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Caos en Perú: «La toma de Lima» terminó con muertes, incendios y enfrentamientos

Los habitantes de las regiones pobres desahogan su ira contra la élite limeña por la persistente desigualdad.

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Miles de peruanos, muchos de las regiones mineras del sur del país, marcharon en Lima exigiendo cambios radicales en el país luego de más de 50 muertes vinculadas a las protestas contra el Gobierno que encabeza Dina Boluarte y que hoy dejaron otros dos fallecidos en el interior.

Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden marcan la peor violencia que vio Perú en más de dos décadas. Los habitantes de las regiones más pobres desahogan su ira contra la élite política limeña por una persistente desigualdad, poniendo a prueba la democracia de la nación andina rica en cobre. Esta jornada fue denominada como «La toma de Lima».

En horas de la noche, Boluarte dio un mensaje al país, en el cual intentó mostrarse fortalecida a pesar de la crisis, y dijo que su gobierno «está firme», y su gabinete «más unido que nunca».

Por su parte, la embajada de Estados Unidos en Lima emitió un comunicado, según el cual sigue «con atención y preocupación la situación en las últimas horas. Es fundamental que las fuerzas del orden respeten los derechos humanos, el derecho a la protesta, y protejan a la ciudadanía. La protesta que expresa demandas y preocupaciones legítimas debe ser pacífica».

Los manifestantes exigen la renuncia de la presidenta Boluarte, nuevas elecciones rápidas, el cierre del Congreso y una nueva Constitución para reemplazar una favorable al mercado vigente desde 1993 en el gobierno del expresidente Alberto Fujimori, quien está preso por abusos a los derechos humanos.

Los manifestantes llamaron a la protesta del jueves la «Toma de Lima», y la policía anunció el despliegue de miles de agentes para velar por la seguridad en la ciudad, que el miércoles cumplió sin festejos sus 488 años de fundación.

Geopolítica 🌎

Milei calificó como “muy fuerte” lo ocurrido con Trump y sus dichos sobre Malvinas

El presidente reaccionó con entusiasmo a las declaraciones del mandatario estadounidense, quien se mostró dispuesto a revisar el histórico apoyo de Washington a Gran Bretaña. Quirno, en cambio, pidió cautela: la Argentina no puede depender de nadie para avanzar en su reclamo de soberanía.

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El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.
Trump agitó la cuestión Malvinas, Milei celebró, pero Gran Bretaña no cedió un centímetro.

Javier Milei calificó este martes como «algo muy fuerte» lo ocurrido el lunes con la causa Malvinas, luego de que Donald Trump admitiera en el Salón Oval de la Casa Blanca que revisa «todas las posturas», incluida la histórica posición de apoyo de Estados Unidos al Reino Unido en la disputa de soberanía sobre el archipiélago del Atlántico Sur. Milei anticipó que el asunto será llevado a la reunión de Gabinete convocada para este martes.

«Ayer ha pasado algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada de los argentinos», declaró Milei en comunicación telefónica con el medio uruguayo El Observador, en un contacto que originalmente estaba destinado a hablar sobre Lionel Messi. La frase condensó el ánimo oficial ante un movimiento diplomático que, sin embargo, dista de constituir un reconocimiento formal de la soberanía argentina.

Trump usó a Malvinas como presión sobre Londres

Las declaraciones de Trump se inscriben en una disputa más amplia con el primer ministro británico Andy Burnham por el nivel del gasto militar del Reino Unido. Washington presiona a Londres para que eleve su contribución al conflicto con Irán y al sostenimiento de Ucrania frente a Rusia, en el marco de las exigencias de Trump a los aliados de la OTAN. La posible revisión del respaldo a Gran Bretaña sobre Malvinas aparece, en ese contexto, como una ficha de negociación dentro de una pulseada entre potencias, no como un gesto de solidaridad con el reclamo argentino.

El propio Departamento de Estado había ratificado días atrás que la posición oficial de Washington sigue siendo de neutralidad en el conflicto de soberanía. En abril, el secretario de Estado Marco Rubio había minimizado un correo filtrado del Pentágono que planteaba la misma amenaza, definiéndolo como «un correo con algunas ideas». La declaración de Trump del lunes representa, sin embargo, la primera manifestación directa de un presidente estadounidense sobre el tema, lo que le otorga un peso simbólico diferente.

Quirno llamó a la cautela: «No podemos depender de nadie»

Frente al entusiasmo presidencial, el canciller Pablo Quirno aportó una mirada más prudente en la noche del lunes. El ministro de Relaciones Exteriores afirmó que las palabras de Trump no cambian el escenario geopolítico argentino y que el país no puede «depender de nadie» para avanzar en su reclamo. «Nosotros sobre lo que no tenemos control no operamos; nosotros operamos sobre lo que nosotros controlamos», sostuvo.

Quirno subrayó que la solución al reclamo de soberanía es diplomática y debe avanzar a través de los diferentes foros internacionales y con el apoyo de distintos países. «Nosotros tenemos que hacer los deberes para aumentar nuestras posibilidades de que el reclamo que tiene la Argentina, legítimo, sobre la soberanía, sea aceptado», completó. La tensión entre el discurso triunfalista de Milei y la cautela de su propio canciller refleja la dificultad de leer con claridad el alcance real de las palabras del presidente estadounidense.

Gran Bretaña descartó de inmediato cualquier cambio

Del otro lado del Atlántico, la respuesta británica fue inmediata y categórica. Un funcionario del gobierno de Burnham afirmó que las Islas Malvinas seguirán siendo británicas, descartando cualquier modificación en la postura del Reino Unido como consecuencia de las declaraciones de Trump. El entusiasmo de Milei choca así con la realidad de un conflicto que ninguna declaración informal en el Salón Oval puede resolver y que, estructuralmente, continúa sujeto a la voluntad de negociación de las partes y al derecho internacional.

La historia reciente enseña que las presiones retóricas de Trump sobre sus aliados rara vez se traducen en cambios de política exterior sostenidos. Lo ocurrido el lunes puede leerse, con más rigor que el entusiasmo oficial, como un síntoma de la nueva geopolítica trumpiana: donde todo se negocia, donde hasta la causa más sentida de un pueblo puede convertirse en moneda de cambio de otra disputa.

Puntos clave

  • Milei calificó como «algo muy fuerte» las declaraciones de Trump y anunció que el tema será tratado en la reunión de Gabinete de este martes.
  • Trump afirmó en el Salón Oval que revisa «todas las posturas», incluida la posición histórica de apoyo de Estados Unidos a Gran Bretaña sobre Malvinas.
  • El canciller Quirno pidió cautela y afirmó que la Argentina no puede depender de nadie para avanzar en su reclamo de soberanía.
  • Un funcionario británico descartó cualquier cambio: las Islas Malvinas seguirán siendo británicas.
  • Las declaraciones de Trump se inscriben en una disputa con Londres por el nivel del gasto militar dentro de la OTAN, no en un reconocimiento del reclamo argentino.
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