicomiso, la plata no salió de mi cuenta», explicó el empresario.

Además, aclaró que la matrícula del avión de su propiedad aparece en el extracto del Bank of America donde figura el pago a Espert «porque siempre tengo esa referencia», en alusión a la identificación de su aeronave.

Temor a la extradición y críticas al sistema judicial estadounidense

El detenido expresó su preocupación ante la posibilidad de ser extraditado: «Andá vos a Estados Unidos a que te hagan un juicio estos tipos que comen choripán y toman Coca-Cola. Te meten 30 años adentro», manifestó con dureza.

Machado también hizo referencia al juicio contra Debra Mercer: «Yo vi el juicio que le hicieron a Debby. Y ahí pensé, bueno, de repente la tipa tenía algo que ver, pero en el juicio no le sacan una sola prueba», aseguró.

Negó haber conocido a Milei pero reconoció interés por los perros

El empresario desmintió haber tenido contacto con el presidente Javier Milei durante su relación con Espert, aunque admitió que le hubiera gustado conocerlo por la pasión compartida por los perros.

«Cuando conozco a Espert se me ocurre conocerlo a Milei pero no estaba acá. Lo quería conocer porque me encantan los perros. Y yo tenía un mastín de chico y se me murió a los cuatro años. Lo pisó un auto y ese perro se me apareció hasta en un sueño», relató.

Machado cuestionó además al dirigente liberal Gastón Alberdi, descendiente de Juan Bautista Alberdi, quien aseguró que el empresario tuvo relación con el actual mandatario. «Ese Alberdi o tiene que estar en un psiquiátrico o le están poniendo plata, porque fíjese que habla también que yo estuve con Ramiro Marra y tampoco lo conocí», respondió.

Rechazo a vínculos con el narcotráfico

Por último, Machado volvió a negar cualquier conexión con actividades de narcotráfico, admitió una deuda con agentes de la Homeland Security Investigations (HSI) e intentó explicar las razones detrás del pedido de extradición de la Justicia estadounidense.

«Si hubiera tenido vínculos con el cartel de Sinaloa me hubieran matado», aseguró el empresario, buscando desestimar las acusaciones en su contra.

Puntos clave:

• Machado reconoció un contrato con Espert que «podría ascender a un millón de dólares» y confirmó el pago de U$S 200.000
• Los fondos fueron transferidos desde el fideicomiso Richt Brother, administrado por su socia Debra Mercer
• El empresario contradijo la versión de Espert sobre cómo este se enteró de sus problemas judiciales en EE.UU.
• Negó haber conocido a Javier Milei y rechazó las versiones del dirigente liberal Gastón Alberdi
• Expresó temor a ser extraditado a Estados Unidos y cuestionó el sistema judicial de ese país

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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