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Bolivia: detención y cárcel común para Camacho

El golpista quedó recluído en una prisión de La Paz luego de que la justicia boliviana ordenara su detención preventiva. Los detalles.

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La Justicia boliviana ordenó esta madrugada la detención preventiva por cuatro meses para el gobernador del departamento de Santa Cruz, el líder opositor Luis Fernando Camacho (derecha), quien quedó recluido en la cárcel de Chonchocoro en La Paz, en la causa que investiga el golpe de Estado de 2019 contra Evo Morales, una decisión que la Iglesia calificó como un «secuestro» en una declaración en la que descartó que haya existido ese golpe a las instituciones.

«Se dispone la aplicación de la detención preventiva para el imputado Luis Fernando Camacho, por cuatro meses en la cárcel de Chonchocoro, en el caso golpe de Estado», dictaminó el juez Sergio Pacheco, del Juzgado Octavo de Instrucción en lo Penal de La Paz.

Durante la audiencia, que se realizó a través de una plataforma de Internet, Camacho, un abogado y empresario de 43 años, declaró: «Nunca me voy a rendir» y llamó a los bolivianos a evitar que «el masismo (partido gobernante Movimiento Al Socialismo, MAS) imponga una dictadura como en Venezuela y Cuba», informó la agencia de noticias AFP.

Conocida la decisión judicial, la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) negó que hubiese existido un golpe de Estado en 2019, y calificó la detención del gobernador como «un secuestro».

La representación de la Iglesia Católica expresó “tristeza e impotencia”, porque consideró que lo ocurrido con Camacho fue “un secuestro con inaudita violencia y saña de parte de las fuerzas de seguridad del Estado Plurinacional de Bolivia”.

Señaló que “poner en riesgo la vida del gobernador y de las personas que lo acompañaban, ha traído a la memoria colectiva los duros tiempos de dictaduras militares que se creían vencidas para siempre”, reprodujo el medio local Erbol.

Para la Iglesia, la intervención contra Camacho fue abusiva y se constituye en una afrenta más contra la población de Santa Cruz.

También el secretario general de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, expresó preocupación «por los acontecimientos recientes en Bolivia», en referencia al paro cívico cruceño por la detención de Camacho, gobernador de ese departamento (provincia).

“Estamos respetando al máximo el debido proceso y la transparencia y actuación de la Justicia y estamos garantizando esa independencia en los términos de nuestra Constitución y la Ley 1970. Son otros actores los que no están actuando como exhorta el secretario general, son otros actores los que no están actuando con moderación, son otros los que están buscando que la Justicia actúe por la amenaza y el chantaje”, dijo en respuesta a Gutrres el ministro de Justicia, Iván Lima, en declaraciones a la prensa, reportaron la agencia Sputnik y el diario Página Siete.

En tanto, en las primeras horas de hoy comenzó un anunciado paro de actividades laborales en Santa Cruz, en el este rico de Bolivia, para exigir la liberación de Camacho.

«Estamos acá para inaugurar formalmente este paro cívico departamental de 24 horas. Un paro que es en protesta por la arbitrariedad y el secuestro cometido en contra del gobernador de Santa Cruz», afirmó el vicepresidente del Comité pro Santa Cruz, Fernando Larach, en conferencia de prensa.

La ciudad comenzó temprano a cumplir de manera gradual el llamado, con el corte de vías y escaso transporte público.

Durante la madrugada ocurrieron en Santa Cruz ataques contra oficinas de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) y el Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), además de un enfrentamiento en el Plan 3.000.

El primer hecho se registró en la ABT, ubicada en el cuarto anillo, donde en una parte de la infraestructura se lanzó una bomba molotov, lo que generó un incendio e incluso se reportó la quema de algunos vehículos que estaban en la oficina pública, según el canal de TV Unitel, citado por el diario Página Siete.

En medio de los enfrentamientos, la Policía arrestó a al menos cuatro personas y las subió a una patrulla para trasladarlas a sus dependencias, y además logró secuestrar una motocicleta que era utilizada por el grupo de personas que causaba los disturbios.

