Región
Justicia electoral retoma el proceso que puede inhabilitar a Bolsonaro por ocho años
La sesión se inició a las 9 (hora local y de Argentina) a la espera de que voten seis de los siete jueces de la corte electoral que juzgan a Bolsonaro, quien califica el proceso como una «injusticia», por haber denunciado falsamente el 18 de julio de 2022 ante más de 100 embajadores que el sistema electoral era «inseguro» y podía haber «fraude» en su contra.
El Tribunal Superior Electoral de Brasil retomó hoy la sesión que puede dejar al expresidente Jair Bolsonaro inhabilitado de ocupar cargos públicos durante ocho años si es hallado culpable de abuso de poder por desinformar sobre el sistema electoral antes de su derrota frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
La sesión se inició a las 9 (hora local y de Argentina) a la espera de que voten seis de los siete jueces de la corte electoral que juzgan a Bolsonaro, quien califica el proceso como una «injusticia», por haber denunciado falsamente el 18 de julio de 2022 ante más de 100 embajadores que el sistema electoral era «inseguro» y podía haber «fraude» en su contra.
El relator del caso, juez Benedicto Gonçalves, votó el pasado martes por inhabilitar al ultraderechista por ocho años hasta 2030 a partir de 2022, es decir, que quede fuera de las presidenciales de 2026 y las municipales de 2024 y 2028, tal como lo pidió la fiscalía.
Este jueves, antes de la sesión, Bolsonaro sostuvo que si es condenado habrá ocurrido una «injusticia» y un «ataque a la democracia».
«Dios mío, es una gran injusticia. Que me digan qué hice contra la democracia, siempre jugué dentro de las reglas constitucionales. Me juzgan por una reunión con embajadores, ridículo», sostuvo el dirigente del Partido Liberal, que tiene otros 15 procesos abiertos ante la corte electoral.
Bolsonaro está siendo juzgado por haber lanzado ante los embajadores noticias falsas y conspiraciones durante una actividad oficial que fue transmitida por la televisión oficial y las redes gubernamentales.
Según la fiscalía, este episodio fue el inicio de una larga cadena que falsamente puso en parte de la población una sospecha contra el sistema de urnas electrónicas.
Bolsonaro perdió 50,9 a 49,1 por ciento ante Lula en el balotaje presidencial de octubre de 2022 y parte de sus seguidores lanzaron desde entonces una serie de actos golpistas que terminó en el asalto a las sedes gubernamentales el 8 de enero, pidiendo que el Ejército interviniera y derrocara al actual mandatario.
Si es que ningún magistrado pide un cuarto intermedio por 90 días, deben votar durante la jornada los jueces Raúl Araújo, Floriano Marques, André Tavares, Nunes Marques y Alexandre de Moraes, el presidente del tribunal.
Moraes es además el juez del Supremo Tribunal Federal, la máxima corte, que lleva adelante los procesos penales contra Bolsonaro y varios dirigentes de ultraderecha acusados de atentar contra el estado de derecho desde 2019 mediante redes de desinformación en las plataformas digitales.
Región
Otro argentino detenido en Brasil por racismo: esta vez, sin retorno a la vista
Un hombre de 67 años fue aprehendido en flagrancia en Copacabana tras insultar racialmente a una joven repartidora en la fila de un supermercado. A diferencia del caso Páez, el acusado es residente en Brasil y enfrenta condiciones procesales más duras.
Otro argentino preso en Brasil: el racismo como patrón que se repite
★ A poco más de tres meses del escándalo que protagonizó la abogada argentina Agostina Páez, detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas frente a empleados de un bar de Ipanema, Brasil vuelve a ser escenario de un incidente protagonizado por un ciudadano argentino. Esta vez, el acusado es José Luis Haile, de 67 años, residente en el país vecino desde hace dos años, detenido en flagrancia el lunes en una sucursal del supermercado sobre la calle Siqueira Campos, a metros de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.
«Negra puta»: el insulto que derivó en prisión preventiva
Según consta en la denuncia policial, la víctima es Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, trabajadora de una aplicación de repartos. Samara se había ubicado frente a una caja que estaba por abrir en ese local para ganar tiempo con sus pedidos. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender.
