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Región

El Mercosur del coronavirus: el impacto y las medidas país por país

El sistema de salud de Brasil está colapsado y rompe sus propios récords de muertes y contagios. Uruguay pasó a tener una tasa récord de 52 casos cada 100.000 habitantes, Bolivia y Argentina anunciaron medidas, Chile y Paraguay vuelven al confinamiento.

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La rápida expansión de las cepas brasileñas no sólo han causado un colapso hospitalario y récords de contagios y muertes en Brasil, sino también en varios de sus vecinos. Uruguay pasó a tener una tasa récord de 52 casos cada 100.000 habitantes, Bolivia y Argentina anunciaron medidas, Chile y Paraguay impusieron confinamientos.

El recrudecimiento de la pandemia en Brasil y la circulación masiva de la cepa de Manaos pusieron en jaque a gran parte del Cono Sur, donde la explosión de casos llevó a imponer nuevos confinamientos en Chile y Paraguay e incluso cierres parciales en Uruguay, mientras que Bolivia y la Argentina se mantenían alertas y decretaron nuevas medidas para evitar una nueva ola del coronavirus.

La rápida expansión de la variante surgida en la urbe amazónica, una mutación mucho más virulenta de la Covid-19, no sólo ha causado un colapso hospitalario y récords de contagios y muertes en Brasil, sino también en varios de sus vecinos.

«Lamentablemente, la terrible situación de Brasil también está afectando a los países vecinos», afirmó esta semana Carissa Etienne, directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien manifestó su preocupación por la evolución de la Covid-19 en Uruguay, Paraguay y Chile.

El lento avance de las campañas de vacunación y la escasez de dosis en la región -con la excepción de Chile- dificulta aún más el panorama, lo que llevó a varios países a reimponer restricciones.

Paraguay

En Paraguay, donde en la última semana se alcanzó el 100% de ocupación en terapia intensiva y se registró un récord de 2.688 infecciones diarias, empezó a regir este sábado un confinamiento estricto, que se extenderá al menos hasta el domingo 4 de abril, cuando concluya la Semana Santa.

«Todos los habitantes deberán permanecer en sus viviendas o donde se encuentren y podrán realizar desplazamiento mínimo e indispensable para la reposición de alimentos, de medicamentos y de artículos de limpieza», anunció el jefe de Gabinete, Hernán Huttemann.

Solo quedaron exceptuados quienes realizan tareas «impostergables», tales como los servicios de salud pública y privada; la asistencia de personas discapacitadas, adultos mayores y niños, y supermercados, despensas y farmacias, consignó el diario ABC Color.

La educación superior funcionará a distancia, los comercios no esenciales podrán trabajar entregando sus mercancías a domicilio y los gastronómicos podrán vender solo para llevar o mediante delivery.

Chile

Una medida similar fue tomada por el Gobierno chileno, ya que ese país se encuentra inmerso en la segunda ola de la pandemia, con un promedio de 6.000 contagios diarios en la última semana, pese a ser el que más rápidamente está vacunando en la región.

Casi 14 millones de personas, cerca del 70% de la población chilena, entraron el jueves en una nueva cuarentena debido a un fuerte aumento de los casos de coronavirus que volvió a poner en jaque el sistema sanitario.

Tras un 69,8% de aumento de infecciones en el último mes, las autoridades sanitarias decidieron reforzar las restricciones en el país, donde nueve de las 16 regiones del país tienen una ocupación mayor a 90% en terapia intensiva.

Sólo en la capital, Santiago, la medida, que incluye el cierre de supermercados durante el fin de semana, afecta a 38 de las 52 comunas de la Región Metropolitana (7,1 millones de personas), la más poblada en este país de 19 millones de habitantes.

Los sábado y domingos el confinamiento afectará a casi el 90% de Chile ya que, hay varias comunas que desde la segunda semana de marzo están con cuarentenas obligatorias los fines de semana.

De cara a la Semana Santa, las autoridades informaron que las misas se realizarán con un máximo de 20 personas.

Este retroceso se produce en un momento en que la campaña de vacunación masiva, que empezó el 3 de febrero, anota un récord de más de 6 millones de personas que recibieron al menos una dosis de la vacuna del laboratorio chino Sinovac o del estadounidense Pfizer.

