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Feijóo fracasó en primer intento para formar Gobierno en España y volvió a arremeter contra Sánchez

Para imponerse en esta primera instancia necesitaba una mayoría de 176 de los 350 miembros del Congreso de los Diputados.

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Tal como se preveía, el líder del derechista Partido Popular (PP) de España, Alberto Núñez Feijóo, fracasó hoy en su intento de formar Gobierno, al no obtener los apoyos necesarios en el Parlamento, en un resultado que anticipa que tampoco se impondrá en la votación del viernes y que por lo tanto dará lugar a un intento del socialista Pedro Sánchez por mantenerse en el Ejecutivo, contra el que volvió a arremeter.

Feijóo, quien se impuso en las elecciones del 23 de julio y por eso recibió el encargo del rey Felipe VI de formar Gobierno, logró 172 votos a favor de su investidura -los de los diputados del PP, de la agrupación de extrema derecha Vox y de dos pequeños partidos- y 178 en contra.

Para imponerse en esta primera instancia necesitaba una mayoría de 176 de los 350 miembros del Congreso de los Diputados.

Y para lograrlo en una segunda votación, el viernes, le bastarían más respuestas por el sí que por el no, que tampoco se espera que logre, a partir de los resultados de hoy.

Consciente de una derrota segura, Feijóo, de 62 años, pasó gran parte de su sesión de investidura, que comenzó ayer, atacando a Sánchez y a los independentistas catalanes, de quienes depende el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) si quiere volver a ser elegido presidente.

El líder del PP aseguró que él defendía el «interés general» y la «igualdad» de los españoles, y consideró que el actual presidente en funciones lidera un «modelo de chantajes y concesiones a aquellos que no creen en nuestro país».

En las últimas semanas, Feijóo se concentró en atacar las negociaciones entre su rival socialista y las dos fuerzas catalanas con representación en Las Cortes: Junts por Catalunya (JxC), del exiliado Carles Puigdemont, líder de la tentativa de secesión de Cataluña, y Esquerra Republicana (ERC), del actual presidente catalán, Pere Aragonés.

«Señor Sánchez, si va a ser o no presidente dependerá de lo que quiera o no el señor Puigdemont», había lanzado ayer a Sánchez.

«Nadie sabe en este hemiciclo lo que va a pasar en nuestro país en el caso de que esta investidura fracase», insistió hoy y aseguró que «existe un proyecto alternativo, que es el del PP».

«Nadie nos quitará jamás haber ganado el 23J», manifestó, en relación a la victoria de su partido en los comicios de julio, según reprodujo el sitio de RTVE.

La derecha y ultraderecha quedan en consecuencia en la perspectiva de constituir una oposición al Gobierno que de acá a dos meses podría conformar el presidente en funciones Sánchez, quien esperará el llamado del rey para hacer el intento.

«Este debate ha valido la pena», dijo hoy el aspirante del PP al término de la sesión. «Porque nos hemos retratado todos, con las palabras y con los silencios» y porque se ha puesto de manifiesto que «existe una alternativa», aseguró.

«Yo saldré de este debate con mis principios y los de once millones de votantes, intactos», recalcó en un intento de erigirse en la principal figura opositora, recogió el diario madrileño El Mundo.

Por su parte, el portavoz parlamentario del PSOE, Patxi López, aseguró que Feijóo «sale de esta sesión, como entró: líder de la oposición» y «sin hacer amigos».

En la sesión de ayer Feijóo ya había dejado en claro que no podría alcanzar la mayoría que le diera la posibilidad de formar Gobierno y se había mostrado como el principal baluarte de la futura oposición.

Al abrir las deliberaciones, el jefe del PP habló poco de un posible programa de gobierno y ocupó la mayor parte de poco más de hora y media de su discurso a criticar a Sánchez por sus eventuales planes de lograr la mayoría parlamentaria a cambio de darle una amnistía a unos 1.400 condenados por el proceso independentista catalán de 2017.

«Tengo a mi alcance los votos para ser presidente del Gobierno, pero no acepto pagar el precio que me piden para hacerlo», agregó desde la tribuna del Congreso de los Diputados, en alusión a que no estaría dispuesto a otorgar la amnistía, pero omitió admitir que la ultraderecha de Vox, que es profundamente antiindependentista, no le daría el voto de sus 33 diputados en caso de que aceptara las reivindicaciones de los separatistas catalanes.

Con la llave de la gobernabilidad en un Parlamento muy fragmentado, el expresidente regional Puigdemont y los siete diputados de su formación reclaman que se apruebe una amnistía para los separatistas catalanes con causas pendientes con la justicia española, a cambio de su apoyo.

Uno de ellos es el propio Puigdemont, quien se fugó a Bélgica a fines de octubre de 2017 para evadir a la justicia española.

«Lo que el independentismo plantea (…) es un ataque directo a los valores democráticos esenciales de nuestro país», denunció Feijóo el martes, según consignó la agencia de noticias AFP.

Los partidos vascos, EH Bildu y PNV, con seis y cinco escaños respectivamente, reforzaron hoy su rechazo a la alianza del PP con Vox, que consideraron conforma un «bloque reaccionario y autoritario», y aprovecharon para lanzar sus reivindicaciones a Sánchez, a quien le pidieron que se atiendan las «aspiraciones mayoritarias» de vascos y catalanes en una legislatura que debe ser «de agenda plurinacional».

