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Región

Venezuela realiza referendo sobre el Esequibo, un territorio en disputa con Guyana

La disputa por esa zona es añeja, pero se reactivó en los últimos años a partir de que la estadounidense ExxonMobbil comenzará a explorar aguas reclamadas por Caracas y se anunciara el descubrimiento de importantes reservas petroleras, eso sumado a la presencia militar de EEUU en ese territorio.

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Los venezolanos votan este domingo en un referendo consultivo con el que el Gobierno busca fortalecer un centenario reclamo sobre el Esequibo, un territorio rico en petróleo y minerales bajo control de Guyana. La votación ya se lleva a cabo y cerrará a las 18 (las 19 en Argentina).

Unos 20,7 millones de venezolanos, de una población de casi 30 millones, están habilitados a participar de la consulta no vinculante, que no es sobre autodeterminación, ya que este territorio de 160.000 km2 es administrado por Guyana y sus 125.000 habitantes no votan.

La disputa por el Esequibo es añeja, pero revivió en los últimos años a partir del anuncio del descubrimiento de importantes reservas petroleras, que la estadounidense ExxonMobbil explota en aguas reclamadas por Caracas, más la presencia militar de Estados Unidos en la zona.

Frente a este escenario, denunciado por Caracas, el Gobierno de Venezuela ha dicho que con este referendo se busca reforzar su reclamo y reivindicar su soberanía sobre ese territorio, y niega que que se trate de una excusa para invadir y anexar a la fuerza la zona, tal como acusa Guyana.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, que busca la reelección en 2024, votó primero en un fuerte militar en Caracas.

«Hoy estamos votando como Venezuela por un solo color, un solo sentimiento. Nuestro voto es para hacer respetar a Venezuela», declaró ante periodistas después de votar, acompañado de miembros del Gobierno, informó la agencia AFP.

«El primer efecto que tiene que tener la voz poderosa en unión nacional de Venezuela es sentar al presidente de Guyana y que vuelva al Acuerdo de Ginebra y a los mecanismos de negociación pacífica», agregó.

Guyana ha pedido a la Corte Internacional de La Haya (CIJ), el tribunal de la ONU, que se declare ilegal el referendo, una pretensión que parece igualmente desmedida.

La CIJ resuelve disputas entre Estados y sus decisiones son vinculantes, pero no tiene ningún mecanismo para asegurar su cumplimiento.

La oposición venezolana, mayormente reunida en la Plataforma Unitaria, defiende la soberanía del país sobre el Esequibo, pero rechaza la forma de la consulta y el momento, a las puertas de una elección en la que Maduro se juega la chance de otro mandato.

Disputa histórica

En base a un mapa de la corona de España del siglo XVIII, Venezuela reivindica como propio ese territorio desde 1844, equivalente a 74,2% de los 214.970 kilómetros cuadrados en poder de Guyana.

Venezuela y Guyana buscaron resolver el conflicto mediante vías que no dieron resultado, un arbitraje en 1899, el Acuerdo de Ginebra de 1966 que promovió negociaciones bilaterales y la gestión de buenos oficios de la ONU, a partir de 1987, pero sin que el asunto se convirtiera en un foco de tensión preocupante para ambos países ni, por lo tanto, para la región.

La situación comenzó a cambiar en 2015, cuando ExxonMobbil anunció el descubrimiento de petróleo en el bloque Stabroek, en el océano Atlántico, que, según el Gobierno de Guyana, contiene reservas por 700 millones de barriles y, según el Servicio Geológico de Estados Unidos, es la segunda mayor área del mundo con crudo sin explorar.

El referendo consta de cinco preguntas, que incluyen el rechazo al laudo de 1899 y a la jurisdicción de la CIJ, así como el apoyo al Acuerdo de Ginebra de 1966. También pregunta si están de acuerdo en crear una provincia venezolana llamada «Guayana Esequiba» y otorgar la nacionalidad a sus habitantes.

La primera reacción de Maduro al descubrimiento de petróleo y el posterior despliegue estadounidense en el Esequibo fue crear cuatro “zonas de defensa integral marítima e insular”, una de las cuales abarca el área “en reclamación”, lo que generó el rechazo de Guyana, pero también de Surinam y la Comunidad del Caribe (Caricom).