La situación jurídica del gobernador de derecha se determinó esta madrugada al cabo de una audiencia de más de nueve horas celebrada en instalaciones de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) en la ciudad de La Paz, bajo fuertes medidas de seguridad, reseñaron medios locales y la agencia de noticias Sputnik.

En la audiencia, el abogado defensor Martin Camacho presentó el recurso de incidente de aprehensión ilegal, por considerar que no se expuso la orden de aprehensión a la hora de la detención.

Sin embargo, la Fiscalía argumentó que el acusado conocía la existencia del documento y también lo firmó. Además, dijo que existe el riesgo de fuga de Camacho y obstaculización del proceso de investigación.

El juez boliviano tomó en cuenta el riesgo de obstaculización en la investigación, tomando en cuenta la ola de vandalismo que se desencadenó el miércoles en Santa Cruz, con la quema de al menos siete edificios de instituciones públicas como la Fiscalía regional.

El gobernador Camacho, que también es el máximo opositor político al gobierno de Luis Arce (izquierda), fue aprehendido el miércoles por la tarde por la Policía en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en cumplimiento de una orden de la Fiscalía boliviana, por no presentarse a declarar voluntariamente en la investigación del caso Golpe de Estado de 2019.

El líder opositor es acusado de terrorismo por organizar movilizaciones sociales y promover la rebelión de las fuerzas armadas en noviembre de 2019, que presionaron al expresidente Evo Morales (2006-2019) a renunciar al cargo, con el argumento de que se cometió fraude en las elecciones generales del 20 de octubre de ese mismo año.

El delito de terrorismo en Bolivia se castiga con penas de cárcel de entre 15 y 20 años, según el Código Penal.

El paro en rechazo a la detención del gobernador impulsado por el Comité pro Santa Cruz, una organización cívica que defiende los intereses de la región, comprende el cierre de instituciones públicas, comercios, bloqueos de carreteras y avenidas de la ciudad, y vigilias de los manifestantes.

En tanto, el presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, anunció que dirigentes cívicos de todo el país serán convocados a la capital cruceña a un encuentro el jueves y viernes de la semaña próxima para «definir acciones para defender la democracia», reportó el principal diaro de ese departamento, El Dweber.

El líder cívico dijo la aprehensión del gobernador es una afrenta no solo a Santa Cruz, sino también al pueblo boliviano y a la democracia. «Arce demostró la línea a seguir. (…) El secuestro del gobernador es el puntapié inicial a un gobierno socialista, a una dictadura que pisotea todas las normas y leyes constitucionales, y donde solo pierde la democracia y el país», advirtió el dirigente opositor.

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Treinta y dos años después: Rafecas procesó a ocho acusados por el atentado a la AMIA

El juez federal Daniel Rafecas dictó una resolución de más de 600 páginas que avanza sobre las máximas autoridades iraníes y un agente de Hezbollah, con embargos de US$ 500 millones para cada imputado. Es el paso previo al primer juicio oral en ausencia por la masacre que mató a 85 personas el 18 de julio de 1994.

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Rafecas procesó a ocho iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA y dispuso embargos de US$ 500 millones para cada uno.

Ochenta y cinco muertos, 151 heridos y 32 años de impunidad. Ese es el peso que cargó la causa AMIA hasta este lunes, cuando el juez federal Daniel Rafecas procesó a ocho ciudadanos iraníes y libaneses como responsables del atentado más letal de la historia argentina y dispuso embargos por US$ 500 millones para cada uno de los imputados.

La resolución, que supera las 600 páginas, fue dictada en el marco del régimen de juicio en ausencia establecido por la ley 27.784, instrumento que habilitó avanzar en el proceso pese a que los acusados permanecen prófugos en el extranjero y sus países de origen jamás los extraditaron ni los juzgaron. El fallo marca un punto de inflexión histórico: por primera vez, la justicia argentina pone nombre, cargo y responsabilidad penal sobre quienes ordenaron y ejecutaron la bomba que destruyó la sede de la AMIA el 18 de julio de 1994.

La cadena de mando iraní en el banquillo

Según la reconstrucción incluida en el fallo, la decisión de perpetrar el atentado fue adoptada en agosto de 1993 por las máximas instancias del régimen iraní, que encomendaron su ejecución a Hezbollah. La organización montó una red de apoyo regional y local con base en la Triple Frontera.