Uruguay

Uruguay, considerado hasta ahora un «ejemplo de contención» del coronavirus, también atraviesa su peor momento de la pandemia, con cifras récord de contagios y muertes.

Con poco más de 3,4 millones de habitantes, el país superó esta semana la barrera simbólica de los 2.500 infectados diarios y pasó a tener una tasa de casi 52 casos cada 100.000 habitantes, mientras un mes atrás rozaba los 18.

Ante esta situación, las autoridades decidieron suspender desde el pasado jueves las clases presenciales hasta la Semana Santa inclusive -viernes 2 de abril-, cerrar las oficinas estatales y cancelar los espectáculos públicos hasta el 12 de abril, según el diario El Observador.

También ordenaron el cierre de los complejos termales durante la Semana de Turismo que coincide con la Semana Santa, mientras que hasta el 12 de abril los bares deberán cerrar a medianoche, los free shops en las fronteras permanecerán clausurados y estarán prohibidos los eventos y las fiestas sociales.

Durante este plazo, la fuerza pública disolverá cualquier aglomeración en el espacio público: «Vamos a aplicar la ley vigente», advirtió el presidente Luis Lacalle Pou.

Brasil

En cambio, en Brasil, el segundo país con más infecciones y muertes en términos absolutos en el mundo, el gobierno de Jair Bolsonaro se mantiene reticente a imponer un confinamiento a nivel nacional, por lo que varios estados decidieron tomar la iniciativa.

Uno de ellos es Río de Janeiro, el más visitado por turistas extranjeros, que desde el viernes impuso un confinamiento de 10 días, en el que sólo funcionarán los servicios esenciales, las playas permanecerán cerradas, al igual que comercios, cines y museos.

El aislamiento fue votado por la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro, que adelantó varios feriados para que se pueda extender el período de inactividad y empalmarlo con la Semana Santa. Una medidas similar fue adoptada en San Pablo, el Estado más afectado y poblado del país.

Bolivia

En Bolivia, que atravesó la segunda ola a principios de año, la situación epidemiológica se mantenía relativamente estable.

Las autoridades declararon este viernes en emergencia y alerta roja a los departamentos amazónicos bolivianos de Pando y Beni, fronterizos con Brasil, y dispusieron la aplicación de nuevas medidas ante el fuerte aumento de contagios de coronavirus, que las autoridades locales atribuyen en buena medida a la entrada de la variante brasileña del virus.

Argentina

LA ESTRATEGIA SANITARIA PARA REDUCIR EL IMPACTO DE LAS NUEVAS CEPAS: MENOS VUELOS Y MEDIDAS ESTRICTAS

El Gobierno nacional sigue con atención el creciente número de casos de coronavirus en la región e implementa, desde este fin de semana, medidas para reducir lo más posible el ingreso de nuevas cepas, con la prohibición de vuelos procedentes de Brasil, Chile y México, pero advierte que ante un aumento exponencial evaluará “medidas muy específicas y localizadas”, siempre “sosteniendo las actividades productivas y económicas”.

Elecciones

Brasil va a segunda vuelta: el bolsonarismo sorprende y Lula deberá pelear el 25

Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta del 4 de octubre con el 47% contra el 45% de Lula, revirtiendo lo que marcaban las encuestas. El hijo del expresidente preso hereda la maquinaria del movimiento que intentó un golpe de Estado en 2022 y obliga al Partido de los Trabajadores a una segunda vuelta que promete ser la más disputada de la historia reciente de Brasil.

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Con el 47% de los votos contra el 45% de Luiz Inácio Lula da Silva, Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil del domingo 4 de octubre y obligó a una segunda vuelta que se disputará el 25 de octubre de 2026.

El resultado sorprendió a las consultoras, que en los días previos daban a Lula levemente por encima del senador. Ninguno de los dos alcanzó el 50% más uno de los votos válidos requerido para ganar en primera vuelta, y Brasil deberá decidir en un balotaje su próximo presidente.

El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, compite bajo las siglas del Partido Liberal (PL) con el respaldo explícito de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por su responsabilidad en el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2022.

Lula, en tanto, busca su cuarto mandato no consecutivo: gobernó Brasil entre 2003 y 2010, fue perseguido judicialmente en causas que el Tribunal Supremo revisó y terminó anulando, y regresó al poder en 2023.