Ante el esperable fracaso de la votación del viernes, el monarca deberá convocar a Sánchez -segundo en cantidad de votos en los comicios de julio- a intentar armar Gobierno, a partir de lo cual el socialista iniciará trabajosas negociaciones con los representantes de los partidos autonómicos, especialmente con las dos agrupaciones catalanas, para lograr su apoyo.

Si en el plazo de dos meses no se logra una nueva investidura, el rey disuelve el Congreso y llama a nuevas elecciones, que se prevé serían el 14 de enero.

Geopolítica 🌎

Milei calificó como “muy fuerte” lo ocurrido con Trump y sus dichos sobre Malvinas

El presidente reaccionó con entusiasmo a las declaraciones del mandatario estadounidense, quien se mostró dispuesto a revisar el histórico apoyo de Washington a Gran Bretaña. Quirno, en cambio, pidió cautela: la Argentina no puede depender de nadie para avanzar en su reclamo de soberanía.

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El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.
Trump agitó la cuestión Malvinas, Milei celebró, pero Gran Bretaña no cedió un centímetro.

Javier Milei calificó este martes como «algo muy fuerte» lo ocurrido el lunes con la causa Malvinas, luego de que Donald Trump admitiera en el Salón Oval de la Casa Blanca que revisa «todas las posturas», incluida la histórica posición de apoyo de Estados Unidos al Reino Unido en la disputa de soberanía sobre el archipiélago del Atlántico Sur. Milei anticipó que el asunto será llevado a la reunión de Gabinete convocada para este martes.

«Ayer ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada de los argentinos», declaró Milei en comunicación telefónica con el medio uruguayo El Observador, en un contacto que originalmente estaba destinado a hablar sobre Lionel Messi. La frase condensó el ánimo oficial ante un movimiento diplomático que, sin embargo, dista de constituir un reconocimiento formal de la soberanía argentina.

Trump usó a Malvinas como presión sobre Londres

Las declaraciones de Trump se inscriben en una disputa más amplia con el primer ministro británico Andy Burnham por el nivel del gasto militar del Reino Unido. Washington presiona a Londres para que eleve su contribución al conflicto con Irán y al sostenimiento de Ucrania frente a Rusia, en el marco de las exigencias de Trump a los aliados de la OTAN. La posible revisión del respaldo a Gran Bretaña sobre Malvinas aparece, en ese contexto, como una ficha de negociación dentro de una pulseada entre potencias, no como un gesto de solidaridad con el reclamo argentino.

El propio Departamento de Estado había ratificado días atrás que la posición oficial de Washington sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía. En abril, el secretario de Estado Marco Rubio había minimizado un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como «un correo con algunas ideas». La declaración de Trump del lunes representa, sin embargo, la primera manifestación directa de un presidente estadounidense sobre el tema, lo que le otorga un peso simbólico diferente.

Quirno llamó a la cautela: «No podemos depender de nadie»

Frente al entusiasmo presidencial, el canciller Pablo Quirno aportó una mirada más prudente en la noche del lunes. El ministro de Relaciones Exteriores afirmó que las palabras de Trump no cambian el escenario geopolítico argentino y que el país no puede «depender de nadie» para avanzar en su reclamo. «Nosotros sobre lo que no tenemos control no operamos; nosotros operamos sobre lo que nosotros controlamos», sostuvo.

Quirno subrayó que la solución al reclamo de soberanía es diplomática y debe avanzar a través de los diferentes foros internacionales y con el apoyo de distintos países. «Nosotros tenemos que hacer los deberes para aumentar nuestras posibilidades de que el reclamo que tiene la Argentina, legítimo, sobre la soberanía, sea aceptado», completó. La tensión entre el discurso triunfalista de Milei y la cautela de su propio canciller refleja la dificultad de leer con claridad el alcance real de las palabras del presidente estadounidense.

Gran Bretaña descartó de inmediato cualquier cambio

Del otro lado del Atlántico, la respuesta británica fue inmediata y categórica. Un funcionario del gobierno de Burnham afirmó que las Islas Malvinas seguirán siendo británicas, descartando cualquier modificación en la postura del Reino Unido como consecuencia de las declaraciones de Trump. El entusiasmo de Milei choca así con la realidad de un conflicto que ninguna declaración informal en el Salón Oval puede resolver y que, estructuralmente, continúa sujeto a la voluntad de negociación de las partes y al derecho internacional.

La historia reciente enseña que las presiones retóricas de Trump sobre sus aliados rara vez se traducen en cambios de política exterior sostenidos. Lo ocurrido el lunes puede leerse, con más rigor que el entusiasmo oficial, como un síntoma de la nueva geopolítica trumpiana: donde todo se negocia, donde hasta la causa más sentida de un pueblo puede convertirse en moneda de cambio de otra disputa.

Puntos clave

  • Milei calificó como «algo muy fuerte» las declaraciones de Trump y anunció que el tema será tratado en la reunión de Gabinete de este martes.
  • Trump afirmó en el Salón Oval que revisa «todas las posturas», incluida la posición histórica de apoyo de Estados Unidos a Gran Bretaña sobre Malvinas.
  • El canciller Quirno pidió cautela y afirmó que la Argentina no puede depender de nadie para avanzar en su reclamo de soberanía.
  • Un funcionario británico descartó cualquier cambio: las Islas Malvinas seguirán siendo británicas.
  • Las declaraciones de Trump se inscriben en una disputa con Londres por el nivel del gasto militar dentro de la OTAN, no en un reconocimiento del reclamo argentino.
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