Rafecas procesó como autores mediatos a cuatro funcionarios de la cúpula del gobierno iraní: Ali Fallahijan, quien entonces era ministro de Inteligencia; Ali Velayati, ministro de Relaciones Exteriores en ese período; Mohsen Rezai, comandante de la Guardia Revolucionaria; y Ahmad Vahidi, comandante de la fuerza Al Quds, el brazo de operaciones externas de esa fuerza de élite.

En la figura de cómplices necesarios fueron procesados Hadi Soleimanpour, ex embajador de Irán en la Argentina; Mohsen Rabbani, quien se desempeñaba como consejero cultural de la Embajada iraní y que históricamente fue señalado como el articulador local del atentado; y Ahmad Asghari, identificado como agente de inteligencia de la Guardia Revolucionaria.

El octavo procesado es Salman Raouf Salman, también conocido como Samuel El Reda, agente libanés de Hezbollah a quien el magistrado atribuyó la coordinación de la etapa final de la operación. Su rol resulta clave en la cadena operativa: fue quien, según el fallo, articuló el eslabón entre la planificación estratégica iraní y la ejecución en suelo argentino.

La mecánica del crimen: 300 kilos de explosivo y una Renault Trafic

La resolución reconstruye con precisión los pasos operativos del atentado. El 10 de julio de 1994, los responsables adquirieron una camioneta Renault Trafic que fue acondicionada y cargada con 300 kilos de amonal y TNT. Ocho días después, el vehículo fue conducido hasta la sede de la AMIA y detonado, provocando el derrumbe del edificio y la muerte de 85 personas.

Los hechos fueron tipificados como homicidios y lesiones reiteradas, agravados por odio racial o religioso y por el uso de un medio capaz de causar peligro común, además de daño agravado por motivos discriminatorios. Rafecas fue más lejos aún en la calificación: encuadró el atentado como crimen de lesa humanidad y lo tipificó también en la figura de genocidio en los términos del Derecho internacional, una decisión de enorme peso político y jurídico que proyecta la causa más allá de los límites del derecho penal doméstico.

Quiénes quedaron afuera y por qué

El juez dispuso la falta de mérito respecto de Abdallah Salman y Hussein Mouzannar, cuyas responsabilidades no alcanzaron el umbral probatorio requerido para el procesamiento. Tampoco se trató la situación del líder supremo iraní Alí Khamenei, del histórico jefe de operaciones de Hezbollah Imad Mughniyeh ni de Ali Hussein Abdallah, dado que los tres fallecieron, según la resolución, en 2026, 2008 y 2020, respectivamente.

El camino hacia el juicio oral

La resolución de Rafecas no es firme. La Defensa Oficial está habilitada para apelarla y, en ese caso, deberá recorrer las instancias superiores antes de quedar confirmada. Si el procesamiento queda en pie, el juzgado correrá vista a las partes para avanzar hacia el primer juicio oral y público bajo el régimen de ausencia en la causa AMIA, una instancia que la Argentina lleva tres décadas intentando alcanzar.

La ley 27.784 fue precisamente el instrumento que desbloqueó esa posibilidad: permite juzgar a personas que no se encuentran en el país y que sus estados de origen se niegan a entregar. La aplicación de ese régimen a la causa AMIA convirtió lo que parecía un obstáculo procesal permanente en un mecanismo viable para la búsqueda de verdad y justicia.

Lo que tenés que saber

  • El juez Rafecas procesó a ocho iraníes y libaneses por el atentado a la AMIA y dispuso embargos de US$ 500 millones para cada uno.
  • Los cuatro autores mediatos son ex altos funcionarios del gobierno iraní: el ministro de Inteligencia, el canciller, el comandante de la Guardia Revolucionaria y el jefe de la fuerza Al Quds.
  • El atentado del 18 de julio de 1994 mató a 85 personas, hirió a 151 y fue calificado en el fallo como crimen de lesa humanidad y genocidio.
  • La resolución se dictó bajo el régimen de juicio en ausencia (ley 27.784), que permite avanzar con acusados prófugos en el exterior.
  • Si el procesamiento queda confirmado en las instancias superiores, la causa se encamina al primer juicio oral y público por la masacre.
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