El valor de la reserva parecía tal que el Banco Mundial pronosticó en 2020 que Guyana sería el país con mayor crecimiento económico, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuantificó esa evolución en 86%.

El litigio llegó a la CIJ en junio de 2020 y en diciembre el tribunal se declaró competente para entender en la controversia, pese a que Caracas le negaba facultades.

Para entonces, Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá se pronunciaron a favor de Guyana y la Caricom también expresó su apoyo a “la soberanía e integridad territorial” de la ex colonia británica,

Brasil reforzó sus fronteras

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se refirió al tema desde Dubai, donde participa en la COP28 sobre el cambio climático, y dijo que esperaba «que el sentido común prevalezca del lado de Venezuela y Guyana».

«Si algo que el mundo no necesita, ni tampoco América del Sur, son problemas», señaló Lula, en un contexto en el que Brasil reforzó sus fronteras lindantes con el sur Esequibo.

Defensa

Nuevas bases, aviones y naves antárticas: la apuesta militar de Chile en Magallanes

El ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, anunció nuevas bases militares en el extremo sur, reemplazo de aviones de combate y un plan de modernización hasta 2043. Su cartera quedó afuera del recorte del 3% que alcanzó al resto del gabinete de Kast, tras semanas de fricción con la Argentina por la soberanía del Estrecho de Magallanes.

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Chile blinda Magallanes con nuevas bases mientras Milei ajusta y concede.

Mientras en la Argentina el ajuste alcanza también a las Fuerzas Armadas, del otro lado de la cordillera la defensa del sur se volvió política de Estado. Chile construirá nuevas bases militares en los sectores de la Región de Magallanes que hoy no tienen cobertura, renovará sus aviones de combate y reforzará su presencia antártica, en un plan que involucra a las tres ramas de sus Fuerzas Armadas y se proyecta hasta 2043.

El anuncio lo hizo el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, desde la Base Aérea de Chabunco, en Magallanes, acompañado por los comandantes de las Fuerzas Armadas. Allí detalló un paquete de compras militares destinado a fortalecer la presencia del país en el extremo austral y a garantizar el control del espacio aéreo entre Campos de Hielo y el Polo Sur. «La defensa nacional no se improvisa, se planifica y se construye con años de antelación y visión de Estado», sostuvo.

El dato político no es menor: según consignó la agencia italiana ANSA, Barros descartó que su cartera sufra el recorte del 3% que el Gobierno de José Antonio Kast había instruido inicialmente para todos los ministerios. En un gobierno de derecha que ajusta en todas las áreas, la defensa del sur quedó a salvo de la tijera. «Queremos asegurar que Chile cuente con las capacidades para resguardar su soberanía, integridad territorial y seguridad de sus habitantes», afirmó el ministro.

Aviones, helicópteros, tanques y naves antárticas

El plan incluye el reemplazo, en el corto plazo, de los aviones F5 de la Fuerza Aérea de Chile por aeronaves de cuarta o quinta generación. También prevé sustituir los helicópteros Bell UH-1H y renovar el transporte aéreo estratégico, hoy a cargo de los C-130 Hércules, fundamentales para el sostenimiento de la base antártica y para la atención de emergencias.

Para 2027, Barros anunció la incorporación de cuatro aeronaves de patrullaje de largo alcance para la vigilancia naval y de otras cinco naves destinadas al servicio antártico. En el plano terrestre, se actualizará la tecnología de los tanques blindados Leopard 1, en paralelo a la renovación progresiva de otros equipos desplegados en la región. El ministro mencionó además la incorporación de «sistemas no tripulados, guerra electrónica, comunicaciones seguras, protección de fuerza y nuevas capacidades de observación y respuesta».

«La soberanía no solo se declara, se ejerce»

Barros explicó el valor estratégico que Santiago le asigna a Magallanes. «Es nuestra puerta natural hacia la Antártica y un territorio donde convergen el continente, nuestras islas, el Estrecho de Magallanes, extensos espacios marítimos, rutas internacionales… Cuando decimos que Chile es tricontinental, aquí parte el concepto», señaló.

En ese marco, insistió en que «la soberanía no solo se declara, se ejerce» y encuadró los anuncios en una «estrategia integral para fortalecer nuestra presencia terrestre, aérea y marítima», que abarca infraestructura, logística, proyección hacia la Antártida y presencia permanente del Estado en el extremo sur. La frase funciona como un mensaje hacia adentro, pero también como una señal hacia Buenos Aires.