Lo que las encuestas no vieron venir

Durante toda la campaña, la ventaja de Lula en la primera vuelta parecía consolidada. La encuesta Datafolha del 24 de septiembre, registrada ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) bajo el número BR-00304/2026, ubicaba a Lula con el 40% y a Flávio Bolsonaro con el 36% en la primera vuelta estimulada. La consultora Nexus/BTG Pactual, en su última medición de agosto, atribuía al presidente el 39% frente al 33% del senador. Sin embargo, en la noche del 4 de octubre los resultados reales demostraron que el mapa electoral bolsonarista, profundamente arraigado en el norte, el centro-oeste y el sur del país, fue subestimado por la mayoría de los sondeos.

La encuesta Nexus de julio ya anticipaba el carácter polarizado del balotaje: Lula con el 40% y Flávio con el 34% en primera vuelta, pero empatados técnicamente en segunda con el 46% contra el 45% respectivamente. Ese empate técnico en el escenario de segunda vuelta se repitió en prácticamente todas las consultoras durante los últimos tres meses de campaña, lo que vuelve imposible anticipar con certeza el resultado del 25 de octubre.

Bolsa Familia, el campo de batalla ideológico

La campaña giró, entre otros ejes, alrededor de la política social. Lula recuperó el Bolsa Familia como bandera central de su gestión, un programa que durante su primer mandato sacó a 54 millones de personas de la pobreza y que la derecha intentó destruir bajo el gobierno de Michel Temer y luego de Bolsonaro padre. En esta campaña, el propio Lula recordó en reiteradas ocasiones que las críticas históricas al programa, que lo tacharon de fomentar la pereza y la dependencia, no resistieron el contraste con la realidad. «De todas las críticas, la más cruel es que el Bolsa Família iba a estimular la vagabundería», sostuvo en actos de campaña, recuperando una frase que pronunció a lo largo de décadas.

A pocos días de las elecciones, Lula anunció además un aumento del 15% en los pagos del programa de asistencia social, una decisión que la oposición leyó como un gesto electoral pero que, en términos electorales, no alcanzó para definir la primera vuelta a su favor. La derecha concentra sus críticas en que el programa no es una solución estructural, mientras el PT sostiene que sin ese piso de ingresos garantizados millones de familias brasileñas quedarían directamente al borde de la indigencia.

El mapa territorial y los puntos de quiebre

La geografía electoral confirma la fractura profunda de Brasil. Según los datos de la encuesta Medio/Ideia de mayo de 2026, Flávio Bolsonaro lidera en el norte con el 57% contra el 27% de Lula, y en el centro-oeste con el 60% contra el 28%. En el sur también está por encima: 50% contra 39%. El nordeste, históricamente el bastión lulista, le da al presidente el 58% frente al 34% del senador. El sudeste, que concentra la mayor parte del padrón electoral, aparecía en empate técnico antes de la votación.

Esta distribución territorial es el termómetro de la fractura de clase que atraviesa al gigante sudamericano. Las regiones más pobres, donde los programas de transferencia directa tienen mayor impacto sobre la vida cotidiana, tienden al lulismo; las regiones más ricas y con mayor presencia de sectores conservadores, al bolsonarismo. El resultado del 4 de octubre muestra que esa segunda geografía fue más eficaz de lo que las encuestas proyectaban.

El factor Bolsonaro padre y la internacionalización de la disputa

Jair Bolsonaro, preso y sin poder presentarse por su condena de 27 años, articuló desde la cárcel el apoyo a la candidatura de su hijo mayor. La sentencia fue ampliamente criticada por el gobierno de Donald Trump, con el propio presidente norteamericano afirmando que era «muy parecido a lo que intentaron hacer conmigo» y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificándola de «injusta». Esta internacionalización del caso convirtió a la elección brasileña en parte del tablero geopolítico de la disputa entre la derecha global y los gobiernos progresistas de América Latina.

Legisladores estadounidenses, en contraposición, le pidieron formalmente a Trump que no interviniera en el proceso electoral brasileño. La sombra de la interferencia exterior planeó sobre toda la campaña, y el resultado del 4 de octubre convierte la segunda vuelta en una cita electoral con consecuencias que van mucho más allá de las fronteras del país más grande de América del Sur.

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