Durante esa espera, Haile comenzó a quejarse en voz alta por la demora. Cuando Samara intervino para explicar que la tardanza correspondía al proceso de apertura de caja y que no era responsabilidad de la empleada, el hombre le exigió que se callara. Al negarse, Haile le dirigió el insulto «negra puta» en dos oportunidades.
La escena fue presenciada por otro ciudadano argentino que también realizaba compras en el local. Ese testigo, indignado, alertó a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del supermercado. Los agentes detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía Civil de Copacabana, donde quedó detenido en flagrancia por injuria racial.
Residente, no turista: una distinción clave
Un elemento diferencia este caso del de Agostina Páez y condiciona el proceso judicial de Haile: el acusado no está de vacaciones en Brasil. Según declaró ante la policía, vive en el país desde hace dos años y cuenta con residencia. Esa condición aceleró su derivación directa a una cárcel común en el barrio de Benfica, en lugar del arresto domiciliario con tobillera electrónica que tuvo Páez en sus primeras semanas, situación asociada a su estatus de turista.
La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente la detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al delito de racismo por vía legislativa, lo que lo convierte en un delito imprescriptible, inafianzable en instancia policial y con una pena de entre dos y cinco años de reclusión.
Para Haile, las posibilidades de obtener autorización para abandonar el país durante el proceso son significativamente menores que las que tuvo Páez: al ser residente y no turista, los fundamentos procesales para una eventual morigeración de la pena o salida anticipada se reducen considerablemente.
El caso Páez: un antecedente que no cerró
El episodio de este lunes ocurre mientras el caso Páez aún no tiene sentencia firme. La abogada santiagueña fue filmada en enero de este año realizando gestos de imitación de mono frente a empleados de un bar de Ipanema. Estuvo más de 70 días bajo medidas cautelares y tobillera electrónica en Río, y solo pudo regresar a la Argentina luego del pago de una caución de aproximadamente 20.000 dólares.
Como informó este medio, el regreso de Páez al país no estuvo exento de nuevas polémicas: días después de su arribo, su padre Mariano Páez fue filmado repitiendo los mismos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. El hombre reconoció luego haber «reaccionado muy mal» ante lo que describió como una situación de provocación, aunque la retractación llegó después de haber intentado desmentir el video tildándolo de «trucado». La causa de Agostina Páez sigue abierta a la espera de la sentencia definitiva del juez brasileño.
El caso también tuvo derivaciones políticas en Argentina: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con Páez en un café, en un gesto interpretado por analistas como una reivindicación implícita de la acusada que generó críticas dentro y fuera del oficialismo.
Una pauta que se instala
La acumulación de casos de argentinos detenidos o investigados en Brasil por injurias raciales o actos de discriminación comenzó a instalarse como pauta periodística recurrente. Más allá de las circunstancias individuales de cada episodio, el fenómeno refleja la brecha entre la legislación antirracista brasileña, que desde 2023 no distingue entre injuria racial y racismo, y la percepción que algunos viajantes o residentes argentinos tienen sobre sus propias conductas en el exterior. En Brasil, ese tipo de actos no quedan en una disputa interpersonal: son delitos graves, de acción pública, imprescriptibles y con penas de prisión efectiva.
Puntos clave:
- José Luis Haile, argentino de 67 años residente en Brasil, fue detenido en flagrancia por insultar racialmente a una joven repartidora en un supermercado de Copacabana, Río de Janeiro.
- El incidente ocurrió en la fila de una caja y fue presenciado por otro ciudadano argentino que alertó a la Guardia Municipal.
- La Justicia de Río convirtió la detención en prisión preventiva; Haile quedó alojado en una cárcel del barrio de Benfica.
- A diferencia de Agostina Páez, que era turista, Haile es residente en Brasil desde hace dos años, lo que reduce sus posibilidades de obtener autorización para salir del país.
- Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al racismo: el delito es imprescriptible, inafianzable y contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión.
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