El ruido con la Argentina que encendió la alarma

El anuncio llega después de semanas de tensión bilateral. A fines de agosto, el jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, incluyó al estrecho en una referencia a la soberanía argentina: «Magallanes, el sur, el (Pasaje de) Drake, todo eso es soberanía», dijo en una entrevista, y habló de una «llave bioceánica». Los dichos provocaron una rápida reacción en Santiago.

Días después, el jefe del Estado Mayor General de la Armada, Juan Carlos Romay, se refirió en una entrevista con Infobae al «Estrecho de Magallanes, que pertenece a Chile», en lo que del otro lado de la cordillera se leyó como una rectificación. El episodio reactivó antecedentes recientes, como el Decreto 457 de 2021, que según la interpretación chilena presentaba al estrecho como un espacio de control compartido y derivó en una nota de protesta de la Cancillería trasandina.

La respuesta política argentina llegó el 3 de septiembre, en La Moneda. Tras la reunión entre Javier Milei y Kast, un comunicado conjunto estableció que ambos mandatarios coincidieron en la soberanía total de Chile sobre el estrecho, en el marco del Tratado de Límites de 1881 y del Tratado de Paz y Amistad de 1984, que según el texto «se encuentran plenamente vigentes y revisten carácter definitivo para ambos Estados». A cambio, Kast reiteró el respaldo de su gobierno a los derechos argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Pero en Chile el tema no se cerró con la foto presidencial. El 21 de septiembre, una delegación transversal del Senado encabezada por su presidenta, Paulina Núñez, viajó a Punta Arenas para la ceremonia por el 183° aniversario de la toma de posesión del estrecho y emitió una declaración en la que se comprometió a reflejar en el Presupuesto 2027 la necesidad de fortalecer las capacidades estratégicas para la vigilancia de los espacios soberanos. Esta misma semana también pasó por el sur el propio Kast.

Dos países, dos maneras de mirar el sur

El contraste con la Argentina es elocuente. En mayo, a una semana del lanzamiento del Plan ARMA de modernización militar, el Gobierno de Milei publicó en el Boletín Oficial la Decisión Administrativa 20/2026, que recortó casi 49.000 millones de pesos en partidas de Defensa. El mayor ajuste nominal recayó sobre la Fuerza Aérea, que perdió 16.500 millones de pesos en bienes de uso y equipamiento militar dentro de su programa de alistamiento operativo.

Para el año próximo, el ministro de Defensa argentino, Carlos Presti, informó que el Gobierno proyecta destinar alrededor de 350 millones de dólares a las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia y de la Base Antártica Conjunta Petrel, sumando recursos de 2026 y 2027. El proyecto de Presupuesto 2027 también pide autorización al Congreso para tomar deuda por hasta 3.500 millones de dólares destinada a submarinos y fragatas, en el mismo texto que prevé una caída real de los fondos para Educación. Mientras Chile financia su despliegue austral con presupuesto propio y un horizonte de dos décadas, la Argentina libertaria recorta primero y promete reequipar después, con endeudamiento.

La diferencia de enfoque dice mucho sobre la idea de soberanía de cada gobierno. Del otro lado de la cordillera, la ocupación efectiva del territorio se planifica como una política que trasciende gestiones; de este lado, la presencia del Estado en el sur queda atada a la lógica del ajuste permanente.

Lo que tenés que saber:

  • El ministro de Defensa de Chile, Fernando Barros, anunció nuevas bases militares en sectores sin cobertura de Magallanes, dentro de un plan de modernización con horizonte en 2043.
  • Chile reemplazará los aviones F5, los helicópteros Bell UH-1H y los C-130 Hércules, e incorporará en 2027 cuatro aeronaves de patrullaje naval y cinco naves antárticas.
  • La cartera de Defensa chilena quedó excluida del recorte del 3% instruido inicialmente para todos los ministerios.
  • El 3 de septiembre, Milei y Kast firmaron un comunicado que reconoce la soberanía total de Chile sobre el Estrecho de Magallanes, tras los dichos del jefe de la Fuerza Aérea Argentina.
  • En mayo, el Gobierno argentino recortó casi 49.000 millones de pesos en Defensa mediante la Decisión Administrativa 20/2026.
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